“libres”…de qué?

Por: Carlos Lasso Cueva

Se publicó en Meridiano el Martes 31 III 2015

Una columnista del diario oficialista dice «América Latina no permitirá una agresión contra la patria de quienes, hace 200 años, nos hicieron libres».

¿Nos hicieron libres?… ¿de qué?

Ya no se acuerda del grafity pintado en Quito cuando llegó «longaniza» Bolívar (el lacayo de la banca inglesa que le financió su guerra y a la que le entregó luego todas las minas, desde el Atlántico al Potosi) «último día de despotismo y primero de lo mismo».

«Nos hicieron libres» fortaleciendo al latifundio, creando el Estado oligárguico, el Estado patricio, el Estado que cayó en manos del mulato venezolano bolivariano curuchupa Flores, que fue lo peor que le ha pasado al paisito. El sátrapa, íntimo amigo de Bolívar, aconsejado por éste (que murió odiado por peruanos, colombianos y venezolanos: padre del estado centralista que quiso ser «emperador de los Andes», que quiso ser dictador eternamente. y que inspiró la creación del nefasto partido conservador) que masacró al grupo «El Quiteño libre» y que exterminó (con el apoyo de la oligarquía guayaquileña a la que le permitió contrabandear libremente: la muy distinguida y respetable Dra. Norma Plaza Aray dice, en su libro «la colcha de Bregué» -página 212-: «Simón Bolívar dijo que Guayaquil era una ciudad de contrabandistas, es verdad, pero del contrabando dependía su supervivencia») a mil ecuatorianos en Miñarica.

¿De qué fuimos libres si con Flores aquí todo empeoró y su tropa de tres mil pardos venezolanos jefaturados por el caníbal Otamendi saqueba pueblos, violaba mujeres y hacía lo que le daba la gana?

Esto dice el artículo 12 de la Constitución de 1830, redactada, entre otros, por Olmedo, quien fue vicepresidente, con Flores, su compadre (la primera de la larga serie…si nos «olvidamos» de la Constitución quiteña de 1812):

Para entrar en el goce de los derechos de ciudadanía se requiere:

1.- Ser casado o mayor de 22 años; 2.- Tener una propiedad raíz, valor libre de 300 pesos, o ejercer alguna profesión o industria útil, sin sujeción a otro, como sirviente o jornalero; 3.- saber leer y escribir.

El artículo 24 a su vez, indicaba que una de las condiciones para ser diputado era: tener una propiedad raíz, valor de 4.000 pesos o una renta mensual de 500 pesos.

Aclaremos que en aquella época, según dice Ángel F. Rojas en «la novela ecuatoriana», una vaca costaba 4 pesos.

El salario anual de Juan José Flores era de 12.000 pesos anuales según el mismo autor. Un portentoso latisueldo.

Era pues, una sociedad excluyente en la que solo tenían voz y voto los económicamente pudientes, los de la vieja casta. Este fue el resultado de «la libertad que nos dio la independencia». Un Estado en el que no eran ciudadanos los que no tenían plata. Y a esta evidente injusticia social se le han cantado tantas loas, y hay algunos que lo continúan haciendo.

¿Nos hicieron libres de qué, si la injusticia social se fortaleció con el nacimiento del Estado oligárquico?

La independencia no es un episodio que debamos rescatar para nada en la memoria histórica revolucionaria. Fue independencia de las élites. En esa guerra el pueblo no participó. Bolívar empezó todo con tropas inglesas que llegaron en barcos a Venezuela. No fue una guerra popular ni nada parecido. Los indios eran reclutados a la fuerza, con violencia, porque veían que era una cosa entre blancos. En la tropa de Aymerich que combatió en Pichincha contra Sucre había una mayoría de indios. El ejército de Sucre «era más blanco» que el español. La batalla se decidió por la llegada del batallón ALBION, formado por británicos.

¡¡¡Que nos hicieron libres…!!!

No recuerdo si fue Benjamín Carrión quien escribió, en alguna parte, que la independencia real (o menos irreal) se consiguió con la asonada que empezó el 6 de Marzo de 1845, cuando el ilustre General Elizalde (el de Tarqui y Miñarica) enfrentó a las tropas floreanas acantonadas en Guayaquil, encabezadas por el Gobernador Wright, habiendo habido ese día, en ese regio combate -según algunos- 120 muertos. La asonada nacional llena de motines y balaceras en parroquias y cantones de toda la patria finalizó meses después, cuando Flores por fin capituló, en La Elvira. Luego de eso, seguiría escribiendo tristes capítulos en la historia de su vida.

Claro, yo sé que ahora ha aparecido un grupito de historiadores melifluos que andan sacralizando esas cosas. Y otro de radicales separatistas para los cuales el Ecuador «es un país extranjero ubicado fuera de Guayaquil».

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