Por la despenalización de las drogas.

INSISTO EN LA PROPUESTA: LEGALICEMOS LAS DROGAS.

EL COMERCIO. QUITO. 5 III 2006

Por EDUARDO ESCOBAR. Periodista colombiano, autor de “Invención de la uva”, “Monólogo de Noé”, “Cantar sin motivo”, “Escribano del agua”. Mantiene su columna “Controversia” En EL TIEMPO de Bogotá.

Hace tiempos el poeta Jotamario Arbeláez dijo que el debate por la legalización de la marihuana era innecesario porque esta siempre había sido legal. Un chiste más, otro juego de palabras del ingenio del poeta nadaista.

Entonces, me acuerdo, la fama de la marihuana colombiana se propagaba por el mundo como un rumor feliz. Y esta era transportada a los mercados metropolitanos por artesanos del contrabando en las suelas de “los zapatos, para deleite de la aristocracia farandulera de los niños de las flores y su público de adolescentes desilusionados de sus padres.

A lo sumo la marihuana atraía a Colombia un turismo precario de muchachos norteamericanos camuflados entre los Cuerpos de Paz de la era Kennedy. Los mismos que fascinados por el esplendor misterioso de la sativa nacional emprendieron la siembra de modestos cultivos en la Huila, cuyo producto movían las avionetas de las misiones protestantes, y pulido y empacado en bolsas de polietileno paraba en los pulmones de los apóstoles del “haga el amor, no la guerra”.

Alguien se percató del negocio increíble. Y todos conocemos la historia que siguió. Bandas de guajiros y antioqueños sin hígados disputaron a tiro limpio el mercado fabuloso y comenzaron a exportar marihuana prensada a los Estados Unidos en lanchas rápidas y aviones viejos que esquivaban los controles de las policías de las islas del Caribe.

Y Colombia empezó a joderse del todo, cuando a la marihuana se sumaron, como remedios contra el aburrimiento industrial, y como instrumentos de transporte espiritual en una sociedad cansada de si misma, vaciada y utilitaria, la cocaína, y los letárgicos derivados de la amapola que no saturan las exigencias de una clientela ávida y rica, en Miami, Los Angeles y Nueva York.

Por alguna razón desconocida los hombres se intoxican con hongos, bejucos y hojas, contra las roñas cotidianas, para escapar de si mismos, divertirse y orar. Y siempre será asi pese a quien pese. Pero los pontífices modernos de la moral, obispos, políticos y detectives, decidieron por nosotros, y contra nosotros, que la lucidez de los sueños es peligrosa, y que debemos contentarnos con el éxtasis controlado de la televisión. Y penalizaron una costumbre milenaria.

Un amigo mio decía con un argumento irrefutable en su sencillez que la represión atentaba contra la libertad religiosa.

Estos días, ya lo había hecho Milton Friedman hace por lo menos veinte años, otro premio Nobel propuso la legalización para mitigar los espantos de la clandestinidad. Y los columnistas de los periódicos colombianos volvieron a insistir en la irracionalidad evidente de una guerra que empeora los supuestos desastres del consumo.

Pero la lógica de los negocios se oculta en la irracionalidad aparente. La prohibición sustenta marañas invencibles de intereses variopintos. Los circuitos financieros que procesan las utilidades, los altos heliotropos imperiales que utilizan el fantasma para chantajear los países subalternos, vastas burocracias de organismos gubernamentales, la DEA, la CIA, el FBI, los fabricantes de armas para las pandillas, los contratistas del sistema carcelario, los emporios de los químicos de la fumigación de los cultivos, y hasta los doctores de las clínicas de cura de los consumidores compulsivos, necesitaban mantener el equívoco. Y seguirán empeñados contra todas las buenas razones en el desprestigio y el castigo de lo que llamó Baudelaire “los paraísos artificiales”.

Las voces de la inteligencia y los derechos de los sueños seguirán siendo clamores en el desierto, para las burocracias arteras que resguardan el canon de la vida que llevamos, y para los plutócratas que orquestan el pandemonio: los negocios son los negocios.

 

 LEGALICEMOS LAS DROGAS

FIN DE CRIMINALIZACIÓN: POR BENJAMIN ROSALES VALENZUELA: ex-gobernador del Guayas.

EL COMERCIO: 14 III 2011.

