Manuel Agustín Aguirre (tomo cuatro) y la Introducción de Enrique Ayala Mora.

Por Carlos Lasso Cueva.

Leo “el estudio introductorio” de Enrique Ayala Mora, en el tomo 4 de las obras de Manuel Agustín Aguirre…y noto como lo va “refutando”, desvirtuando, deformando, declarándolo obsoleto entre líneas o frontalmente…es mi lectura.

Es como ver a un balletista actuando en el escenario intentando representar la biografía de un eminente pensador iconoclasta que le queda muy grande.

He leido en estos años reflexiones de antiguos socialistas, gente de la vieja guardia, cuestionando la postura socialdemócrata de Enrique Ayala y su grupo, que, sin decirlo, se rigen por las tesis de la segunda internacional (https://es.wikipedia.org/wiki/Segunda_Internacional—-http://nuso.org/articulo/que-es-la-internacional-socialista/ ) . Esto no es discutible, es un hecho concreto y notorio.

En la década del 60 quizás el Partido Socialista Revolucionario estuvo caminando en la senda de convertirse en la izquierda ideológica que en este país jamás ha existido. No llegó a serlo por una serie de circunstancias, pero las categorías y enfoques teóricos que manejó le enrrumbaban en ese sentido. Era otra postura frente a la de los dos partidos comunistas estalinistas que preconizaban la liberación nacional…Se sentía la influencia del viejo Aguirre.

No quiero decir que Manuel Agustín Aguirre no incurrió en profundos errores teóricos e históricos. Creyó en Velasco Ibarra en la época de la “revolucionsucha” (Alejandro Moreano) del 28 de Mayo del 44 (lei sus informes a los congresos del Partido Socialista en 1943 y 1944), y fue un apologista de la “gloriosa URSS”…(por eso Salvador Lara en un ensayo en la Historia del Ecuador en Salvat le calificó duramente de “sumiso teórico”), no fue capaz de ver que ahi solo había capitalismo de Estado. Con el tiempo la experiencia práctica le hizo madurar. No rectificó su concepción sobre los “países socialistas”, esa era la línea de su partido. Una vez dijo Aguirre que con la invasión rusa a Afganistán “la URSS volvía al internacionalismo proletario”. Telmo Hidalgo me dijo, en Cuba, que ellos eran “incondicionales de la revolución cubana”. Pero la versión marxista que manejó Aguirre era la del marxismo visto como una teoría del desarrollo capitalista, en boga académica por décadas ( http://www.nodo50.org/gpm/neomarxismo/00.htm) . Sin embargo, los estudios de Aguirre sobre nuestra realidad nacional orientaron a varias generaciones, igual que sus ensayos sobre el nazi-fascismo, la democracia cristiana, el militarismo, la socialdemocracia…Aguirre no solo fue un gran pensador y un guía político, además encarnó una postura ética límpida y combatiente. Fue coherente. No fue hombre de buscar agasajos de la plana mayor de la derecha.

Los años 70 fueron años oscuros, con varios paises del continente en manos de dictaduras represivas y genocidas aliadas al capital monopólico internacional.

En los años 80 Manuel Agustín Aguirre había envejecido y estaba aislado. Su comunicación con la gente del partido era nula o mínima. Y había madurado una férrea postura crítica e indócil frente al sistema. Era la aislada voz disidente que seguia cuestionando al statu quo dentro del cual la gente quería instalarse. La gente de su partido empezó su deriva electorera y socialdemócrata. Me consta la soledad del viejo Aguirre en esos años, tanto es asi que se comentaba que la gente que le visitaba era la del MIR. La gente de su propio partido se le alejaba al trote mar. Y era que Aguirre no compartía la línea electorera aprobada con fervor por los neo-danzantes.

Enrique Ayala editaba en el gobierno de Febres Cordero el periódico LA TIERRA, dedicado al seguimiento de la coyuntura política. Había dado un salto para pasar a ser un partido electorero más (tengo la colección de ese periódico que yo lo compraba en la oficina de Raúl Patiño, en ese tiempo miembro del PSE). Sería largo enumerar sus desviaciones, equivocaciones, y dedicación a los pactos. Uno de sus números fúnebres fue el apoyo a la candidatura de Abdalá Bucaram en el 96, cosa a la que se refieren de pasadita en sus “historias partidarias”.

