Qué es el postmodernismo?

EL POSTMODERNISMO

Y SUS CALENTURIENTAS FALACIAS

En los últimos años se ha venido desarrollando un enfoque teórico que ha tenido bastante influencia dentro de los círculos académicos burgueses y dentro de las luchas políticas de los denominados “nuevos movimientos sociales”. El interés por esta teoría surge del hecho de que, como buenos marxistas que somos, concebimos que no se puede desvincular la teoría de la práctica. Parafraseando lo que en algún momento dijo Lenin “No existe práctica revolucionaria sin teoría revolucionaria.” Pero nuestro interés no solo surge por una pretensión meramente intelectual, sino que dicho enfoque teórico ha tenido, y sigue teniendo, mucha influencia dentro de la práctica política de muchos movimientos sociales y su funcionalidad no ha sido más que desorientar política e ideológicamente al proletariado, quitándole las armas teóricas que posee para poder organizarse y destruir al sistema que lo oprime. Ante esta breve explicación vamos a esbozar las principales características de la teoría postmoderna, la influencia que actualmente posee dentro de las luchas políticas y por último vamos a criticarla para tratar de reivindicar el pensamiento verdaderamente revolucionario.

El postmodernismo nace aproximadamente en la década de los 70. Después del fracaso de las revueltas estudiantiles del 68’, muchos marxistas se desencantaron por la teoría revolucionaria y empezaron a formular conjeturas que se encontraban bastante cerca de los postulados irracionalistas de Nietzsche y de Heidegger. Algunos de estos farsantes, pertenecieron al extinto grupo Socialismo o Barbarie, como el caso de Lyotard. Cabe precisar que lo que se conoce como “postmodernismo” no es una teoría homogénea y coherente, pero los adalides de este enfoque no parecen preocuparse por las inconsistencias internan que postulan, sino que más bien parecen celebrarlas (Como dijo en alguna ocasión uno de los precursores del postmodernismo Michel Foucault: “No me preguntéis quién soy ni me pidáis que sea siempre el mismo”).

Los rasgos comunes de estas pseudos-teorías son los siguientes:

1) 1.– Niegan la existencia del conocimiento científico. Para ellos la ciencia no es nada más que uno de los tantos “discursos” que andan merodeando por ahí. No es nada más que “saber-poder”, en el caso de Foucault, o un “texto”, en el caso de los derrideanos. Como el conocimiento no puede ser jerarquizado, ya que todo se desintegra dentro del discurso o de los textos, es una ilusión de la modernidad la preeminencia de la ciencia frente a los demás tipos conocimiento. Es decir, es tan válida la ley de la gravedad como las historias delirantes de un fanático religioso. Como es de presuponer, esto niega al marxismo, porque como sabemos una de las pretensiones de Marx y de Engels fue construir una Ciencia que permitiese explicar el mecanismo de explotación de la clase obrera, para que esta pudiese enfrentar y conllevar una lucha política que destruyese las relaciones de producción que los somete y explota.

2) 2.- Caracterizan a lo que ellos denominan “modernidad” (y dentro de este concepto difuso y poco preciso meten también al marxismo) como la época de los “metarrelatos”. Es decir, como teorías que tratan de explicar la totalidad de la realidad. En cambio, para ellos la realidad está compuesta por microrelatos, no por grandes historias donde se evoca a la revolución o a la lucha de clases, sino por historias particulares y fragmentarias como aquellas que reivindican la integración de la mujer dentro del aparato productivo. Al negar la existencia de la totalidad, desconfían de toda lucha política global y por tanto de la lucha global contra el capitalismo. El capitalismo no es más que otro relato más de la modernidad, es decir es un cuento, al igual que el de la caperucita roja. El absurdo de esta postura es evidentemente notorio, ya que pretenden reducir la realidad material a un mero “texto”, “historia” o “discurso”. Esta postura dematerializa la vida misma y como tal, se preocupa más por los “discursos” que por la explotación que es generada por el proceso de producción dentro del modo de producción capitalista. Ya no existen personas, ni clases sociales, ni relaciones sociales de producción, ¡ni si quiera trabajo!, lo único que hay son discursos gaseosos que van constituyendo la realidad social y a los diferentes sujetos que actúan en ella.