Fernando Henrique Cardoso sostiene, en un artículo reproducido por Vanguardia, que “la guerra contra las drogas es una lucha perdida y 2011 será el momento para abandonar el enfoque punitivo y emprender una nueva serie de políticas que esté basada en la salud pública, los derechos humanos y el sentido común”. El expresidente del Brasil dice que esas fueron las principales conclusiones de la “Iniciativa Latinoamericana sobre Drogas y Democracia” que organizó con sus colegas Zedillo y Gaviria de México y Colombia.

La visión de los ex mandatarios invita a cambiar de paradigma, ellos afirman que el comercio ilícito de drogas continuará mientras exista la demanda y que en lugar de aplicar políticas inútiles que no reducen la rentabilidad del comercio de drogas y su poder, se debe orientar esfuerzos para afrontar los daños que estas causan a las personas y reducir su consumo. Según el informe comentado por Cardoso, no se debe tratar a los consumidores como criminales que hay que encarcelar, sino como pacientes que hay que atender.

Cardoso sostiene que países como Portugal y Suiza, que han despenalizado la posesión de drogas para uso personal, son buenos ejemplos del positivo impacto y reducción de daños. El informe recomienda analizar la despenalización de la posesión de marihuana, la droga más ampliamente utilizada, considerando la salud pública y sobre la base de avances médicos. Si bien hay evidencia que indican que los daños que causa su consumo son, por lo menos, igual que los del alcohol o el tabaco, otros son causados por el encarcelamiento indiscriminado de consumidores y la violencia y corrupción asociados con su comercio resultantes de políticas prohibitivas.

Dice Fernando Cardoso: “La despenalización del cannnabis sería por lo tanto un gran avance hacia la adopción del uso de drogas como un enfoque de salud y no como un problema del sistema de justicia penal”. Esta despenalización, para ser eficaz, debe ir acompañada de campañas de prevención del consumo. Cardoso dice que la fuerte y sostenida caída del consumo del tabaco se debe, no por habérselo prohibido, sino por campañas basadas en mensajes consistentes con la experiencia de las personas a las que se dirigen. Según el ex presidente Cardoso la peor prohibición es la de pensar. Ahora, al fin, se ha levantado el tabú que impedía el debate. “Se están probando enfoques alternativos y hay que analizarlos cuidadosamente”.

Los líderes deben estudiar las recomendaciones, considerar alternativas a la indiscriminada criminalización, que genera corrupción y violencia más graves aún que el daño que se hacen consumidores de ciertas drogas. brosales@elcomercio.org


NARCOTRAFICO Y LEGALIZACION DE LA DROGA.

MERCEDES PETIT.

REVISTA CORRESPONDENCIA INTERNACIONAL N° 14. III 2001 (TROTSKYSTA).

Los problemas con los cultivos de coca en Colombia los provoca el capitalismo y no la cocaína. Más concretamente, el imperialismo yanqui, principal mercado de consumo mundial y destino de la mayor parte de la producción del país. En EE.UU hay aproximadamente 30 millones de adictos a las drogas (un octavo de la población total). Si le sumamos los consumidores que no alcanzan el carácter de tales, tenemos una cifra mayor a los 35.000.000 que habitan Colombia. A nivel mundial, en 1997 los consumidores de estupefacientes representaban aproximadamente un 4.1% de la población mundial (235 millones de personas).

 Este fabuloso negocio mueve cientos de miles de millones de dólares. Según los expertos, el grueso de las ganancias, más del 90% se las embolsan los grandes narcotraficantes y sus socios en el mundo de las finanzas. Y el centro de esos peces gordos, es, por supuesto, EE.UU.

 Las vinculaciones del narcotráfico con otras actividades, como el turismo, los negocios inmobiliarios, las empresas financieras fantasmas, el contrabando de armas, etc, son secretos a voces. La Unión Europea viene insistiendo en que las grandes tabaqueras yanquis Reynolds y Philip Morris, al facilitar el contrabando de sus marcas a Italia y España, habilitan el blanqueo de dinero del narcotráfico en negocios con varios clientes de Colombia (EL PAIS: 8 11 200).

 La cruzada contra las drogas que adelanta en América Latina el gobierno de los EE.UU es un operativo con objetivos económicos, políticos y militares que nada tiene que ver con una preocupación humana o sanitaria por los daños que acarrea el consumo de cocaína, heroína y otras drogas. Su guerra sin cuartel a los narcos colombianos es una pelea por quien controla y se beneficia de ese fabuloso negocio.

