MI POSTURA FRENTE AL FEMINISMO.

Se publicó en Meridiano el Miércoles 8 VII 2015

por Carlos Lasso Cueva.

Nadie respeta y admira más a una serie de mujeres que yo. Nadie está más de acuerdo con la igualdad de todas las personas que yo. Nadie es más solidario que yo con los que sufren escarnio, explotación, abuso. A lo largo de mi vida siempre he estado con el dolido, con las víctimas, nunca con los opresores (jamás he sido empleado de ningún gobierno, nunca he sido aúlico de ningún régimen, nunca he trepado a algún cargo público en base a obsecuencias o servilismos).

Creo que la lucha por la justicia social es vasta y múltiple, siendo la principal contradicción la que se da entre explotados y explotadores. No he torcido nunca mi línea ideológica y humana en este aspecto. Jamás me he vendido por un sueldo ni nada parecido. Nunca he sido corifeo de ningún poderoso, ni tampoco cómplice o aupador de abusos e injusticias cometidas contra nadie.

Estoy completamente de acuerdo con las luchas sociales en búsqueda de la equidad social, cultural, económica. He mantenido firme mi postura anticapitalista en medio del maremagnun de confusiones y transfugios que hemos presenciado en el transcurso de los años de la vida.

Apoyo la causa de las mujeres pobres, de las madres de familia desamparadas, de las mujeres humildes que son víctimas del sistema oprobioso al que estamos sometidos. Hace mucho que entendí y asumí que en la relación de los dos sexos debe haber absoluto respeto, democracia interna y tareas compartidas.

Nadie tiene derecho a abusar de ninguna manera de nadie. Condeno con indignación cualquier abuso o atropello machista en contra de cualquier mujer.

La naturaleza diseñó ambos sexos -es mi opinión y mi forma de captar las cosas- para que nos complementemos y seamos constructivos compañeros en el camino. En todos estos puntos tengo muy clara la película y no necesito que ningún comedido me venga a explicar el procedimiento correcto en todos estos asuntos. Esa ha sido una práctica de vida.

A menudo en mi poesía he cantado al amor y me he inspirado en dignas mujeres a las que profeso profunda admiración. En nuestro país han habido heroinas de la vida diaria, personalidades femeninas que han liderado transformaciones socio-políticas, mujeres de cultura respetabilísimas. Hablo de Alba Calderón, Rosa Borja de Ycaza, Luisa Gómez de la Torre, Dolores Cacuango, Tránsito Amaguaña, María Teresa Solá, Piedad Larrea Borja entre otras decenas, cientos y seguramente miles de mujeres de pro, ejemplares seres humanos que han irradiado luz en su peregrinaje. Que han contribuido de una forma u otra a la lucha por humanizar la vida en este mundo.

Muy lejos ha estado de mi modo de pensar o de actuar el machismo, al que considero una escala inferior en la conducta humana.

En cuanto a Marx (ilustre pensador y trabajador intelectual que vivió en la mayor pobreza toda su vida) creo que, de vivir en esta época, coincidiría con todo lo que aqui digo. Con lo que no puedo estar de acuerdo es que aparezca una nueva teoría que generalice y que eche la culpa a TODOS los hombres de los males que aquejan a las mujeres. No puedo estar de acuerdo con la tesis de que el “hombre malo en general” es el enemigo de “la mujer buena en general”. Este es un estereotipo antojadizo disparatado que -para mi- tiene el objetivo de sembrar la confusión entre quienes deben luchar juntos contra la injusticia de toda clase.

No puedo estar de acuerdo con que aparezca una teoría -sediciosa y anormal- que pretende dividir a la gente de ambos sexos que luchan juntos por la causa de la justicia integral para todos los seres humanos.

Estoy consciente de los basamentos estructurales en que se ha fundamentado la opresión a lo largo de los siglos. Engels es el que mejor ha explicado la causa de estas inequidades en su libro “El Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”, al que no se ha referido nadie -que yo sepa- entre las filas de quienes se han abanderizado con esta corriente que considero proterva.

