SIXTO DURAN BALLÉN Y SU GOBIERNO. Por René Báez.

TOMADO DEL LIBRO : ANTIHISTORIA ECUATORIANA,
DE RENÉ BÁEZ.
editado en el 2010.

Camuflando su gestión en un estilo opaco, la administración del PUR impulsó una estrategia favorable al gran capital internacional y nativo instrumentando un liberalismo puro y duro, apuntalado en el Congreso por el “opositor” PSC. Las principales medidas dispuestas por el ejecutivo fueron: macrodevaluación, liberalización de precios, incrementos recurrentes de los combustibles y de las tarifas de los servicios públicos, flotación de la tasa de inter´´es, despido de miles de empleados, ..

La administración de Durán -autodefinida como “el gobierno de los empresarios”, impulsó las reformas estructurales de factura fondomonetarista y bancomundialista: desarme arancelario, afiliación del Ecuador a la organización Mundial de Comercio, reformas a la ley de hidrocarburos conforme a los requerimientos de las transnacionales petroleras….proliferación de bancos y financieras,…implantación de un modelo rentista y parasitario que tuvo su primera “explosión” con la quiebra fraudulenta del Banco Continental…impulsó la privatización de empresas como la Cemento Nacional, Cemento Selva Alegre, Ingenio AZTRA, FERTISA y Ecuatoriana de Aviación. La metodología utilizada para lograr esa meta fue provocar la ruina y el desprestigio de las empresas estatales para, una vez desvalorizadas, transferirlas a los felices hombres de la empresa privada.

La corrupción florecía como obsceno espectáculo del poder, la pobreza vulneraba hasta los “derechos animales” de la mayoría de la población, la delincuencia comenzaba a campear en las urbes y la denominada Ley de Libertad educativa -encaminada a imponer la educación confesional en los establecimientos fiscales y municipales- sembraba de disturbios los escenarios públicos

Convocó a una consulta popular…para reformas como…c) luz verde para privatizar el IESS…una de sus más acariciadas metas era canalizar a la banca privada los ahorros captados por el citado IESS

COMENTARIO DE CONSUELO MANCHENO, EN SU FACEBOOK.

Consuelo Mancheno: Recuerdo a ese gobierno como uno de los más nefastos que he vivido, sacaron a los empleados del estado con la compra de las renuncias, sin una planificación para que la gente sustituya con ese dinero su trabajo a través de una pequeña empresa o negocio, lo que la gente hizo fue depositar en los bancos o financieras para recibir los intereses y vivir de ese rubro, y ser parásitos, al poco tiempo las financieras y los bancos habían estado esperando con sus fauces listas a robarse el dinero de toda esta exburocracia,con la quiebra de los mismos, dejándoles a la gran mayoría en la calle, las historias fueron terribles, crearon financieras fantásmas entre los mismos compañeros de las instituciones para al poco tiempo quebrar y desaparecer los directivos. Recuerdan el caso de Flores y Miel y quienes eran los dueños de eso?. Se produjeron unas tragedias familiares por las tales compras de renuncias. A la final la mayoría de la gente que salió a través de ese medio de su trabajo, perdió el dinero y se quedaron sin trabajo y sin dinero. Y no podían volver a ingresar en un trabajo estatal por más de siete años. Y la empresa privada negaba el trabajo a los ex-burocratas por el prejuicio que existía contra ellos. Como dije fue la peor etapa de gobierno que yo he visto. Y sí en realidad la pobreza se sentía en la calle, por todo lado, recuerdo que chicos estudiantes de clase media, se acercaban a pedir dinero a la gente, para los pasajes de bus que no tenían para regresar a sus casas. Si fue una etapa horrible.

PARA EL NEOLIBERALISMO NO HAY MUERTO MALO.
Werner Vásquez Von Schoettler
Tomado de El Telégrafo 21 XI 2016 (SE PUBLICA AQUI CON LA AUTORIZACIÓN DE SU AUTOR).

Si la década de los ochenta del siglo XX se la conoce como la década perdida, la década de los noventa de ese mismo siglo debe ser recordaba como la década del atraco y la sinvergüencería. Una afrenta a toda la sociedad ecuatoriana. Imposible olvidar los gobiernos que consolidaron el modelo neoliberal a costa de desangrar el tejido social del pueblo ecuatoriano.

La socialdemocracia del 88 al 92 dejó preparado el terreno para que la arremetida neoliberal del gobierno de Sixto Durán-Ballén consolidara la llamada reforma estructural y prepare el desastre de un Estado fallido, un sistema político corrompido en su médula y condujera a Ecuador al derrumbe bancario de 1999.
La flexibilización laboral se instituyó, se redujeron aranceles y casi todas las formas de restricciones al comercio se eliminaron. La flotación cambiaria -las bandas cambiarias- destrozaron el poder adquisitivo de las mayorías. La flexibilización y profundización financiera; la liberalización de las tasas de interés; traspaso de fondos públicos a la banca privada, salvatajes bancarios; la Ley de Régimen Monetario que cambió las funciones del Banco Central, favoreciendo con recursos a la banca privada; una fallida Ley de Mercado de Valores; la Ley General de Instituciones Financieras que redujo la capacidad de control de la Superintendencia de Bancos que favoreció las operaciones de la banca off shore -paraísos fiscales-.

Todo esto llevó a un sistema inmoral de apalancamientos entre bancos y empresas. La cartera vencida de los bancos comenzó a dispararse. La lógica de la liberalización favoreció brutalmente a la banca que se enriquecía a costa de los ahorros de los ciudadanos. Bajo la fachada de la modernización del Estado, lo que se hizo fue vulnerar los derechos de los ecuatorianos.

Los intentos de una privatización ampliada del Estado solo fueron contenidos por las reacciones de los sectores populares. Se renegoció la deuda externa, que a los pocos años se demostró siendo un fracaso. Fue un gobierno fiel a los dictámenes del FMI, como del Banco Mundial. La inversión en salud pública se detuvo. La gratuidad de la educación se perdió. ¡Cómo olvidar el caso Flores y Miel! La política del silencio frente a la desaparición de los hermanos Restrepo, cuando se impidió que sus padres, Pedro Restrepo y Luz Elena Arismendi, se manifestaran en la Plaza Grande, demostraba la indolencia frente a los crímenes de Estado. El desempleo pasó del 8,3% al 10,4%. Un vicepresidente que se fugó del país.

En 1995 la lógica del ‘Ni un paso atrás’, usado en la guerra con Perú, se aplicó en la medidas económicas. Ni un paso atrás en el neoliberalismo implementado. El relativo éxito militar no le sirvió al gobierno de Durán-Ballén para conquistar el voto en la consulta popular de noviembre de ese mismo año. Su propuesta de reforma económica fue rechazada. La poca credibilidad se le terminó. La sequía de ese mismo año desveló el desmantelamiento del Estado. Cortes de energía de hasta 12 horas. Fue el peor gobierno del ajuste y del neoliberalismo. Todos los gobiernos posteriores fueron la expresión de la podredumbre de una ideología que le costó al país la migración forzada de millones de ecuatorianos y cientos de muertos, que pocos recordarán. Es en estos casos cuando la frase vale aún más: ¡Prohibido olvidar! (O)

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