La más grosera prueba de que EE.UU no tiene la menor preocupación por los adictos fue el descubrimiento del operativo de la CIA que vendía crack en los barrios marginales de Los Angeles y otras ciudades para financiar la compra de armas para los contra anti sandinistas.

Mientras se siga desarrollando la crisis crónica de la economía capitalista y la recesión de las economías de la inmensa mayoría de los países semicoloniales, se van a seguir produciendo hojas de coca, marihuana, amapola, y se van a seguir consumiendo masivamente, con relativa independencia de su legalidad o ilegalidad.

Tal como ocurrió con la “ley seca” contra el alcohol en EE.UU en la década de los 20, la ilegalidad no resuelve –por el contrario, los agrava- los problemas del consumo mañoso y violento. Por eso, dentro de las filas del propio imperio surgen voces, como el Premio Nobel Milton Friedman, o la revista británica THE ECONOMIST, que propician la legalización.

Los países latinoamericanos y asiáticos productores de marihuana, coca y amapola deberían legalizar su cultivo y comercialización. Los problemas actuales vinculados a la droga provienen casi por completo de su ilegalidad.

 Si se legaliza, la producción y el mercado estarían sujetos a las regulaciones de los países productores y consumidores; se percibirían impuestos y obligaciones, los consumidores tendrían mucha mejor información sobre los productos y se ahorraría el alto costo económico, social y político de la prohibición y la represión. La legalización le quitaría fuerza al pretexto que usa ahora EE.UU para intervenir en los países productores.

La legalización tendría que estar íntimamente ligada a una política para incrementar la investigación y el uso medicinal de estas drogas y a que el Estado asuma el tratamiento de los drogadictos como problema de salud pública.

La adicción a las drogas, anfetaminas y enervantes es una de las lacras que produce el sistema capitalista en su fase decadente. La legalización sería una salida transitoria, ya que solo una sociedad socialista podría erradicar de raíz estos males.

Estar por la legalización no significa estar de acuerdo o recomendar el consumo de marihuana, cocaína o heroína. Siendo legal o ilegal, no recomendaríamos a ningún trabajador, campesino, estudiante o intelectual que consuma drogas. De la misma manera que no recomendamos a nadie –mucho menos a los trabajadores- que consuman alcohol o tabaco, o a los deportistas estimulantes. La legalización permitiría ubicar el tema de las drogas en sus problemática y consecuencias humanas y sociales, separándolo de la represión y del suculento negocio que significa hoy para las grandes mafias y el imperialismo.


IRAK, AFGANISTAN Y LA CRUZADA CONTRA LAS DROGAS.

 POR XAVIER CAÑO.

EL TELEGRAFO 30 V 2005.

La ONU ha expresado recientemente su preocupación porque Irak se ha convertido en un país de tránsito de heroína desde Afganistán hacia Europa, también ha advertido de que Afganistán va camino de convertirse en un narco-Estado.

En Irak, la situación bélica es propicia para convertir al país en camino seguro para la heroína. Un país ocupado, en guerra civil soterrada, con un 37% de sus habitantes en paro y la cuarta parte de los niños con desnutrición, es fácil que caiga en la narco-industria.

En Afganistán, que tampoco conoce la paz y donde los “señores de la guerra” hacen del Estado un chiste, el negocio de la droga es floreciente y, según la ONU, facilita el 87% del opio del mundo.

Según la Oficina de Naciones Unidas para Control de Drogas, el consumo de estas aumenta. En 1999, esa oficina estudió el consumo de drogas entre 1955 y 1998 y se repitió entre 2000 y 2001: el consumo de drogas había aumentado en un 11%. En el primer período estudiado había en el mundo 180 millones de personas que consumieron alguna droga, pero en el posterior el número aumentó a 200 millones.

La cruzada contra las drogas, puesta en marcha en EE.UU tras el estrepitoso fracaso de la Ley Seca, es una anciana setentona, si atendemos a la fecha en la que se prohibieron heroína y cocaína. Las voces “heroína” y “cocaína” del prestigioso Diccionario Enciclopédico Espasa Calpe de 1923 se deshacen en elogios sobre las virtudes sanitarias de ambas sustancias, que son ciertas, pero no se conocían los efectos secundarios ni la capacidad de adicción. La prohibición de las drogas fue un berrinche de los puritanos que no pudieron evitar la derogación de la la Ley Seca en EE.UU.