En nombre de la justicia no se puede, además, buscar privilegios especiales para unos seres humanos en desmedro de otros. No se puede buscar perseguir o aprobar una patente de corso para que unos se encaramen encima de otros buscando remediar asi antiguas injusticias originadas en la estructura del sistema que aqueja por igual a la gente pobre, humilde y trabajadora de los dos sexos.

No se puede abrir un frente específico y arbitrario que pretenda abolir la lucha contra el sistema creador de atropellos y sufrimientos, creando uno dedicado exclusivamente a zaherir y denostar a los hombres en general, ubicando como verdugos de la humanidad a todos. Esto es torcer las leyes de la historia social, es una distracción alienante que impide divisar a la contradicción principal del mundo de hoy, que se da entre opresores y oprimidos, entre los que nada o muy poco tienen contra los usufructuarios planetarios de la riqueza que se acumula y concentra en transnacionales y monopolios cuyos accionistas suelen ser personas de ambos sexos. Es curioso: ahora hay mujeres que han llegado a la presidencia en algunos Estados capitalistas, y desempeñan las obvias funciones que les toca con una eficiencia que envidiarían los hombres más imbuidos de machismo. Algunas han defendido y defienden la injusticia social con un ahinco que envidiarían y aplaudirían los más malos potentados del planeta. Lo que pone de relieve que no podemos ser enemigos quienes defendemos la tesis de la justicia social, independientemente de nuestro sexo.

Creo que la lucha social no tiene sexo ni género. Los oprimidos, las víctimas, los desposeidos, de ambos sexos, deben marchar juntos en pos de un futuro mejor, ajenos a falacias estrambóticas que quieren hacerles creer a una porción de ellos que el enemigo está en otra parte: en sus compañeros varones.

Esta tesis irracional tuerce el camino de las mujeres que anhelan justicia y las induce a enfrentar no al aparato estatal mundial sino a odiar y combatir a los hombres en general. Asi, ya no es el sistema capitalista el causante de los sufrimientos y las tragedias humanas sino el hombre varón, simplemente, por antonomasia.

A quién beneficia esta teoría errática? Qué se propone con tesis irracionales como la “lucha contra la dictadura histórica del falo”? Es un secreto que en los estratos altos del feminismo no encontramos precisamente mujeres proletarias sino burguesas y pequeñoburguesas que predican radicalmente el lesbianismo?

La sociedad patriarcal tradicional fue un engendro de factores sociales que se formaron a lo largo de la historia. Su basamento fue económico, como claramente lo enuncia Engels en su libro. Hay un hilo histórico en el camino de la humanidad doliente que parte del comunismo primitivo -sin propiedad privada, sin Estado, sin familia-, a la comunidad humana mundial del futuro en que para que brille la justicia no ha de desaparecer un sexo para que sobreviva dichosamente libre el otro -cosa imposible- , en la que todos los seres humanos vivirán en paz, cuando se haya abolido el Estado de clase y sus fundamentos económicos que han sido y son el dinero, la dictadura del valor de cambio, el trabajo asalariado, el Estado, junto a toda esa superestructura cultural, ideológica, religiosa (nadie ha sostenido más el machismo y el patriarcalismo que las religiones: soy ateo) que han sido la raiz y la causa de que la vida humana haya tenido que permanecer alienada -por muchos factores desprendidos de esta causa fundamental- durante tantos siglos.

Creo que al nacer todos los seres humanos son inocentes y puros. Es al crecer en un medio inhumano, cosificado y corrupto… en el que las mercancías valen más que las personas que son sometidas a un proceso de deshumanización evidente, que se contagian de modos de pensar que este sistema ha engendrado. La parafernalia del sistema ha producido una serie de mecanismos para negar la condición humana, corromperla, destruirla, dividirla, enajenarla, con el fin de que sea útil a sus fines aviesos. En ese transcurso el ser humano ha encontrado la negación de su esencia humana. Esto ha producido hombres y mujeres ROTOS en su dimensión interior, víctimas de un orden de cosas negativo y oprobioso.

