Salvador Bustamante Celi, creador de la música lojana contemporánea.

Por Jorge Hugo Rengel Valdivieso.

Tomado de El Universo 13 VIII 1985

Aproximadamente en 1870 surge en Loja una gran figura espiritual, un virtuoso del arte musical, Teodosio Bustamante, seguramente el  más brillante precursor de la música lojana,célebre organista y compositor de yaravi y sanjuanitos. A esta personalidad y al Padre Guarro, éste regente en aquel entonces,de lo que bien podemos designar como la primera Escuela de Música de Loja, debemos la formación de unrespetable grupo de músicos, entre  los que se destacaron Salvador Bustamante Celi, Antonio Hidalgo y Abel Moreno.

Salvador Bustamante Celi, hombre inteligente y de profundas emociones, estaba llamado´a ser el guía, el líder, el maestro de los jóvenes cultores del divino arte. Bustamante Celi encontró en la música una panacea espiritual y ella fue el motivo de su existencia. La música llenó en él todo vacío emocional: lo ensimismó y lo transportó  a un mundo de sano y maravilloso artificio. ¡En ella encontró su Tabor! He aqui sus palabras: “Para cuáles efectos del alma, para qué trances de la vida no brinda sus galas y hermosura? ¡Excelsa e infinita como maravillosa manifestación de la divinidad, puede interpretar grandilocuentemente nuestros pesares y alegrías, nuestras risas y lágrimas. Todos debemos amarla! ¿Quién no ha sentido alguna vez la ilusión más profunda al encontrarse bajo la presión dulcísima de una hermosa melodía? Suspenso el ánimo, anhelamos algo que diga más y mejor de lo que alcanza nuestra pobre lengua…Mas, de aqui que viene ella, la música, plácida, tranquila, esplendorosa e invadiéndonos de dulcísimas friciones, nos conduce a un océano de luz”.

Salvador Bustamante Celi, luego de realizar estudios superiores de armonía,melodía, instrumentación, composición, contrapunto y fuga en los Conservatorios de Quito y Lima, retorna a la tierra natal.

Bustamante Celi no buscó en Loja su triunfo personal. Sabía del valor de su personalidad artística, aplaudida y reconocida internacionalmente. Su grandeza y dignidad eran incompatibles con el egoismo y luchó por establecer una escuela de música, para fundamentar sólidamente el arte en nuestro medio. Puso su capacidad y experiencia, el contenido espiritual de su personalidad, al servicio de Loja.

Algunos críticos quieren ver en Bustamante Celiu na figura contradictoria,  influida en el arte por sentimientos vernáculos y por principios clásicos.Más, estas influencias, evidentes en su vida, no eran irreconciliables, coadyuvaron a la integración admirable de nuestro primer musicólogo.

La música de Bustamante Celi, según su confesión,  es un “riquísimo tesoro que me legaron mis padres”,y con ella, su pasión por lo vernáculo. Bustamante Celi saía  que sólo el arte que representa auténticamente los sentimientos de su pueblo es eterno. Por tanto su cultura general, su emoción creativa, su clasicismo musical, los puso al servicio de la música popular que en su obra y la correspondiente a sus discípulos, aparece estilizada, innovada y maravillosa. Esto no obsta para convenir en una gran verdad. Bustamante Celi  combatió el provincianismo musical que, de no haber sido controlado y superado, hubiera estragado el gusto musical de nuestro pueblo y determinado la mediocridad de nuestros músicos. Fui testigo de la resistencia inicial que el medio opuso a los propósitos del gran Maestro. Sin embargo no se desalentó, y remando contracorriente consiguió educar al público que, posteriormente aplaudió  la primera orquesta sinfónica que él fundara, al escuchar a Schubert, Chopin, Beethoven, cuando Loja era aún una aldea grande, vinculada al mundo por estrechos y escabrosos caminos coloniales.

Salvador Bustamante Celi fue el maestro de una generación brillante que supo representar con originalidad, con donaire, con versatilidad y apasionada inspiración lo que se conoce como música lojana contemporánea. Segundo Cueva Celi, Francisco Rodas Bustamante, Segundo Puertas Moreno, Lauro Guerrero Varillas, Manuel de Jesús Lozano Alvarado y Marcos Ochoa Muñoz se cuentan entre los más ilustres discípulos de Salvador Bustamante Celi.

 

 

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BUSTAMANTE CELI, Salvador

Por Efrén Avilés Pino
Músico y compositor lojano nacido el 1 de marzo de 1876, hijo del también artista Sr. Teodosio Bustamante y de la Sra. Mercedes Celi.Sus primeros estudios los realizó en su ciudad natal, donde desde temprana edad se destacó por sus singulares muestras de aplicación, razón por la cual en 1889 fue becado a la escuela de los salesianos de Quito, donde logró desarrollar su vocación artística. En 1894 regresó a Loja, pero comprendiendo que en dicha ciudad no tenía ambiente propicio para continuar desarrollando su talento musical, viajó a Lima para aprender armonía, instrumentación y composición, y perfeccionar su técnica para la ejecución del piano y el órgano.

En Lima, durante muchos años fue organista de la catedral y profesor particular de música en los más distinguidos hogares, pero al estallar el conflicto armado de 1910 tuvo que abandonar dicha ciudad y volvió nuevamente al Ecuador.

Poco tiempo después de su arribo a Guayaquil compuso el “Himno Guerrero Ecuatoriano”, musicalizando los versos del Dr. Carlos Carbo Viteri, y al pasar esos momentos de inflamado sentimiento patriótico, volvió a desarrollar su actividad musical en el campo religioso, desempeñándose como organista de la catedral y de la iglesia de San Francisco.

En 1915 volvió a Loja y formó el “Sexteto Lojano”, que logró merecida fama y paseó su maravillosa música por los más importantes escenarios de Loja y Quito. Más tarde organizó la banda de música de la “Sociedad de Obreros de Loja” y también la de la Policía.

Sus más notables triunfos musicales los obtuvo en el campo religioso, fue así como en 1919 ganó el Primer Premio del Concurso de Música Religiosa de Quito, con su bellísima composición “Salve Regina”. Posteriormente y con motivo de la coronación de la Virgen del Cisne, compuso su obra “Misa de Coronación”. Más tarde compuso sus “Motivos Incásicos”, que fueron muy apreciados en Lima, y finalmente, en 1922, con motivo de la celebración del Primer Centenario de la Batalla del Pichincha, compuso su maravillosa obra “Auroral”.

“Una inesperada nostalgia por su tierra nativa lo llevó a radicarse en ella, donde cerraron sus ojos para abrirse a la inmortalidad en la voz y corazón de todos los ecuatorianos, un 8 de marzo de 1935” (F. J. Correa Bustamante.- Cantares Inolvidables del Ecuador).

 

Autor: Efrén Avilés Pino

Miembro de la Academia Nacional de Historia del Ecuador

Consulte www.enciclopediadelecuador.com

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