BREVE TRATADO SOCIOLÓGICO SOBRE EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL SHOPING.

por Carlos Lasso Cueva. (de mi facebook).

https://clavedelpoeta.wordpress.com/2014/10/01/sartre-llego-a-macondo/

https://clavedelpoeta.wordpress.com/2015/01/30/en-aquel-tiempo/

Un dia de estos debemos ponernos a filosofar sobre el amor, a partir de nuestras tan ricas experiencias.
Erick Froom como que ideó un método en este sentido. Pero, es posible que dé buen resultado en esta sociedad de “seres rotos”?.
Viví la época del amor romántico, que como que si existió: en mi ÉPOCA DE LLUVIAS, y en mis HUELLAS DEL CANTO, de próxima aparición, hablo mucho de ello. Bueno, se podría decir que conocimos los residuos que quedaban de él en sus postrimerías, los años 60 del pasado siglo. Es evidente que desde entonces las cosas han seguido un rumbo determinado.

Luego, me atrevería a decir que vino el amor sport, el amor aventura, aclimatado al tiempo meteorológico consiguiente: y era bonito. Había calidez, sinceridad, se compartían bellos momentos. el asunto era emprender por esa ruta, iniciar ese camino y había colaboración. La mañana respiraba positividad y el sexo era cordial, amable, alentador. Todo el mundo se sentía parte de un mundo civilizado donde aún sobrevivían algunas de las viejas reglas caballerescas. Hablo del ido y desaparecido romanticismo del que conocimos sus resquicios, que fueron paulatinamente eliminados conforme en nuestras sociedades se desarrollaba el capitalismo y con él llegaba la entronización a marchas forzadas del valor de cambio, que lo fue trasformando todo.

Marx había dicho que el matrimonio burgués no era otra cosa que la “prostitución legalizada” y se intentaba revolucionar el asunto confiando en los prodigios prometidos por los dioses. Lo material, el dinero, ese tipo de interés no ensuciaría a la poesía que brotaba impoluta en el horario de las cosas azules. El amor existía y estaba a toda prueba con su motor fuera de borda. La misión en la vida era compartir todo poniendo como base el romanticismo. El amor y la revolución caminaban por la misma senda. Eso se creía, al menos, en ese tiempo. Claro que era solo una bella ilusión, que a veces concordaba todavía con algunos hechos.

(Después nacería la corrupción burocrática por la presión cuantitativa de la vida pero eso es materia de otro análisis: pero se notó que la política ayudaba a triunfar en la vida. Sólo había que afiliarse cada tres años a un nuevo partido)..

A inicios de los 70 apareció la primera ola de matrimonios. Se iniciaba ese experimento con total esperanza, sin dudas. El mar estaba dispuesto a mantenerse impasible.

Pero a fines de los 70 llegó la primera ola de divorcios…y la vida se fue poniendo dura, difícil, apretaban los zapatos. Se iniciaba el feroz choque con la realidad de esta civilización burguesa plenamente anti-romántica. La estructura que adquiría el mundo ya no daba mucho para el tiempo de la alegre entrega, de la cándida complicidad, el tiempo de la “inocencia” (relativa) de la que quedaban rezagos había cesado.

Las viejas reglas caballerescas como que ya no funcionaban del todo bien. Fueron diseñadas para otro tiempo muy anterior en el que aún se podía hablar de ese tipo de cosas. Algo malo sucedía en el planeta que no se acoplaba a esas bellas normas.
Se observó que nacía la época del cálculo matemático como elemento dispersador de las relaciones humanas, que en el imaginario alguna vez fueron idílicas, como los cuentos de hadas. Pero la soledad fomentó relaciones de todos modos. vino la segunda ola de matrimonios. Cuando Borja estaba en la presidencia, se consumaba la segunda ola de divorcios, y entonces la gente empezó su aterrizaje teórico. La realidad distaba mucho ya de ser poética. El prosaico interés material, la presión monetaria del medio cerraba puertas, ventanas, y miraditas amorosas. La gente debió aceptar esta clase de evolución y los que pudieron empezaron a armarse con chequeras. Solo en los sectores subproletarios, que se engrosaban, se vivía, a la fuerza, aquella realidad ensoñadora “habiendo amor solo comamos pan y cebolla”. En la práctica, eso era el amor entre pobres, que sobrevivían con menos que lo mínimo, porque no les quedaba más remedio. No se optaba por eso: el sistema empujaba a la miseria a seres humanos de “las clases sociales inferiores”, y ahi debían vivir esa realidad que de poética ya no tenía nada.