Recuerdo, en un día de elecciones de las dignidades parlamentarias, que un hombre de la extrema derecha que estaba de diputado (Alberto Dahik), en un discurso fustigó al entonces bloque socialista…”los señores socialistas deben estar con las piernas adoloridas de tanto que han subido y bajado las escaleras del palacio legislativo buscando hacer pactos con todo el mundo”. lindo paisaje, ¿no? Se alocaron ahi los bernstenianos (https://es.wikipedia.org/wiki/Eduard_Bernstein.).

A estas alturas perdieron la auto-criticidad y caminaron a instalarse en el sistema, en el Estado capitalista. Le regalaron de manera oportunista el Partido a León Roldós en sus dos primeras campañas presidenciales pensando que ganaría las elecciones y les nombraría ministros, embajadores, gobernadores..le aguantaron al candidato que hacía pactos cada vez más derechizados al punto (por querer agradar a todos obtuvo lo contrario de lo que perseguía) que en su tercera campaña ya fue demasiado ver que había logrado el apoyo del conde Jijón y de Averroes Bucaram…entonces, abrumados por ese insostenible peso negativo que ya no pudieron cargar, rompieron con León Roldós que, desesperado por llegar a la presidencia al margen de un planteamiento coherente con lo que se suponía eran las tesis del partido al que calculadoramente se había afiliado (para solo utilizar su membrete), difuminado él ahi, oscurecido, perdió todo apoyo popular y se precipitó a su tercera derrota. De esa experiencia atrozmente oportunista el famoso Partido Socialista quedó desvencijado, opacado, ideológicamente destruido. Cuando se ponen las conveniencias politiqueras por encima de las posturas ideológicas…(https://www.andes.info.ec/es/noticias/politica/3/pachakutik-reune-banquero-guillermo-lasso-pese-negativa-bases). Esta experiencia negativa lo marcó al PSE.

Los personajes del partido socialista se habían entregado a la búsqueda del progreso dentro del Estado capitalista, aplicando una incontenible mentalidad modernizada. Se los ve por ahi tratando de vincularse e integrarse figureteramente en entidades del Estado. Como que quieren hacerse imprescindibles en ese contexto, “chicos buenos, confiables, serios, llenos de buenas intenciones, por supuesto”.

Hubo una especie de proceso “refundacional” del Partido Socialista de ahora luego de la creación, a fines de los 70, del famoso FADI, que se extinguió sin pena ni gloria. La visión era la de adaptarse por completo a la democracia representativa para funcionar obviamente dentro de ella, siguiendo un esquema exclusivamente electorerista. El Partido Socialista Revolucionario se difuminó en esa pequeña aglomeración (lo que quedaba de él: ¿quiénes más fueron el PSRE junto con Aguirre?) y la perspectiva de crítica al sistema capitalista en su conjunto desapareció. Aguirre quedó marginado por estos “lindos discípulos”.

Era la hora de adaptarse a la real política y para eso había llegado muy oportunamente, con título académico, desde Inglaterra “el chico de Oxford”. Su perspectiva era especificamente socialdemócrata, y deslumbró al resto de cuadros, que plegaron a sus fantásticos conceptos y estrategias “adaptadas de manera realista y objetiva a la realidad”. Había llegado la hora del aislamiento del maestro Manuel Agustín Aguirre, cuya figura ya no correspondía exactamente a la nueva temporada en la que había que buscar los anhelados triunfos electorales, olvidando la crítica al sistema en su conjunto. La tesis revolucionaria se evaporó y fue reemplazada por las consignas electorales. El oportunista reformismo socialdemócrata se había apoderado del partido fundado por el ilustre viejo Aguirre, para quien llegó la hora de la soledad. Ayala Mora es honesto y lo dice, edolcurando adecuadamente la cosa:

Dice Ayala Mora:

