Los militares y la sociedad civil ecuatoriana.

Por Carlos Lasso Cueva.
No soy de la línea del director de El Telégrafo ni del señor gobierno, por el que nunca he dado mi voto. No creo que este gobierno presidido por su excelencia tenga un ápice de revolucionario, pese a su cantaleta. Los principales ensayistas de la izquierda ecuatoriana han escrito documentos elocuentes al respecto (Diego Delgado Jara, Alberto Acosta, Enrique Ayala Mora, incluso el investigador Decio Machado: ver, por ejemplo, el libro EL CORREISMO AL DESNUDO) que en una serie de puntos comparto. Creo que se trata de un gobierno de cariz democristiano, como lo he dicho varias veces, vinculado evidentemente a una concepción fascista del Estado, que ha criminalizado abruptamente la disidencia y la protesta social, que no creo que ha manejado para nada bien la economía del país, como lo prueba, según mi modo de ver, el endeudamiento externo que calificaría de monstruoso. El gobierno actual llegó al poder apoyado por prácticamente todos los grupos y partidos de izquierda y por los indígenas, de todos los cuales se desligó para imponer una inesperada y asombrosa agenda propia, y se dedicó a combatir precisamente a estos grupos (socialdemócratas) a los que les debió la victoria en el ya lejano 2006. Hoy en día todos estos grupos están en la radical oposición. Sobre la oposición política de ellos al poder se puede revisar el periódico OPCION S, editado por un grupo de socialistas disidentes de Quito (socialdemócratas): tienen su página en Facebook. No le considero un gobierno socialista ni de izquierda, pues lo que ha hecho es aplicar una línea keynessiana a ultranza, desarrollista, asistencialista, bajo una metodología enteramente populista. Ha hecho una obra pública innegable, basado en los altos ingresos que tuvo el país sobre todo en el primer septenio de su gobierno. Incrementó enormemente la burocracia estatal, y se rodeó de un montón de gente inexperta, anónima, casi recién salida de la Universidad, sin experiencia alguna en la administración pública.
Considero que el señor presidente, como lo señaló una vez Francisco Huerta Montalvo, es una persona carente de inteligencia emocional. Creo que uno de los principales errores de esta administración es haber permitido que se queden en el país las multinacionales telefónicas Claro y Movistar, cuando se les terminó el contrato. Se sabe que estas obtienen ganancias anuales superiores a los dos mil millones de dólares, que pudieron haber sido una entrada permanente para el pais, de tal modo que se hubiera hecho innecesario el enorme endeudamiento externo al que se ha llegado ahora, producto de una administración que no se puede considerar, evidentemente, de muy brillante. Debió dejar que se fueran estas empresas, comprarles su tecnología (cosa que se hubiera amortizado en dos años) para fortalecer a la empresa telefónica nacional: los generales Perón, Lázaro Cárdenas, Velasco Alvarado y hasta el propio Rodríguez Lara hubieran hecho esto.
El gobierno ha demostrado un enorme apego y encariñamiento con el poder. Se le ve como un reformulador del Estado con la estrategia de adaptarlo a la globalización. La banca privada en esta etapa no ha tenido problema alguno, y sus ganancias han sido óptimas. Igualmente se sabe que les ha ido bien a varios emporios económicos nacionales. No ha afectado a la gran propiedad privada, no ha nacionalizado empresas, no ha profundizado la reforma agraria, y en general ha dejado intacta la vieja estructura  económica, todo lo cual le ubica -pese a su discurso para la enorme galería subproletaria, donde tiene su principal caudal de votos- como un gobierno de derecha, sin mencionar una serie de aspectos opuestos a la visión laica del Estado, como por ejemplo su oposición al aborto, que es legal en USA, Cuba, y en la mayoría de países civilizados de Europa.

Hablar en general de los militares es reconocer de entrada algo evidente:  casi por unanimidad los generales y coroneles son personas de extrema derecha.

Que el señor coronel Pazmiño asome como director provincial de Pichincha del Partido Social Cristiano lo pone de relieve

(Paco Moncayo, René Vargas Pazzos, Gustavo Jarrín Ampudia, el propio general Rodríguez Lara, son notables excepciones a la regla, junto con mi abuelo, el coronel Juan Manuel Lasso Ascásubi, que fue senador por el Carchi, alcalde de Quito,  candidato a la presidencia de la República en 1924, apologista y antecedente de la Revolución Juliana, fundador del Partido Socialista).

No entiendo del todo la cuestión del ISSFA y no me meto en ese problema

Pero creo que hay militares que no han evolucionado y se han quedado mentalmente en la época de la guerra fría

Se las dan de nacionalistas y ultra patriotas pero son más pro yanquis que la mamá de Tarzán. Para ellos lo más peligroso del mundo es “el comunismo”, un fantasma impuesto en sus mentes a rajatabla, un enemigo ya inexistente que sigue ocupando sus pensamientos: aclaro,  el gobierno venezolano ha implantado el capitalismo de Estado cholo con métodos fascistas.