Para la década de los 80 teníamos a bordo a una generación despechada que se hizo cínica.
Hombres y mujeres se endurecieron.
habian naufragado ya varias veces y no tenían tanto entusiasmo por el viaje.
Los divorcios dejaron golpeada a una serie de varones que perdieron sus bonitas casas, tuvieron dificultad para mantener el contacto con sus hijos…hubo adulterios que jamás estuvieron programados. Vicisitudes existenciales y conyugales en la periferia del capitalismo, en la que predominaba ya por completo el capitalismo comercial, parecía despuntar el capitalismo industrial (microscópicamente), y se había establecido el poderoso capitalismo financiero dentro de la estructura periférica y subdesarrollada de la ex-colonia saqueada y saboteada en sus posibilidades de desarrollo “normal” (como el que siguieron los países capitalistas metropolitanos).

Pero como no nada hay peor que la soledad, se emprendía por ahi una nueva aventura, se desafiaba al destino con una nueva experiencia. el corazón no dejaba de palpitar y estaba la linda música que alentaba y acolitaba.
A finales del gobiero de Sixto vino la tercera ola de matrimonios.
Con Mahuad y la dolarización llegó la tercera ola de divorcios.
En el camino habían retoños, productos de los dulces y sensuales encuentros que se volvieron borrascosos, envenenados y contaminantes. Y esa nueva generación apareció con el trauma de crecer en un hogar disfucional, y a veces con el ingrediente adicional de ser manipulados por sus madres en contra de sus padres.. La ruindad humana alcanzó niveles excelsos. La canallada de la vida vivió días de gloria.
Y es que en realidad casi nadie sabía con quien se metía. Se veían caras bonitas, bocas apetecibles, piernas femeninas que por lo menos merecían una calificación de 7 sobre 10, y eso era suficiente, eso era todo. Lo demás solo era el arte de hablar simpáticamente y sonreir en el momento oportuno. No se exigían más requisitos. Pero no es lo mismo el ahora ya supuesto amor romántico que el matrimonio.

Como el amor romántico era una ridiculez, un absurdo, algo utópico que no compaginaba con el cambio climático, la gente aprendió velozmente las reglas del cálculo. Nació una etapa fria, egocéntrica, caracterizada por el frío análisis de lo que mejor convenía para sobrevivir en un mundo descaradamente cuantitativo.

En ese contexto comenzó la era de los desastres máximos. Cada quien tratando de mostrar lo mejor de si -o inventando, actuando: todo era factible con tal de capturar a la presa-. y ese globo se desinflaba al compartir la vida matrimonial.

Cada uno se habia casado con una persona que no existía. Todo el mundo había aprendido a actuar. Y el histrionismo fracasaba dentro de las 4 paredes de cada casa. Ahi de pronto uno descubría que se había casado con alguien medio monstruoso.

La “inocencia” plenamente romántica de finales de los 60, la sana picardía desenvuelta y coqueta de inicios de los 70, había zozobrado en el cruel laberinto de las cosas infames e impuras, mientras un factor llamado inflación agredía cruelmente las condiciones de vida de la gente de la clase media para abajo.