“El Dr. Aguirre enfatizó siempre, muy correctamente, que la revolución socialista es revolución o se vuelve caricatura, pero ya en la década de los ochenta, no dió suficiente importancia a las nuevas realidades que sin variar el objetivo estratégico de la revolución, impulsaban un cambio en las formas de organización, de las tácticas y de alianzas de proletariado con otros sectores sociales subalternos para enfrentar la globalización. El ascenso del movimiento indígena, la conciencia ambiental, las luchas de las mujeres y de minorías sexuales, los cristianos por la liberación, las demandas regionales, las propias concepciones de la democracia, serían elementos centrales del nuevo escenario…Cuando se abría ese nuevo escenario, a inicios de los años ochenta, se produjo el proceso de unidad del socialismo en el Ecuador. Las diversas “alas” del partido articuladas por el PSRE, junto con importantes sectores del movimiento social, confluyeron en la estructura del Partido Socialista Ecuatoriano. Asi se transformó en la principal fuerza de la izquierda, tanto en su influencia en las organizaciones sociales como en su representación parlamentaria. El Dr. Aguirre no estuvo de acuerdo con este proceso y se mantuvo al margen por su escepticismo respecto de la participación electoral, pero la realidad posterior confirmó la necesidad de la reunificación”. Y el líder máximo, el ideólogo de esta conjunción de mini-fuerzas electoreras, fue Ayala Mora, que organizó el baile ya sin la presencia de Manuel Agustín Aguirre, que quedó descartado ante la nueva temporada que se abría y que lucía tan despampanante y apetitosa.

La visión política de Ayala Mora y su combo simplemente escogió el camino no proletario, como textualmente lo dice en las líneas de arriba. El proletariado no aparece en sus preferencias programáticas sino ” El ascenso del movimiento indígena, la conciencia ambiental, las luchas de las mujeres y de minorías sexuales”. Aguirre insistía en su ensayo “revolución burguesa o revolución socialista”: “solo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria. Solo el proletariado es la clase que tiene en sus manos el porvenir del mundo”. Pero, el proletariado es deficiente para producir los suficientes votos electorales que les conviertan a los bernstenianos en diputados, y por eso es necesario “abrirse a las nuevas tendencias”. (http://www.llacta.org/organiz/coms/2006/com0359.htm).

En quienes estaría pensando Manuel Agustín Aguirre cuando en el citado ensayo escribió:

“Los enemigos del proletariado, los que temen la revolución y buscan solo las inmediatas satisfacciones personales, los dirigentes de los partidos pequeñoburgueses y de la socialdemocracia en decadencia, nos hablan de la minoría del proletariado, de su incipiencia, su incapacidad, su falta de preparación y conciencia de clase, etc etc.;agregando que los obreros son ingratos, pues no confieren a tales dirigentes la importancia que tienen y no los siguen y votan por ellos, cosa imperdonable e inaudita. Estos falsos conductores quisieran, para considerar al proletariado latinoamericano y ecuatoriano como una fuerza conductora de la revolución que estuvieran en mayoría, no precisamente para realizar, sino para hacerlos triunfar en los torneos electorales que han de darles posiciones cómodas y prebendas”.

Es notorio cómo en sus informes ante los congresos del antiguo PSE, Manuel Agustín Aguirre insistía en la proletarización del mismo, que se estaba llenando con mucha gente de la clase media. En este sentido se puede decir que Aguirre fracasó: incluso el PSRE se repletó de gente de clase media, de intelectuales universitarios, y toda esta gente es la que dió lo que podríamos llamar de “golpe de Estado” al interior del PSRE contra Manuel Agustín Aguirre y sus tesis. Ese era el ambiente real que había cuando Ayala Mora volvió al paisito. Las condiciones objetivas dadas por la composición social del PSRE produjeron su absoluta degeneración ideológica, y su transformación en otro grupo socialdemócrata del montón. El nuevo PSE pasó a representar los intereses de una capa social media interesada en progresar en la vida y en instalarse de la mejor manera dentro del sistema al que se renunciaba a combatir: ahora se lo quería mejorar, pulir, perfeccionar. Los planteamientos iconoclastas y anti-capitalistas no tenían sentido en ese contexto. Eran cosa de un pasado que no se quería recordar.