Sir Keith Morris, embajador británico en Colombia desde 1990 a 1994, está convencido de que la lucha contra las drogas, planteada como cruzada, no ganará nunca. Morris sostiene desde hace años que la legalización de las drogas permitirá controlar y hacer más seguro el consumo y liberaría presupuestos para tratamiento de toxicómanos, a la vez que dejaría sin las fabulosas plusvalías del narcotráfico a las organizaciones criminales del mundo.

La Oficina para las Drogas de la ONU, sin embargo, no se da por aludida y continúa con sus posturas cuasi religiosas en su estéril lucha contra las drogas hasta el punto de que uno de sus epidemiólogos, Stefano Berterame, ha sido capaz de afirmar que “a veces se han separado las drogas en blandas y duras, pero eso es un concepto engañoso”. Menudo epidemiólogo que desconoce la diferencia de los efectos secundarios indeseables de unas y otras drogas.

¿Cuántas sustancias legales nos causan males y no las prohibimos? La cuestión es que la ilegalidad de las drogas mantiene viva y pujante lo que el sociólogo Manuel Castelis denominó la “Economía Criminal Global” y, como dijo hace unos años Keith Morris, la única solución es legalizar las drogas y dedicar parte del enorme presupuesto que hoy se dedica a combatir el narcotráfico a información y educación, que son el único camino.

 

DROGAS, CONSUMO Y PENAS.

Editorial de EL COMERCIO. Lunes 20 XII 2010. Quito.

Un tema que deberá debatirse con seriedad y profundidad es la despenalización del consumo de drogas. Hay tesis contrapuestas en la región.

América latina afronta con distintas intensidades y repercusiones la incidencia del azote mundial de las drogas. El consumo crece y las severas implicaciones en delitos de orden público, asesinatos y violencia muestran el grado de penetración de las mafias mundiales y regionales en la vida cotidiana, la economía y la seguridad de la gente.

 El primer tema que hay que señalar es el crecimiento de las tasas de consumo. Un reporte periodístico del Grupo de Diarios América, del que es parte EL COMERCIO, presentó esa dura realidad.

 El asunto hay que afrontarlo de modo responsable desde distintas aristas. Una de ellas es la parte médica. Es un evidente y creciente problema de salud pública y por ello merece una atención importante con criterios científicos y recursos económicos de la sociedad y los estados.

 El debate sobre la despenalización del consumo que en Europa por ejemplo ya tiene más de dos décadas y distintas implicaciones en diversos países, tiene muy diferentes lecturas. Hay países de América donde la sociedad la rechaza de plano, otros ni siquiera la han debatido ni se lo proponen y hay realidades donde el proceso implica otros temas que aparecen más urgentes y complejos y hacen ver como imposible su tratamiento frío y racional como muy distante. De hecho, las sociedades ya penetradas por las mafias donde la corrupción institucional y los asesinatos colman la agenda de orden público, por ahora no están en capacidad de afrontar ese debate.

 En Ecuador debemos hacerlo de modo serio, especialmente frente a la amenaza de un contagio global cuyas implicaciones ya causan estragos.

 Sin tomar posturas apresuradas, debemos al menos empezar a debatir el tema con seriedad.

 

POR LA LEGALIZACION DE LAS DROGAS.

EL FUGITIVO QUE SE AGIGANTA EN LA FUGA

POR JAIME DAMERVAL MARTINEZ

EL UNIVERSO 1 XII 1992.

  El Sr. Procurador General de la Nación, Dr. Carlos Larreátegui ha propuesto reformar la ley despenalizando el consumo personal de drogas como la cocaína y la marihuana. La ley sanciona actualmente a los adictos o enfermos con prisión de un mes a dos años: ley vigente desde 1990. Es cierto que la ley faculta al juez a dejar en suspenso la aplicación de la pena y sustituirla imponiendo al “culpable” medidas de seguridad curativa, pero esto no es suficiente: constituye un error considerar al enfermo un criminal; y es la ley –no el juez – la que debe prescribir la libertad y curación del adicto. El proyecto de reforma del Sr. Presidente se propone volver al sistema imperante entre 1987 y 1990. Entonces, el adicto era solo un enfermo. Hoy, él es “culpable” desde que porta un gramo de droga, y primero va a la cárcel. Solo después, el juez puede sustituir la prisión por un hospital.

En los últimos cuatro años fueron detenidas en el país 1000 personas por delitos relacionados con los estupefacientes. Se estableció que el 99% son pequeños consumidores; y que, por la inoperancia del sistema judicial, la mayoría no ha sido sentenciada. Un enfermo puede permanecer años en prisión antes de ser juzgado, y puede pasar que cuando el juez reconozca la adicción, hayan transcurrido más de los dos años previstos como pena máxima. En Ecuador, el olvido de los tribunales es una sanción adicional y puede ser más rigurosa que la prevista por la ley.