En el lapso incrustado en nuestro análisis desapareció la familia tradicional, nació la familia nuclear y la presión material de la vida transformó todos los escalones de la escalera eléctrica. El capitalismo creció, se desarrolló, no triunfó la revolución sino la muerte, y las consecuencias se advirtieron feroces. Pautas nuevas sobrevinieron en ese proceso erradicando el romanticismo del que dos décadas antes aún quedaban digamos que firmes rezagos…recordemos la música de aquella etapa: el trío Los Panchos, Mona Bell, Lucho Gatica, los Hermanos Arriagada, Antonio Prieto. Todo eso es ahora simple arqueología artística.

Apareció otro mundo, desolado y más dividido que nunca, marcado con el signo del dinero, el TENER, y esta divisa se volvió absoluta. Impuso su norte en el espacio cibernético. Todo avanzó aprisa menos el romanticismo, y el torrente del progreso capitalista avanzaba imponiendo nuevas tecnologías inimaginadas lustros antes. El mundo adquirió una fisonomía moderna, llena de edificios que luego se fueron tornando “inteligentes”. Los antiguos barrios pobres cercanos a las urbes desaparecieron para ser reemplazados por enclaves ultra-modernos que nada tenían que envidiar al primer mundo. Había gente que podía vivir aqui como si estuviera en él. La división del país en mundos diferentes fue el corolario de ese proceso progresivo del desarrollo capitalista. Sabemos que siempre la injusticia social fue brutal, pero ahora estaba camuflada dentro del mejor invento de los tiempos contemporáneos de la burguesía: la democracia. La democracia es más importante que el sol y la lluvia, aunque muchos no tengan techo donde guarecerse.

Y una vez que el materialismo brutal se robusteció, lo crematístico pasó a ser la mentalidad dominante. ¿Qué cambios trajo esto en el seno de lo que llamaremos antigua sensibilidad humana? Pues, primero que nada, la alienación pasó a ser el soterrado himno de triunfo de la nueva época. Se desató la prisa masiva por concurrir a la Universidad para obtener un título y con él intentar escapar del subproletariado. El subproletariado luchando por lograr arribar a la clase media pobre, y la clase media pobre pretendiendo arribar a la clase media acomodada, e incluso a la pequeña burguesía.

¿Qué pito tocaba el romanticismo, el amor, la poesía, en la era del irreversible consumismo masivo instalado dentro de las fronteras del Estado capitalista periférico?

Sencillamente todo se había metamorfoseado. ¿Quién creyera?: la síntesis podría ser señalar que la música de Los Panchos y de Lucho Gatica quedó desplazada. Nueva música vital y estentórea, llena de ritmo y sin armonía, pasó a presidir las ceremonias de una juventud domesticada por el mal tiempo, que se integraba al marco existencial de la casi masivamente destruida familia tradicional, a la realidad de que el futuro era más desconocido que nunca, las reglas concretas del día a día aprisionaban demasiado las costillas, y la respuesta a eso comenzó a ser el desahogo hedonista cotidiano, que creció paralelo a la era del consumismo que se impuso en todas las veredas, ensanchándose. Cada sociedad, cada momento histórico, trae con él ciertas características subjetivas. El mundo ahora si se hizo visiblemente “ancho y ajeno” (aunque esté perdida quien sabe en dónde la novela de Ciro Alegría, que en esta nueva coyuntura moderna (para colmo, apareció esa cosa aberrante llamada “posmodernismo”) nadie la leerá. Gente sin esperanzas, salida de los rescoldos escaldados de la vida, en medio de la evidente mugre, ya no bailaba tango ni cumbia sino nuevos ritmos que le ofrecían la posibilidad de un supuesto desahogo inmediato. En la ausencia de la posibilidad de racionalizar intelectualmente las cosas, lo único posible era entregarse al frenesí que aparecía. Y, claro, el lumpen, que antes era un lejano concepto, se convirtió en materia real de la vida. El sistema y la democracia no ofrecían posibilidades para otra cosa. Mejor dicho, el sistema empujaba a la gente a eso que los antiguos más de una vez calificaron de animalización. La sociedad se bestializó. No vamos a insistir aqui en algo tan importante como la progresiva lumpenización de la sociedad que se ha llevado a cabo en medio del desarrollo del subdesarrollo del paisito perteneciente al capitalismo periférico al que fueron a parar los que antaño fueron saqueadas colonias.