El señorito Enrique Ayala precisa esto en la página 33 de su “introducción”:

“Precisamente, la experiencia de América Latina llevaba a una necesaria revalorización de algunos elementos de la democracia formal que se abría paso. Por una parte, no cabe duda de que la participación electoral, sin que sea considerada como un fin en si mismo, es una forma de crecimiento de la militancia y permite su acceso a responsabilidades públicas que coadyuvan a la organización social”. Esto dice Ayala, que acaba de perder su candidatura a diputado en su propia provincia: Imbabura. “La democracia formal” del Estado capitalista era lo único que importaba en “la nueva coyuntura”…para luchar exitosamente contra “la globalización”, supongo. En el camino se dedicó a crear en Quito la Universidad Andina, cuyo cargo de rector se aseguró “brillantemente”, y en el que se mantuvo una eternidad, disfrutando de un humilde y proletario sueldito (https://www.youtube.com/watch?v=zpU8iWvK2MoY).

En nombre de esa “democracia formal” fue que apoyó la candidatura de Rafael Correa a la presidencia de la República en el 2006 (hay una fotografía de ambos que salió en un periódico en esa campaña: ambos aparecen riendo victoriosa y jubilósamente: la tengo en mi álbum de fotos en el Facebook).

Hay que aclarar que “rectificó ese error” en el 2017, apoyando, (según me han informado) dentro de esa idílica y venturosa democracia formal que es el centro medular de todas sus concepciones, la candidatura presidencial del muy afamado banquero don Guillermo Lasso, el más puro representante de la plutocracia ecuatoriana. Obviamente, desde su tumba, “el Dr. Aguirre no estuvo de acuerdo” (pag 35) en nada, nunca, con Enrique Ayala Mora.(https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/politiko/1/lasso-se-distancia-de-nebot-y-se-acerca-a-enrique-ayala-mora)

En el año 2006 se volvieron locos por la aparición del predestinado candidato Rafael Correa, y le dieron la cobertura partidaria para inscribir su candidatura presidencial. Qué caro que fue el precio que pagaron por eso. Las posturas ideológicas habían cedido paso a la búsqueda del “progreso y de la democracia” dentro del sistema. La historia de este partido es tan cuestionable en los últimos 40 años. ( http://www.ecuadorinmediato.com/Noticias/news_user_view/ecuadorinmediato_noticias–43594).

La visión que va dando Ayala Mora es la de un Aguirre que no se adaptó a las nuevas circunstancias, que se fue quedando remoto repitiendo una vieja letanía crítica que ya no era aplicable en tiempos de la nueva etapa de la democracia burguesa que tenía una cara de fiesta. Y ahi estaban listos los bailarines (henchidos de pletórica fe socialdemócrata) con zapatos nuevos, encantados ante las inmensas posibilidades que se les abrían…abiertos al encanto maravilloso de la democracia constitucional del sistema en esta pseudo Republiqueta oligárquico-burguesa.

Enrique Ayala -según me han informado- apoyó la candidatura presidencial del afamado banquero Guillermo Lasso. No se si todo su bloque danzarino también lo hizo. Manuel Agustín Aguirre habría proclamado el voto nulo, el rescate de la independencia de clase, la proclamación de la critica al Estado burgués en su conjunto. Pero, Ayala Mora…toda esta gente se ha alejado tanto del pensamiento de Manuel Agustín Aguirre…ahora re-editan sus obras como para calmar sus remordimientos recónditos, pero en el camino, entre esas paginitas introductorias, van acomodando al viejo maestro a los nuevos tiempos que ellos viven, a las nuevas posturas “modernas y actualizadas” en las que ellos están al día. Pero el nombre y la obra de Aguirre les queda demasiado grande. Una de las maniobras teóricas de Ayala Mora es explicarnos que Aguirre no entendió el valor antropológico y revolucionario del indigenismo…como si el indigenismo fuera esencialmente revolucionario. No entiende que el indigenismo no es más que un simple rezago precapitalista del sistema, que desaparecerá en dos generaciones. Refuta a Aguirre que no pudo sobrepasar la línea de las posturas de clase (Ayala las sobrepasó larga y ampliamente…en realidad, de la memoria de Ayala Mora quedarán dos cosas: su labor como historiador progresista, y su cursi militancia política…recuerdo cuando fue binomio del general Frank Vargas Pazzos y declaró en Vistazo “Me siento bien como recluta del general”): para el viejo Manuel Agustín las dos clases en discordia eran la burguesía y el proletariado. Aguirre hablaba del proletariado. Ayala y su séquito engominado huyen de esas premisas endemoniadas.

