SOBRE EL 29 V DE 1969.

Por Carlos Lasso Cueva.

Gustavo Iturralde (ex-asesor de Lucio Gutiérrez y ex funcionario del actual gobierno), en declaraciones en el blog de la Juventud Comunista, de tendencia gobiernista, sobredimensiona la muy leve participación del PCE en la lucha de los bachilleres. Es cierto que las compañeras Espinosa participaron, pero a Gustavo Iturralde se le veía por la Casona muy derepentemente. Una vez a la semana iba un par de horas. Dice que el desalojo fue el 29 de Mayo a las 12 de la noche y eso es totalmente falso. a las 8 de la noche ya todo estaba consumado y la casona rodeada de paracaidistas. Rarísimo que se equivoque en algo tan concreto.Como que quiere hacer aparecer al PC como adalid de ese movimiento y eso es falsear la historia: claro que no estuvo en contra, pero la iniciativa no fue suya y su influencia ahi fue muy débil. Dice que si habían armas en la Casona y que las sacaron a las 5 o 6 de la tarde, pero yo que permanecí ahi practicamente de planta jamás las vi. Esto es completamente falso. Habían dos compañeros que tenían pistolas pequeñas, eso era todo. Se había rodado el rumor de que habían armas y por eso los paracaidistas entraron nerviosos, disparando al cuerpo, porque temían fuego contrario que no hubo nunca.

Los que mayor agitación realizaron para impulsar esa lucha que en ese momento me pareció justa pero que terminó masificando y destruyendo académicamente a la U. fueron el PCML, el PSR y el MIR. Eran políticos opositores al gobierno los que ayudaban a pagar, a veces, los remitidos de la FEUE en los diarios. Uno de ellos era Otto Arosemena Gómez y en menor proporción el propio Zavala Baquerizo. Carlos Julio Arosemena había cooperado parcamente en un par de ocasiones.Una noche que se analizaba la falta total de fondos hasta para imprimir un manifiesto como hoja volante, peor como remitido en algún diario, propuse ir a visitar a Pedro Saad, que era el secretario general del Partido Comunista, para pedirle cooperación en ese frente. Estuvimos ahi con él, en su casa. Por la ventanilla de la puerta de su departamento él me identificó (yo era de la JC en ese tiempo)y entonces nos dejó entrar. Esa actitud mía de llevar a varios vocales y al presidente de la FEUE  al domicilio de Pedro Saad la gente del Partido lo vió mal. No hubo ninguna ayuda. Quien era presidente de la FEUE vive todavía al igual que otros compañeros que estuvieron en el departamento de Pedro Saad conmigo esa noche y no me dejarán mentir. La mayoría era más bien de tendencia pro-china.
Yo no estuve en la Casona en el momento del desalojo porque la noche anterior todos nos acuartelamos ahi y la Casona estaba repleta, ya que hubo un mítin velasquista en la Plaza de la Victoria conmemorando lo del 28 de Mayo de 1944, y se decía que la masa velasquista iba a venir a desalojarnos. Los compañeros de la FEUE esa noche me dieron la llave del candado de la reja, para que dejara entrar solo a gente conocida. Por abrir a unos compañeros que venían perseguidos (la Casona estuvo rodeada de patrulleros de la policía esa noche, que lanzaron muchas bombas lacrimógenas) tuve un ataque de asfixia, pues al entrar corriendo, uno de ellos chocó conmigo y la llave del candado se me cayó al suelo y tuve que arrodillarme a buscarla con los ojos cerrados ya que el gas lacrimógeno en ese instante fue intenso: don bombas reventaron dentro de la casona, a pocos metros de la puerta, y dos afuera. Encontré la llave, cerré el candado y entré corriendo, a ciegas y tratando de respirar. Me dió un ataque de asfixia y me atendieron adentro, en el suelo. Me hicieron oler creo que mertiolate y me repuse en pocos minutos. Al día siguiente, después de una asamblea de la FEUE, al mediodía, agotado, me fui a mi casa a dormir. Pasadas las siete de la noche, mi madre, que había estado visitando a una tía cerca de la Casona (en Colón y Boyacá) llamó para averiguar si yo estaba en la casa. Oyó mi voz y me repitio varias veces: “no vengas por acá, hay bala”. me vestí corriendo y fui. En la calle Chile, por el correo, me encontré con algunos compañeros. Me informaron que todo lo del desalojo era ya un hecho consumado y que en ese instante no había nada que hacer. En efecto, caminé hacia la Casona y estaba rodeada por los paracaidistas. A Iturralde deben haberle contado -y muy mal- estas cosas, por eso confunde la hora en que el desalojo ocurrió.
Las consecuencias de esa lucha sincera, no fueron buenas para la Universidad. En buena parte su crisis actual es consecuencia de la abolición del examen de ingreso. la U.se masificó y algunas facultades pasaron a ser simples fábricas de títulos. El nivel académico todos saben que se redujo radicalmente. Me consta que aparecieron aulas de primer año con más de cien alumnos. Asi era imposible alguna calidad académica.