Y entre la avalancha de cambios, en medio del progreso tecnológico y económico de las doradas élites, aqui se estructuró de la clase media para abajo un enorme horizonte estrecho, vertical, y cuantitativo. El romanticismo definitivamente cesó, pero el sistema inventó sucedáneos para la soledad y la incomunicación reales de la vida. Y oh milagro sensacioal de los tiempos que corren dentro del perímetro de la ciencia y la industria, la tecnología y otros detalles maravillosos, entre otras cosas nació un fenómeno inédito llamado EL SEXO VIRTUAL, en una cosa llamada CHAT. Algo inimaginado que hubiera sido inadmisible en aquellos tiempos antiguos en los que el erotismo tenía su sabor a gloria. Y otra cosa más: se observa el triunfo retumbante de la vulgaridad y la pornografía. A eso se debe agregar algo que antaño era inconcebible, signo de las enfermedades psicológicas y mentales que empezaron a pulular en medio de una serie de neurosis masivas y psicopatías no tratadas nunca. Aparecieron los pederastas, el secuestro express, los pedófilos, siguiendo el ejemplo dado al mundo por una serie de numerosos curas sacerdotes de la iglesia católica. Ahora no se sabe cuantos pederastas hay en cada colegio y escuela. Y encima de todo eso, una serie de drogas que circulan intensamenteen este tiempo evidentemente deshumanizado y sin luz. El lumpen que sale en serie desde los circuitos sobre todo subproletarios, las neurosis, los traumas emocionales no tratados en una sociedad que adoptó como escudo de armas el más salvaje individualismo, y la bendita difusión de la droga, que brinda momentos de solaz esparcimiento dentro de una sociedad que no integra sino que desintegra, en el interior de un Estado esquizofrénico divorciado por completo de la sociedad civil.

A finales de la segunda década del nuevo siglo, tan lejos ya de los años 60, rige la fornicación pura y simple.
El contacto carnal y la búsqueda del orgasmo absoluto. La divisa del nuevo tiempo bestializado es pasar un buen rato desfogando las ansias biológicas con alguien. La relación solo es física y momentánea, asi que nadie se complica en escoger detenidamente. Liberar tensiones de alguna forma porque el nuevo ingrediente descubiero, el estrés, golpea bastante.

El sexo en su perfección- imperfección integramente desnuda, sin ningún adorno musical ni cinematográfico.
Vivir el día, matar la tarde o la noche, y eso es casi todo, excepto por la cita para volver a verse dentro de tres días para bucear de nuevo en esas aguas ya no tan trasparentes. . la utilidad física para el desahogo del cuerpo.
Acostarse es ahora una ceremonia trivial llena de desconfianza porque además hay que cuidarse del SIDA.
No se espera más que el orgasmo. Y hace dos décadas por lo menos que la gente apela a las drogas, buscando un sucedáneo de la felicidad en tiempos que se volvieron tan ruines y prosaicos.
Es una época en que la gente entona canciones nuevas, diferentes, acordes a la época dura, seca, cuantitativa, despreciable y macabra, compactamente hedonista, que le ha tocado vivir en el nuevo mundo alienado y lujoso del shoping. Lo cualitativo se diría que dejó de tener sentido.
Me cuentan, me dicen, me narran cosas (tengo amigos y amigas jóvenes que se supone viven la primavera de su vida), y lamentan la época que le ha tocado vivir a su generación, llena hasta la sociedad de “gente rota”.

