FERNANDO MALDONADO DONOSO: IN MEMORIAM

FERNANDO MALDONADO DONOSO HA FALLECIDO.

11 XI 1945  –  22 VIII 2016

por Carlos Lasso Cueva.

Conocí a Fernando Maldonado Donoso una noche, al final de una jornada de violentas marchas contra el gobierno de Velasco Ibarra. Luego de la jornada larga y agotadora, llegué con un compañero a la FTP, y al pie de las escaleras estaba reunido un grupo, conversando sobre los incidentes de esa noche (debió ser viernes). Uno de ellos era Fernando: impresionaba con su serenidad.

Queríamos averiguar el destino de unos compañeros que habian caido presos, y preguntamos si alguien tenía las llaves de la oficina de la FTP. Pedro Estévez, el presidente, asomó, e invitó a algunos a subir a la oficina. Entramos, y llamamos a un hospital, al que fue llevado un compañero. Fernando se dió cuenta y nos dijo que conocía a un médico que trabajaba ahi. Le pedimos que él hable y se apersonó de la investigación. Asi nació la amistad.

Luego desapareció unos meses de Quito, y suponíamos que se había ido a Chile, en donde había triunfado la Unidad Popular, con Allende.

Una tarde estábamos algunos miembros de la FESE en el mismo lugar -la FTP-, y de pronto ingresó Fernando. Habló un par de minutos con Pedro Estévez y se sentó frente a nosotros. Entonces empezó el diálogo, la conversa. En un momento sacó su cajetilla de cigarrillos y nos invitó, asi que nos acercamos y nos quedamos un par de horas platicando. Efecticamente, había estado casi ocho meses en Chile, invitado por el Partido Socialista de ese país.
Luego nos vimos con frecuencia y siempre había conversa. Era un tipo fino, reposado, con una gran calidad humana. Su pensamiento político en algo estaba ligado al trotskysmo.

La amistad se fue afianzando y Fernando me acompañó a darle una serenata a una novia que yo tenía en el barrio de El Tejar. Esto aparece en la biografía que me hizo Rodolfo Pérez Pimentel. Luego nos fuimos a la casa de un compañero músico que andaba con nosotros y vivía en la calle Chimborazo. Ahi nos contó muchas cosas sobre su experiencia en Chile. Nos enseñó una canción del MIR chileno sobre la lucha campesina.

Podría contar algunas anécdotas sobre nuestra amistad, en el Quito de esos días, pero prefiero referirme a su llegada a Cuba, como delegado del PSRE al 1° de Mayo de 1972. Se alojó en el Hotel Habana Libre y le fui a ver. Me había llevado un ejemplar del libro de Manuel Agustín Aguirre, autografiado…DOS SISTEMAS DOS MUNDOS, y me regaló una botella de licor cristal, que alcanzó para que algunos ecuatorianos prueben un solo trago, evocando a nuestro país. Al día siguiente él dictó ante la colonia ecuatoriana una conferencia sobre la situación política de nuestro país, en el local del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).

Al parecer acompañó al Che Guevara en su visita a Pekín. En ese tiempo habrá tenido máximo 20 años, y debido a su madurez emocional ya era una figura. En una información, en un blog maoista internacional, aparece el Che presentando a su comitiva al Presidente Mao, y menciona a Fernando Maldonado Donoso, del Partido Socialista Revolucionario del Ecuador. El nunca habló de esto.

A los 26 años fue elegido secretario general del PSRE. Era imponente, elegante, distinguido, dueño de una exquisita cortesía. Procedía de la pequeña burguesía alta, y vivía cerca del colegio San Gabriel. Era primo materno de unas lejanas primas mías de Loja, Rosario y Violeta Molina Maldonado, hijas de mi pariente el Dr. Ezequiel Molina Valdivieso, que fue en dos ocasiones gobernador de Loja.

Una vez, hacia 1976, vino a Guayaquil, a una asamblea abierta del PSRE, que se realízó en la Vieja Casona, en su calidad de dirigente del mismo. Dictó, con Bayardo Tobar, una conferencia. Apenas saludamos y hablamos unas pocas frases, pues estaba rodeado de miembros de ese fenecido partido.

En 1983 estuve en Quito, y le quise visitar. Su esposa -Paca Escobar- me dijo por teléfono en dónde trabajaba, y me advirtió que debido a un derrame cerebral quizás no se acordaría de mi, y asi fue. No me reconoció, pero me siguió la conversa en su oficina en PetroEcuador. Me alojé en casa de mi tío Pablo Williams Cueva, y Fernando me envió ahi con alguien algunos documentos del PSRE, que le pedí. Hace meses hablé con él por última vez, y me contó que ya se había jubilado. Tuvo una cátedra en la Universidad Central.

El no había estado enterado que un grupo de cuadros del Partido Socialista – Enrique Ayala, Victor Granda, Germán Rodas- editaban el periódico Opción S, y yo empecé a enviarle cada mes la edición digital que llegaba puntualmente a mi correo electrónico.

El viernes de la semana pasada le llamé por teléfono para decirle que era mencionado en ese blog maoista como integrante de la comitiva del Che Guevara en su viaje a China, y me contestó su hijo, Fidel Maldonado Escobar. Me contó que a Fernando le habían operado el día anterior porque tenía un coágulo en el cerebro. Hace unos minutos entré a mi gmail, y encuentro una nota de Leonardo Mejía (ex presidente de la FEUE, en ese tiempo…autor de varios ensayos), informándome que Fernando ha fallecido.