“No cabe –dice el Sr Procurador- que a un individuo que se le encuentra con un gramo de droga, se lo lleve a la cárcel y se lo tenga allí por años, hasta que la justicia se acuerde de él”. Me complace coincidir con su criterio. Ya en 1983, en mi artículo “Rigor ilícito” (Abril 8: página 71 de “Semillas Políticas”) opiné que “debiera estipularse que quien esté fichado como adicto o dependiente, es como decir enfermo, en el Registro que lleva el Organismo Nacional de Control, no puede ser apresado”.

Los adictos son víctimas de los narcotraficantes, y la población sana puede ser víctima de los adictos. Por lo tanto, el primer objetivo debe ser identificar a los enfermos para ubicarlos y curarlos. Hay que alentarlos, por lo menos, a registrarse. Hay que disuadirlos de cometer actos criminales asegurándoles, por lo menos, un tiempo bajo control médico, droga gratuita.

La solución del problema de la droga, según lo ha propuesto destacadas personalidades, está en despenalizar no solo el consumo sino el tráfico. Todo depende de una pregunta: ¿Porqué el narcotráfico existe? Porque la droga es cara, y cara porque está prohibida! En consecuencia, si se cancela la prohibición, si se despenaliza el tráfico, el resultado inevitable será una droga o mercadería devaluada, sin interés para los bandidos, por lo que desaparecerá el narcotráfico.

Cuántas personas reclaman la penalización del tráfico, estando involucradas en el narcotráfico.

 

 POR LA LEGALIZACION DE LAS DROGAS.

LAS UBRES ESPLENDIDAS DE UNA VACA VICIOSA

POR JAIME DAMERVAL MARTINEZ.

EL UNIVERSO 8 XI 1992.

Bajo el título “La otra madre de las batallas”, y el subtítulo: “Algunas personas creen que la guerra contra la droga se está librando en el frente equivocado”, The New York Times publicó un artículo que la hermosa revista “Cash Internacional”, N° 19 de Octubre trae a nuestra consideración.

Siendo el tráfico de drogas uno de los capítulos más graves que afronta la humanidad de hoy, procede referirse a él. Es que no hay otra solución que el “intento de detener la droga en las fronteras; persuación y amenazas contra las naciones productoras de droga; y encarcelamiento de miles de norteamericanos, con condenas cada vez más prolongadas?”, “que dicen de los programas de educación , tratamiento y prevención para contener el ansia de consumir droga son las armas más efectivas”.

Estimo que debemos enfrentar a las drogas igual que a los licores y al tabaco. ¿Porqué habríamos de hacerlo en forma distinta? Y ¿qué fue lo que destruyó a los Barones del Whisky en los EE.UU? Pues la simple derogatoria de la “Ley seca”, que desde 1920 hasta 1933 prohibió el consumo y el tráfico de las bebidas alcohólicas, y que fue derogada “luego de evidenciarse los escazos resultados en la lucha contra el alcoholismo, y por haber incubado un mal moral tan escandaloso como el del contrabando organizado en toda la nación, con innegables ramificaciones en vastos sectores de la administración pública”. La cocaína, la heroína, y más drogas, han producido el mismo efecto depravador, pero a escala mundial. ¡Qué tiempo más esta lucha interminable contra los traficantes debe destruir a toda una nación como Colombia? ¿Hasta cuándo deben gastarse inmensas sumas de dinero en la persecución de hambrientos sembradores y voraces vendedores?

La medida en que la prohibición está siendo contraproducente es que, mientras más rígida se torna más enriquece y regocija a los delincuentes, y se siembran mayores extensiones. Es equivocado considerar delincuente al consumidor. Este es un enfermo cualquiera y debe estar en capacidad de adquirir la droga en su farmacia, previa receta médica y registro ante la autoridad sanitaria, que confirmen que es un adicto; y poder hacerlo a un precio ínfimo. El enfermo, en gran medida, se transforma en delincuente, y se pervierte en otros vicios, para disponer del alto precio que se le exige por su dosis.

Ante un crimen, una buena fórmula para descubrir al criminal es preguntarnos si, como policías, estamos actuando como él quiere y como a él le conviene que actuemos…¡Y es lo que hemos venido haciendo! Si pudieran manifestarse, los traficantes de droga dirían que están encantados con la prohibición, pues ésta es la que eleva los precios y los enriquece.