A finales de los años 80 yo era columnista de diario EXPRESO y publiqué 3 artículos planteando el restablecimiento del examen de ingreso. en el tercero aparecieron ahi los nombres de algunas personas notables que participaron en esa lucha, y que en ese instante sostenían el mismo punto de vista mío al respecto. Mucho después estuvo León Roldós de rector, e impuso el examen de ingreso económico, que fue aceptado. lo que el frente estudiantil más grande de la U. no aceptaba por nada del mundo era el examen de ingreso académico.

En las noches,. en la Vieja Casona, se formaban grupos de discusión. estaban los compañeros del MIR, del PSR con Rafael Brito Mendoza que ese si a cada rato pasaba por ahi, contrario al caso de Iturralde que se aparecía muy poco. Habían grupos chiquitos, casi inexistentes, como Vencer o Morir. Estaban los del grupo de Coquín Alvarado que luego se fueron a Cuba secuestrando aviones. y  los activistas del PCML. Iturralde como que quiere hacer pensar que todos los vocales de la FEUE eran gente del PC. y eso no era asi. Yo era de la JC y me fregaban la paciencia por este motivo, culpándome de la inanición del PC respecto a esta lucha. Todo el día me hacían bromas al respecto. Ahora, un sociólogo me pregunta si se trató de una lucha de masas, y la respuesta es NO. La noche del 28 de Mayo, cuando hubo la concentración velasquista en la plaza de la Victoria, el local de la Vieja Casona “se repletó”. Se temía un ataque de la masa velasquista. Esa noche habrán habido ahi más de cien personas: un récord. La gente dormía encima del piano, de la mesa de sesiones del paraninfo, en las escaleras, en colchones de periódicos en el suelo, y algunos en la colchoneta del gimnasio (se empujaba una tabla y se entraba a ella: este secreto lo descubrió Vladimir Velasco y desde entonces solo tres entrábamos a dormir ahi). En las marchas frecuentes de la FEUE por el centro de Guayaquil siempre éramos los mismos, máximo una cuadra de personas. El local de la FEUE era un pequeño salón ubicado en la planta baja que se repletaba en las sesiones de discusión que eran los Jueves al mediodí. Ahi siempre llegaba por ejemplo Solón Villavicencio, que era socialista.  Cuando ocurre el desalojo meten presa a la gente. Les mandan en camiones a la Penitenciaría. nosotros les fuimos a visitar llevándoles cigarrillos (entonces conocí la penitenciaría, que estaba recién inaugurada y lucía holgada y limpia: uno de los compañeros detenidos nos presentó a “Chico Silencio”) …67 varones me parece que menciona Iturralde (cifra exagerada. No pasaron de dos docenas los detenidos varones) más los seis muertos y el pequeño grupo de ejemplares compañeras, muy decentes y correctas todas ellas. Eso fue todo.

En esa época al Partido Comunista se le apodaba “bombero de la revolución” y era opuesto a la línea foquista del Che Guevara. Mal podía haber tenido gente armada dentro de la Casona como ahora da a entender Iturralde. Estaba alineado con la política exterior de la URSS que preconizaba la “coexistencia pacífica”. A esa política el Che había criticado abiertamente, mereciendo por eso el veto de la embajada rusa en Cuba. En Bolivia el partido Comunista pro Moscú, cuyo secretario general se entrevistó con el Che en la selva, como él lo cuenta en su diario, no movió un dedo en apoyo de su lucha. Décadas después de la muerte del Che Guevara, usan su efigie para conseguir simpatizantes entre los jóvenes. La URSS estaba muy desprestigiada en ese momento a nivel internacional por la entonces reciente invasión a Checoslovaquia.

