MI ILUSTRE AMIGO, ANTONIO PARRA VELASCO.

Tuve la suerte de ser muy amigo del Dr. Antonio Parra Velasco  (él fue diputado a la Constituyente del 45, ministro, embajador, Rector de la Universidad de Guayaquil, Presidente de la Sociedad Bolivariana, partidario del “arielismo” que predicaba el nacionalismo latinoamericano. Fue candidato presidencial de la izquierda en 1960, en binomio con Benjamín Carrión).  Fue una larga amistad llena de anécdotas. Vino varias veces a mi casa. Asistió a la inauguración de un seminario de literatura que organicé en el centro cultural ecuatoriano alemán de Guayaquil (en la calle Quito, entonces). Hay una foto que salió en los diarios, de la mesa directiva. Ahí estábamos el Dr. Parra, Rodolfo Pérez Pimentel, Manuel de j Real, y Ezequiel González Mass, que disertó sobre Antonio Machado. Su hijo, Paco Parra Gil, fue mi amigo de la mayor confianza, dueño de un perro terrorífico llamado Satán. Con él y su esposa Mariela tengo una foto tomada en la inauguración del Salón de Julio, en el Museo Municipal. Recuerdo que hacia 1974 dieron en el antiguo Centro Cultural Ecuatoriano Alemán la película AGUIRRE, LA IRA DE DIOS. Se termina el primer rollo y encienden las luces. El local estaba repleto y el Dr. Parra, sentado a mi lado, en el suelo, como mucha gente ese día. Ahi nos hicimos amigos,. Tuve que obligarle a que ocupe mi lugar. Yo me senté en el suelo (cosa que no quería permitir él) y se sentó en mi silla. A la salida en su Mercedes Benz vino a dejarme a mi casa, luego de habernos quedado atrapados en el ascensor por media hora. Asistió al lanzamiento de mi primer libro, en la Casa de la Cultura. Salió en El Universo esa foto, con mi ilustre deudo, Carlos Cueva Tamariz, que vino a presentar el libro. Con él asistí (y con “Japo”) al coctel que los Arosemena Gómez Lince ofrecieron con motivo del traslado de la estatua de Arosemena Tola. Carlos Julio estuvo ahi. Ambos dieron discursos ese día. Una vez nos encontramos, muy temprano, en la U estatal. El estaba en pijama dentro del carro. Venía visitando a su hija Beatriz.
Yo solía trotar por la Av. Trujillo y él estaba en la puerta de su casa esperando que el expreso escolar se lleve a sus nietos a la escuela. Yo le pasaba saludando con el brazo y él se ponía a remedarme el trote. Estuve en su sepelio en el Instituto de Diplomacia con su familia. Le visité en la Clínica Alcívar, en sus últimos días. Ahi me encontré con Paco y Antonio. Creo que tengo una nota sobre ello en mi blog, en la semblanza de Jorge Zavala Baquerizo.
Una vez me enviaron de la Casa de las Américas, por error, los premios de ese año en idioma francés. No sabía qué hacer con esos seis tomos (los premios en los géneros cuento, poesía, novela, teatro, ensayo y testimonio). Entonces asistí al lanzamiento del libro “El país de Manuelito”, de Alfonso Barrera Valverde, ex canciller con quien me tocó sentarme en el avión viajando de Quito a Guayaquil, en el auditorio de Filanbanco. Aún no empezaba el acto y le oigo al Dr. Parra conversando en francés con un tipo con pinta de diplomático. Se despidió de ese señor y quedó solo. Entonces me le acerqué. Le dije: “Dr. Parra, me entero que habla francés”. Me dice: “mi querido amigo, yo domino el francés”. Le digo, en tono de broma: “siendo asi, permítame ofrecerle un “soborno”. Me dice: “a ver, dígame, dígame de qué “soborno” se trata. Ya me entró la curiosidad por su oferta”. Le explico que tengo esos seis libros en francés premiados en Cuba, que no sabía qué hacer con ellos, y que se los ofrezco si me lleva a mi casa a la salida de esa ceremonia. Me dice:”Ojalá a menudo me ofrecieran “sobornos” como este mi querido amigo. Encantado! Qué fineza la suya! esos libros me interesan y le agradezco mucho este obsequio. Cuando termine esto nos vamos para su casa, no faltaba más”. Y asi fue. En la navidad de ese año se asomó con una enorme muñeca para obsequiársela a mi hija, que lo trataba de “oye Parra”. El feliz, cuando sentado en el sillón de mi escritorio, ella le acariciaba su melena, mientras él la sujetaba cariñosamente de la cintura. Luego salieron juntos, tomados de la mano, a la esquina, en donde él le brindó un helado. Asi fué. Lamentablemente en ese tiempo no existían aún los celulares con cámara, que permiten eternizar momentos asi.

Anuncios

Un comentario en “MI ILUSTRE AMIGO, ANTONIO PARRA VELASCO.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s