 El artículo citado revela que “este año se han invertido US $2.200 millones para detener el ingreso masivo de cocaína y heroína a EE.UU. Otros US $750 millones han sido destinados a operaciones tendentes a detener la producción de droga…”No obstante, todos los años los cultivadores de droga en América Latina y Asia han estado produciendo cosechas cada vez más extensas de coca y opio”. Y que, en contraste, “en 1985 los sondeos federales revelaron que 12,2 millones de personas (en ese país) consumían cocaína, asi fuera ocasionalmente. En 1988 la cifra se había reducido 8,2 millones, como consecuencia del mensaje antinarcóticos”. En síntesis, la educación si que es efectiva.

 Información para las mayorías sanas y cuidado y tratamiento para las minorías enfermas, debieran sustituir a la represión. Y es que los drogadictos, igual que los ebrios, no dejarán de consumirse en su vicio, a menos que quieran dejarlo. La humanidad, las naciones, no tienen por qué ser arrastradas por una minoría de viciosos. s

 

Sábado 09 de febrero del 2013 Columnistas. El Universo.

Pablo Lucio Paredes pabloluc@uio.satnet.net

¿Legalizar las drogas?

El expresidente mexicano Vicente Fox recordaba, en la Universidad San Francisco de Quito, la importancia de enfrentar este tema y probablemente avanzar hacia la legalización. Y tiene razón: hay demasiadas muertes, daños, riesgos alrededor del actual sistema de prohibición. Aquí, reflexiones preliminares para un tema muy complejo:

 Primero. ¿Por qué se mueve tanto dinero alrededor de la droga? Básicamente porque los precios son muy elevados y esto deriva de la ilegalidad por dos razones: limitaciones a la oferta y los riesgos involucrados.

Segundo. ¿Qué pierden las sociedades? Yo parto de un principio básico del análisis económico (se puede o no estar de acuerdo): para tomar decisiones hay que evaluar todo lo que les afecta en bien o en mal a los ciudadanos, y sumar o restar (aunque parezca un poco frío, al final todos evaluamos de esa manera, explícita o implícitamente). No existe el concepto de pérdidas sociales, todos son efectos individuales.

 Tercero. ¿Qué efectos? El más importante son las muertes, decenas de miles cada año, tantas que eso ya debería determinar el debate. Luego los enormes recursos que pasan de manos de los consumidores a todos los que giran alrededor del negocio, esto en sí mismo no es un efecto negativo porque solo es una transferencia de unos a otros como en cualquier actividad, lo negativo es que parte de estos fondos sirven para actividades negativas: dañar a la Policía, Fuerzas Armadas, justicia, política, etcétera. Luego tenemos que una parte de nuestros impuestos se destina a actividades que consideraríamos de baja calidad: contratar más agentes de seguridad, más prisiones, equipos de control, etcétera. En conjunto hay un enorme desperdicio de recursos humanos, materiales y otros, que podrían destinarse a actividades que generen bienestar.

Cuarto. ¿Sirve la legalización? En principio va a eliminar una parte fundamental de ese desperdicio, empezando por las vidas humanas. ¿Los riesgos? El obvio es que los precios bajarían y en buena lógica el consumo debería aumentar, aunque se eliminaría una parte de la satisfacción que es hacer algo prohibido, pero no hay que engañarse: lo más probable es que el consumo aumente. ¿Es eso malo? En general no, porque tendríamos personas haciendo lo que libremente quieren hacer, sin afectar a terceros, pagando por ello un precio competitivo sin interferencias externas (la prohibición actualmente). Sin embargo, tendríamos al menos dos dudas: por un lado, los que bajo el efecto de las drogas harían daños a terceros (asaltos, accidentes), y por otro lado, el daño en la salud de esos consumidores. Lo primero se debe tratar como cualquier delito, y no creo que sea mucho mayor de lo que ya existe. Lo segundo es un problema individual, cada uno debe medir cómo le afectan sus decisiones, pero también es un tema público de salud y de degradación humana (si no tienen seguro propio, hay que apoyar a esas personas) o de información (sobre todo a jóvenes), menos grave que el actual de seguridad.

Con la legalización, las drogas volverían a ser un problema individual con algunos impactos colectivos, dejando de ser un enorme tema de sociedad. Camino complejo pero necesario.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s