En ese tiempo, el local de la empresa de leche INDULAC  estaba ubicada en la esquina Norte del antiguo “Asilo Mann”, diagonal a la Casona, en el lugar donde luego funcionó el colegio “Enrique Gil Gilbert”. Los tanqueros llegaban del Cotopaxi a partir de la una de la mañana. Adquirí la costumbre de ir cada noche, con un balde, a pedirle al chofer del primer carro que llegaba que me regale un poco de leche. Con el balde lleno regresaba y las compañeras (todas muy serias, cordialísimas, constructivas y honorables) que se quedaban hasta esa hora preparaban café con leche, pan y queso y todos nos servíamos. Asi fue como se me ocurrió la idea de llevarnos un tanquero a repartirlo en barrios pobres, marginales, del suburbio Oeste. Planteé la idea y la gente la aprobó. Llevamos a cabo este hecho y los nombres de los que en él participaron aparecen en el gogle, en la biografía que en 1994 me hizo Rodolfo Pérez Pimentel (apareció en el sexto tomo de su Diccionario Biográfico). Tal episodio consiguió primeras planas en los diarios. Recuerdo un titular a tamaño página en un vespertino: “ESTUDIANTES SE ROBAN TANQUERO DE LECHE INDULAC Y LO REPARTEN GRATUITAMENTE EN EL SUBURBIO”. Cuando tiempo después (en Octubre de 1971) llegué a Cuba, dos de esos compañeros fueron a visitarme en  la famosa “villa de El Siboney”. Les pregunté si se acordaban de tal cosa y uno de ellos me contestó: “cómo no me voy a acordar, si creo que fue la cosa más grande que hemos hecho en la vida”.

Durante el día iba mucha gente a la Casona. Novias a ver a sus novios, herman@s a ver a sus hermanos, padres y madres a ver a sus hijos, periodistas, simpatizantes, pesquisas (de seguro), pero no formaban parte del colectivo de lucha. Habían personas como Rene Maugé que con frecuencia iba a conversar, en las noches: luego de la masacre-como a la semana- nos volvimos a tomar la Casona y se imprimieron unos afiches denunciando el hecho y responsabilizando al gobierno de Velasco Ibarra. La policía me agarró junto a un compañero Riofrío, pegándolos por el colegio Borja Lavayen, que quedaba cerca. Estuve preso desde la madrugada de un Domingo de Junio hasta el siguiente Viernes, en que René Maugé me fue a sacar del calabozo en el cuartel Modelo, al atardecer. Esto recordé en público cuando fui invitado a dictar una conferencia en uno de los lunes cívicos, en los patios de esa unidad policial, el 7 de Agosto del 2001, con todo el personal de oficiales y tropa formado escuchando.

Una vez a la semana se le veía ahi a Solón Guerrero, que era el secretario General de la JC. Un dirigente de la FEUE me mandó a localizar a Pedro Saad Herrería en la Casa  de la Cultura, a decirle que concurra a la Casona para conversar de un asunto (creo que debe haber sido algo relacionado con su obra de teatro “29 de Mayo” que fue muy motivante); le vi, le di el mensaje, fui a mi casa a bañarme, comer,  y a cambiarme de ropa, y cuando regresé a la Casona Pedro ya estaba ahi. me vió y me dijo, humorísticamente: “parece que yo llegué primero”: en ese tiempo Pedro estaba dedicado a tratar de formar algo asi como  el Partido Nacional Anarquista. Recuerdo haber visto varias veces, de visita, a Rafael Romero Bejarano, que era simpatizante del trotskismo: años después me prestó varios libros de Trotsky, entre ellos su “Historia de la revolución rusa”. Una vez los dirigentes  de la FEUE nos mandaron al ahora Dr. Ricardo Ramírez (importante y antiguo dirigente del MPD) y a mi a hablar con el consejo estudiantil del “Vicente Rocafuerte”, a invitarles que se integren a la lucha. Nos fue mal. No querían saber nada de la cosa. Como les increpé rudamente, casi nos linchan. se nos acercaron con esa intención unos veinte estudiantes de sexto curso, y nos rodearon agresivamente. y el presidente del Consejo intervino para evitarnos la paliza, y nos acompañó hasta la puerta, en medio de un montón de condiscípulos suyos que nos miraban con muy mala cara. Esto pone de relieve que la lucha estuvo aislada. No tuvo el apoyo del estudiantado secundario. La FESE era una muy pequeña organización.