He hablado poco o nada de economía, pero de la base económica de nuestra sociedad es que se ha ido constituyendo, a lo largo de estas décadas, la parafernalia medio macabra que aqui he descrito. Esto se acentuará en los días futuros.

https://clavedelpoeta.wordpress.com/?s=los+venturosos

LO QUE VIENE A CONTINUACIÓN ES LO QUE MICHAEL LOWY DICE EN EL ENSAYO QUE ESTÁ EN EL LINK, LO LEÍ DESPUÉS DE HABER ESCRITO LOS PÁRRAFOS DE ARRIBA. UN AMIGO ME LO PASÓ PORQUE NOTÓ QUE COINCIDÍAN MIS ARGUMENTOS CON LAS TESIS QUE ÉL ENUNCIA.

“Marx, Engels y el romanticismo”: Michael Löwy

Marx empieza diciendo que Sismondi, que es el representante de ese socialismo pequeño burgués, fue el primer economista que hizo una verdadera crítica del capitalismo. Y Marx empieza a hacer una lista de las críticas que se hicieron del capitalismo, y vemos que son en buena parte las mismas que le hace Marx. Es decir, el capitalismo como pauperización de las clases populares, la enajenación del trabajador, el desempleo, las crisis económicas. Toda una serie de cosas que los economistas clásicos burgueses no hablan. No hablan de la crisis económica, de la enajenación del trabajador. Entonces, en esa sección del El Manifiesto Comunista hay un homenaje de Marx a Sismondi, un reconocimiento de una gran deuda intelectual y política a este economista. Toma la crítica pero no acepta las soluciones que propone. Sismondi propone volver atrás. Pero Marx no quiere volver atrás, quiere ir hacia el futuro. Pero sí utiliza la crítica que hace del capitalismo.

Y aquí vemos otro aspecto importante del romanticismo. Los románticos sólo son parte del rechazo del capitalismo por la nostalgia de un pasado real o imaginario. A partir de ahí se van a marcar dos corrientes dentro del romanticismo. Una que quiere volver al pasado, que es regresiva, pasadista, y en algunos casos reaccionaria. Y hay otra corriente del romanticismo, que considera que la vuelta al pasado es imposible, es una ilusión. No se trata, por lo tanto, de volver al pasado, sino de dar una vuelta por el pasado en dirección al futuro. Es decir, utilizar elementosque han quedado en el pasado pero para construir un futuro nuevo, utópico, revolucionario.

Entonces hay dos vertientes bastante distintas dentro del romanticismo. Una conservadora o tradicionalista. Otra utópica y revolucionaria. El aspecto romántico en Marx es parte de esa corriente del romanticismo utópico revolucionario. Pero en su reflexión Marx va a tomar aspectos y elementos de varios críticos románticos del capitalismo.

Tomaré sólo dos ejemplos que parecen dar interés a Marx y Engels. Uno es el escritor francés Honoré de Balzac, autor de La comedia humana. La comedia humana es un análisis de la civilización burguesa, un análisis crítico, y una crítica que es romántica –porque Balzac era un hombre que se identificaba con el pasado precapitalista–. Desde el punto de vista político era un conservador, quería volver a la monarquía. Pero eso le daba una distancia crítica hacia la civilización burguesa, y la veía por lo tanto en toda su desnudez.

Entonces, hay una frase de Engels sobre Balzac, que es muy interesante. Dice “yo aprendí más sobre lo que es la sociedad burguesa, el capitalismo, etc., leyendo las novelas de Balzac que con el conjunto de los historiadores, economistas e investigadores de estadísticas profesionales de su época”. Engels, el gran científico social, el gran crítico de la economía política, dice eso. Es muy interesante y bastante sorprendente esa afirmación. Generalmente la gente no se fija en eso, pero creo que es interesante. Es la obra de un escritor, un crítico romántico. Aunque fuera conservador y reaccionario, Balzac le dio instrumentos a Engels para entender, para criticar, para analizar la sociedad capitalista.