Vencer y destruir estas estructuras del capitalismo en el mundo es la tarea unificada elemental que se debe realizar para conseguir lo que siempre ha sido el sueño de la humanidad: una sociedad justa, armoniosa, humanizada, sin explotación. Todo lo que conlleve a oscurecer o torcer este objetivo es negativo, reaccionario, contrarrevolucionario.

ANEXO:

EL FEMINISMO:
pero fue algo necesario, el desarrollo y progreso del capitalismo lo exigía.
había que ampliar el mercado laboral, darles el derecho al voto para que contribuyan asi a la continuidad del sistema…a todo ello se le llamó emancipación o liberación femenina. solo varió el método de su instalación en los parámetros productivos, se convirtieron -muchas- en cuadros eficientes, sobresalientes. El statu quo se benefició incorporándolas.
luego empezaron a nacer las más radicales teorías feministas que contribuyen a distorsionar el marco de las cosas, ubicando como enemigo al patriarcado -sin analizar su origen social, histórico-, al ser masculino, a “la dictadura histórica falocéntrica”.
El enemigo ya no es el sistema, la injusticia social que pega por igual a todos los que no nacieron en la cúpula del organigrama, sino el varón. En el interior de esta doctrina distractiva debe estar metida la CIA, el Club Bildelberg.
Tratan de desviar a chicas confusas subproletarias que se ven insertadas en este engranaje desviado, pero es una teoría en boga en estratos muy aburguesados: las humildes y laboriosas, ejemplares campesinas y obreras por regla general son ajenas a todo este disparate.
Total, lo único que debe existir en todo momento es apenas el respeto. Pero las consignas que esgrimen tienen su tendencia “secreta” evidente. No es desconocido que en los estratos avanzados del feminismo se predica el lesbianismo abiertamente: esto es irrefutable, notorio. Es una corriente nefasta. Por regla general sus análisis evaden el tema de las estructuras sociales, no hablan jamás de modos de producción. Simplemente el hombre es el malo, el que tiene la culpa de todo: el enemigo. De ahi nacieron ridiculeces como la nueva sintaxis tan excéntrica. Se imaginan a algún grupo anormal y neurótico de hombres luchando contra la dictadura histórica de la vagina, proclamando que el clítoris es el enemigo?
Nacimos para complementarnos, acompañarnos, ayudarnos mutuamente, entendernos y respetarnos. No para “descubrir” y predicar sandeces.
El mentado feminismo es una deformada respuesta hembrista (machismo femenino) al tarado machismo masculino que tiene raíces gnoseológicas concretas. Todos somos simplemente seres humanos que debemos bregar por el rescate de valores humanistas cada día más fallecidos y ausentes en esta sociedad mercantilista y cuantitativa, en la que cada vez más importantes son las cosas que las personas.
El feminismo es una enfermedad ideológica muy grave: una tara pseudo cultural que distorsiona por completo la norma de colaboración y cooperación que debe existir en las relaciones sociales. Amo y respeto a las mujeres, me gustan. He sido feliz con algunas de ellas. La naturaleza nos inventó para que compartamos la vida y sus vicisitudes juntos. La prédica feminista está llena de veneno, es algo anormal. Es una de las extrañas teorías que nos han tratado de meter en la fábrica nebulosa del posmodernismo. Juntos, hombres y mujeres -no alienados-, debemos enfrentar esta nauseabunda corriente abominable. Por lo demás, les recomiendo que busquen el libro de Esther Vilar titulado “el varón domado”. Es escrito por una mujer que pulveriza brillante y contundentemente esta esotérica doctrina que no cuaja, que siembra el odio  y la división entre quienes simplemente debemos respetarnos y amarnos

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3 comentarios en “MI POSTURA FRENTE AL FEMINISMO.

  1. “El varón domado” en los 70’s caló hondo entre mis amigos y amigas, lo tuve que forrar en plástico varias veces hasta que cayó en manos de una feminista recalcitrante.
    Excelente artículo, creo es mil veces más odioso una mujer feminista que un hombre machista.

  2. Comparto plenamente el sentido humano y real de complementaridad de los seres humanos normales. Esa es la razón natural de la existencia, el trabajo, la familia y la sociedad. Hombres y mujeres aptos y libres por coexistir en paz y armonía

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