Meses despúes de la finalización de esa jornada, todo volvió a la normalidad. Por cierto hostigamiento de los pesquisas algunos tuvimos dificultades. Y decidí irme a Quito. Fui a hablar con Manuel  Agustín Aguirrre, que estaba de Rector de la Universidad Central (en la JC se le tildaba de “marcusiano”, porque se le atribuían afinidades conceptuales con Herbert Marcuse, quien planteaba que no era el proletariado sino los estudiantes y otros sectores la esperanza revolucionaria). Hice cita telefónicamente,  lo esperé a primera hora en la puerta del Rectorado y él llegó enseguida. Le saludé y se alegró de verme. Me condujo a su oficina y me pidió que le cuente todo lo que había pasado en la Casona. Me hizo varias preguntas acerca de la actitud mantenida por el Partido Comunista y algunos de sus dirigentes. Comentamos ampliamente la incidencia gravitante que tuvo el PCML. me averiguó sobre algunos militantes del PSR, del que era el fundador. Quería saber todo lo que ahi ocurrió y me estuvo interrogando muy amablemente por un par de horas. Y platicamos algo sobre la parentela común que teníamos. Le pedí que me concediera asilo por una temporada en la residencia universitaria, y enseguida dispuso que se me diera alojamiento en ella por tres meses. El director de ella era el Dr. Milton Burbano. Me enfermé, mientras estuve ahi: me atacó una fuerte urticaria y estuve totalmente enrronchado. El médico de la residencia era un miembro del PSRE de apellido Moreno, quien me atendió. Me pusieron suero y organizó una fiesta en mi habitación para poder cuidarme. Ell@s bailando y bebiendo y yo ahi acostado con suero lleno de ronchas En esa temporada se celebraban los cursos de verano y habían bellas chicas de varios países alojadas en la Residencia. Una vez lo encontré en Guayaquil y lo detuve para saludarlo y agradecerle. Apenas se acordaba de mi. Estaba calvo ya.

Ahora veo ese evento como una lucha posiblemente romántica y bien intencionada, pero muy errónea. La gente seria (incluyendo a Carlos Cueva Tamariz, que años después hizo declaraciones sobre el tema en la revista VISTAZO, en donde dijo: “los exámenes de ingreso a la Universidad son necesarios, en mi concepto. Se requiere un nivel mínimo de conocimientos y de capacidad para seguir estudios superiores”)  siempre defendió la necesidad de que se mantenga el examen de ingreso. pero el tema se politizó de manera muy emocional. abolir el examen de ingreso era “revolucionario” y ahi se armó la fiesta, sin más análisis. La abolición no elevó el nivel cultural del país. solo sirvió para formar profesionales mediocres , en una Universidad masificada que se convirtió en botín político. Tampoco coadyuvó a “acelerar el proceso revolucionario” como se creía: por el contrario, impuso el arribismo de conseguir un título de manera fácil para insertarse en el sistema y tratar de cambiar de clase social. Fue una herramienta que servía para tratar de arribar a la clase media pauperizada. El semiproletariado la abarrotó con ese propósito. La causa de la justicia social no se benefició tampoco en lo más mínimo. Y en ella nunca más se volvió a hablar -con algunas excepciones- del rigor académico. Se convirtió en una deplorable Universidad tercermundista que sirvió para que los grupos hegemónicos, de la tendencia dominante en cada Facultad,  repartan chambas a sus militantes, sin importar para nada su nivel intelectual. En este aspecto llegó a ser tierra de nadie. No se convirtió en una cantera de cuadros, ni en un polo de orientación social. En absoluto. . Lo que se ganó en cantidad se perdió en calidad, pero eso no importaba. llegó a ser una de las peores Universidades del mundo y aún ahora algunos políticos de izquierda juegan demagógicamente  al populismo planteando el libre ingreso, que entren todos, como si fuera una buseta…”pasen, pasen, que atrás está vacío”. Las mejores y más prestigiosas Universidades del mundo no son así. Allá se vive el polo opuesto. En ellas se impone una gran exigencia  intelectual y académica, algo que por acá apenas es una esporádica excepción mal vista porque la consigna más o menos fue “libre ingreso, libre egreso”. Asi se ha perjudicado a varias generaciones, y se ha contribuido a destruir a este pedazo de mundo que se llama Ecuador. El rigor académico en gran medida lamentablemente desapareció.

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