Y el otro ejemplo es una cita de Marx, que es muy semejante a la de Engels, cuando dice lo siguiente. Se refiere a un grupo de escritores ingleses del siglo XIX, sus contemporáneos, que son Charles Dickens y dos mujeres: Charlotte Brontë y Mrs. Gaskell. Marx se refiere a los tres, los define como “una espléndida cofradía de escritores de ficción ingleses, cuyas páginas elocuentes y vivas trajeron al mundo más alegatos sociales y políticos que todos los políticos, publicistas y moralistas profesionales juntos”. Es casi la misma cita. Es decir, Marx encontró en las novelas de esos autores un análisis y una crítica que son románticos, porque esos escritores son románticos, que han nutrido su conocimiento de cuáles son las contradicciones, las alienaciones y la parte deshumana de la civilización burguesa. De eso se trata en último análisis.

¿Cuáles son esos aspectos del romanticismo que encontramos en la teoría y el pensamiento histórico y social de Marx y de Engels? Yo voy a apuntar apenas algunos de los aspectos.

Uno de esos temas, que aparece en toda la historia del romanticismo, es la crítica a la rentabilización, a la monetarización y a la cuantificación de todas las relaciones humanas y de todas las cualidades sociales por el capitalismo.

Es decir, el capitalismo destruye, diluye, disuelve todos los valores cualitativos –el amor, la amistad, la solidaridad, el honor, la fe–; todo eso es disuelto como en un ácido por el capitalismo, que lo sustituye por un único criterio, que es el cuantitativo. Ya no hay bueno ni malo, ni bello ni feo, sino que hay el que es 10.000, 1.000.000, 10.000.000 de libras, pesos, dólares, o lo que sea. Ese es un tema fundamental de crítica romántica al capitalismo, que Marx y Engels retoman en sus escritos, y que aparece de manera central en un escrito de Marx que todos ustedes conocen, que se llama Manuscritos económico-filosóficos de 1844.
Ahí Marx y Engels dicen que en la sociedad del pasado existía la posibilidad de un intercambio de honor por honor, amistad por amistad, amor por amor. En el capitalismo la tendencia cada vez más dominante es la de cambiar honor por dinero, amistad por dinero, amor por dinero. Entonces él dice eso del proceso de prostitución general de la sociedad. No sólo en la relación del amor, sino en todos los actos de los individuos que tienen por único objetivo la ficción del tener, del acumular capitales de dinero, de mercancía; y los valores cualitativos, las cualidades humanas, sociales, culturales, afectivas, eróticas, todo eso tiende a ser disuelto en el proceso de cantidad de mercancía, o del dinero. Hay muchos aspectos, no voy a citar todos, son bien conocidos por ustedes.

Puedo seguir dando otros ejemplos, pero me parece clara la idea fundamental que en la obra de Marx encontramos una vertiente, una dimensión, un aspecto, una sensibilidad romántica. Claro que no es el único aspecto, sino que es un aspecto importante. Y si lo dejamos de lado, si lo ignoramos, perdemos la riqueza de lo que es el pensamiento de Marx. Un pensamiento que es resultado de una síntesis dialéctica entre el pensamiento racionalista, materialista, científico, de la filosofía de las Luces y del gran idealismo alemán, con esta crítica de ese contexto romántico en tanto civilización burguesa. Es la síntesis de los dos y sintetiza la singularidad del pensamiento de Marx y de Engels. Pero generalmente se ve sólo un aspecto, sólo una vertiente, y se pierde una parte muy importante.

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Un comentario en “BREVE TRATADO SOCIOLÓGICO SOBRE EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL SHOPING.

  1. En los centros de enseñanza ni una gota de estos temas peor de analisis politicos serios siempre recetas pedagogicas que alienan y distraen. Una total apatia hacia la criticadad, la reflexion. Un panorama oscuro domina,los rescatable se integraron a ser nadie.

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