Ayala Mora, la gran estrella sensacional, la leyenda de la academia moderna, el pequeño burguesito que fuma pipa, usa corbatita roja y consume tabaco inglés (https://www.youtube.com/watch?v=NtjcXR3i5XU), el flexible y pluralista rector vitalicio de la Universidad Andina a cuyo agasajo acudió lo más representativo y rutilante de la derecha política ecuatoriana, se lanzó de candidato a diputado por su propia tierra, Imbabura, y perdió.

Hechos los pluralistas (son un ejemplo de esto) le abrieron las puertas del partido al estalinista Quinteros, y este se les alzó con el membrete (porque el PSE ya habia quedado convertido solo en un membrete). La rama legal oficial del Partido es la de esta señora legisladora que actúa a nombre del mismo. Ayala y su corte socialdemócrata se quedaron fuera (el uno y el otro sector del “socialismo” compiten en la vida con sus respectivas posturas reformistas…). Mala suerte la de este combo el que la vida les haya permitido ver que la historia social les ha reducido a ser un insignificante grupúsculo ultra-minoritario y sin influencia alguna en el transcurrir político del paisito. Una gallada amorfa con tantas ilusiones deshechas. Ante sus fracasos (derrota electoral, la pérdida de su partido), uno recuerda la frase de la madre de Boabdil. De este sector, en general, era vano esperar que se convirtiera en la izquierda ideológica.

Editan el periódico digital OPCION S, desde el que luchan por defender todos los valores del sistema. Su contenido se limita a hacer un puntual seguimiento de la coyuntura politiquerita de Macondo. Es para todo lo que sirven. La estrategia histórica es algo que su destino les impidió entender. Y son enemigos de la lucha ideológica, porque tienen tanto que perder en cualquier debate estos caballeritos. Me consta que le tiemblan a la lucha ideológica. Le tienen el mismo pánico que los vampiros al sol y al agua bendita. Son un sector ilustrado y progresista, orientador, interesado en que el Estado capitalista funcione adecuada, democrática, correctamente. Mejor si es con ellos montados en ese barco. Dieron el salto desde posiciones aproximadamente anti-capitalistas a posturas socialdemócratas: son socialistas de la tendencia de Billy Brandt y Olof Palme (https://es.wikipedia.org/wiki/Olof_Palme. — https://www.lavanguardia.com/historiayvida/el-socialista-willy-brandt_11314_102.html), y están en su derecho, pero, que no vengan a querer pontificar respecto de la memoria del viejo Aguirre y de su posición política, que no compartieron. En ese contexto habitado por Enrique Ayala y su grupo, la memoria del ilustre Manuel Agustín Aguirre, es un estorbo. Es solo la foto del viejo abuelo glorioso y heróico, que permanece todavía como adorno en una pared de la sala, pero que ya no significa absolutamente nada. Vale para invocarlo en algún día solemne, una vez al año. Nada más.

Pero ante la historia social, cultural y política de este paisito capitalista subdesarrollado, Aguirre es mucho más que una simple foto. El dejó un legado importante que hay que rescatar (analizando criticamente los errores conceptuales en que incurrieron él y su generación ( http://criticamarxista-leninista.blogspot.com/2013/07/el-marxismo-necesita-keynes-kalecki-etc.html ) y que forma parte de nuestra memoria histórica. El único que está a su altura, entre los hombres producidos en este terruño, es Agustín Cueva Dávila.

A propósito, en su informe ante el Décimo primer congreso del Partido Socialista, en 1945, Manuel Agustín menciona dentro del mismo (página 244) que “el Consejo Provincial de Pichincha ha realizado también algunas grandes asambleas, entre ellas la celebrada en homenaje al compañero coronel Juan Manuel Lasso (mi abuelo: CLC), miembro de la vieja guardia de nuestro partido”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s