Fernando personificó la caballerosidad política, la decencia. Carácter apacible pero no exento de firmeza, hombre de profundas convicciones que se mantuvo fiel a las tesis de su juventud. Su personalidad irradiaba distinción. Fue un ser humano ejemplar y noble. Imperturbable pero comprometido, un militante que hacía acto de presencia en las huelgas obreras.

Estuvo vinculado a los municipios amazónicos en los años 80, y les representaba en Quito. Una vez le hicieron una larga entrevista en la HCJB. Fue candidato a Presidente de la FEUE, y perdió ante el candidato del PCML, Milton Reyes, en 1970. Alguna vez Alejandro Moreano me comentó que ya no se le veía tanto como antes, y le conté de su problema de salud, que no había conocido.
Su destino político se truncó por esta causa. Pudo haber brillado mucho, pero no fue ese su destino. El se destacó en las décadas del 60 y 70. Algunas veces aparecieron declaraciones suyas en la revista NUEVA.

En el libro del sesquicentenario hay un ensayo suyo, sobre el papel de los militares en la vida política del país. En la revista Diners una vez le hicieron una corta entrevista -hay una foto suya ahi- sobre la década de los sesenta. Presidió la asociación de egresados del Colegio “Benalcázar”, de Quito, fue director del FADI, secretario general de la Unión Nacional de Periodistas. Publicó dos ensayos, titulados “política y economía en Ecuador”, y “la situación de la clase obrera ecuatoriana”. En 1978 participó en el seminario de derechos humanos en Alemania Federal, y en 1980 en la Reunión Constitutiva de la Asociación Latinoamericana para la Defensa de los Derechos Humanos, celebrada en Quito. Hizo estudios superiores de periodismo en la CIESPAL. Ocupó la vicepresidencia de la Coordinadora Nacional de Solidaridad con el pueblo de Chile, en tiempos de la aciaga dictadura pinochetista. Era un personaje.

Estaba alejado de la militancia -consecuencia del descarrilamiento ideológico-político ocurrido en estas décadas-, pero no había roto con ella ni con las tesis de su antiguo Partido. Se mantuvo fiel a si mismo hasta su muerte. Sincero, pulcro, objetivo, totalmente incapaz de una vulgaridad, de una grosería. Tenía estilo. Fue un hombre de mi misma época, al que estimé y admiré. Me aventajaba con más de un lustro. El próximo Noviembre iba a cumplir 71 años. Fue uno de los más cercanos discípulos y compañeros del ilustre Manuel Agustín Aguirre. Lamento profundamente su partida, que me duele mucho. A sus distinguidos deudos mi más afectuosa y solidaria condolencia. Un pedazo de historia de la izquierda ecuatoriana -una época- se va a la tumba con él. Su límpida memoria nos inspirará en los futuros días.

 

ARTICULO DE ENRIQUE AYALA MORA EN EL COMERCIO DEL 26 VIII 2016.

Enrique Ayala Mora: Consecuencia:
Se dice frecuentemente que en estos tiempos ya no hay personas con una conducta política consecuente, que en su vida hayan mantenido sus principios, que hubieran renunciado a sus conveniencias personales y a los beneficios del oportunismo. Pero la muerte de Fernando Maldonado Donoso ha puesto de manifiesto que no es así. En realidad hay muchos ecuatorianos que han vivido con sus principios y han muerto consecuentes.
Fue un notable líder desde joven, en las aulas del Colegio Benalcázar y la Universidad Central, donde ocupó altas dignidades estudiantiles, hasta triunfar para la presidencia de la FEUE en medio de la lucha social de fines de los sesenta. Antes de cumplir 20 años estaba entre los iniciadores del Partido Socialista Revolucionario, PSRE, el sector radical del socialismo, mentalizado por Manuel Agustín Aguirre. Cuando apenas había cumplido 25 años se lo eligió secretario general, es decir jefe nacional, del socialismo revolucionario y activó en la lucha sindical y estudiantil. En los años setenta sufrió persecución. Fue encarcelado en el penal por varios años, “investigado” y torturado junto con otros compañeros de izquierda. Pero luego fue exonerado de las acusaciones que se le habían adjudicado.
A fines de los setenta fue uno de los propulsores de la formación del Frente Amplio de Izquierda y a inicios de los ochenta participó del proceso de reunificación del Partido Socialista Ecuatoriano, del que fue dirigente provincial y nacional, candidato a legislador y consejero. Por largos años estuvo a cargo de la oficina de coordinación de los municipios amazónicos e hizo carrera como funcionario de Petroecuador. Pero nunca renunció a su vocación de comunicador social.
Se había iniciado en los sesenta como joven reportero de EL COMERCIO y participó como docente de la Facultad de Comunicación de la Universidad Central desde su establecimiento en el rectorado de José Moncada, hasta que se jubiló hace pocos años. Fernando Maldonado era un hombre alegre y múltiple. Tocaba la guitarra y el piano y alegraba las reuniones de amigos y compañeros con sus ejecuciones, a veces improvisadas, en que combinaba la canción protesta, los tangos, los boleros y la música nacional. Fue dirigente deportivo y activo miembro de organizaciones de periodistas. Pero, sobre todo, era un gran ser humano, que respetó a sus adversarios, perdonó a sus torturadores y veía el lado positivo de la vida.
Desde hace algún tiempo limitó su acción política debido a su enfermedad y, según dijo su hijo en el sepelio, al “descarrilamiento” del Partido Socialista en los últimos años. Pero su muerte y su despedida fue la ocasión para que se juntaran sus amigos y compañeros, entre ellos la militancia socialista, que rindió homenaje a su vida y su consecuencia.
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