3) 3.- Celebran la fragmentación de las luchas políticas. Es decir, convierten el defecto en virtud. Para ellos la realidad es pluralista y por lo tanto, las luchas políticas también deben de serlo. Esto de aquí ha traído consecuencias sumamente perniciosas para la lucha revolucionaria, ya que fragmentan al proletariado en grupos muy heterogéneos, cuya composición no tiene nada que ver con la posición de clase que ocupan dentro del proceso de producción, sino con características irrelevantes para la lucha como “el color de piel”, “el sexo”, “la orientación sexual”. Es decir, que ahora ya no existe la lucha entre el proletariado y la burguesía, sino que existen “negros excluidos”, “mujeres maltratadas”, “homosexuales rechazados”, etc. Y como sabemos en estos grupos pueden estar incluidos tanto los negros proletarios como los negros burgueses, como si la burguesía estuviera solo compuesta por hombres blancos! (aunque esto no quiere decir que negamos un hecho evidente que es que la burguesía está compuesta mayoritariamente por personas pertenecientes a la raza blanca, producto del proceso de colonización que países como el nuestro vivieron)

Todos estos postulados teóricos antes mencionado, tienen muchas consecuencias dentro de las luchas políticas que actualmente se vienen desarrollando. Es claro notar como los “nuevos movimientos sociales” integrados por los grupos GLTB, feministas, ecologistas y alguno que otro grupo indígena, son deudores de la teoría postmoderna. Es raro escuchar hoy en día algún movimiento político, de estos que tan en boga están, que ose criticar las relaciones de producción del sistema capitalista. Casi todos estos movimientos celebran el localismo y particularismo, pelean por reivindicaciones grupales y no de clase, le ruegan al Estado que los explote de una mejor manera. Tal es el caso de las feministas, por ejemplo, que le ruegan y le piden caridad al Estado afirmando que ellas también tienen derecho a ser explotadas. Por otro lado, cabe manifestar que en pleno auge de las teorías postmodernas, se desarrolló dentro del mundo una de las formas de explotación más salvajes que ha existido dentro de la historia del capitalismo: el neoliberalismo. Esto de aquí no es una coincidencia o un hecho casual, sino que el postmodernismo sirvió como legitimador de la restructuración del sistema mundial en los años 70, cuando los países centrales entraron en recesión producto de la crisis del petróleo. Esta teoría permitió apaciguar al proletariado, debido a que desorientó su lucha histórica.

Nosotros, como organización proletaria, reivindicamos al marxismo y lo defendemos de todas sus desviaciones socialdemocratizantes. Frente al pensamiento fragmentario, proponemos un pensamiento que permita comprender el funcionamiento de la totalidad y de todas sus contradicciones, frente al pensamiento de la diversidad y el pluralismo metódico, proponemos el método dialéctico que permite entender la lógica y las leyes de la contradicción y frente al pensamiento idealista que anda buscando explicaciones en entelequias ideales como el “discurso”, nosotros proponemos el pensamiento materialista que permite comprender el funcionamiento real y material del capitalismo. Por eso rechazamos fehacientemente toda ideología que pregonando la bandera del “radicalismo” lo único que hacen es desencaminar la lucha anticapitalista.

FRENTE ANTICAPITALISTA KARL MARX.

AMBATO: 22 JUNIO 2012


Qué es el postmodernismo?

POSTMODERNISMO Y SU INFLUENCIA EN LA COTIDIANIDAD.

OPCION 1099.

El debate sobre el postmodernismo, considerado por sus sostenedores como una “corriente de pensamiento” a tono con los “nuevos tiempos”, con la globalización, surgido en los años setenta, se desarrolla en la década de los ochenta, en el marco de condiciones históricaas que determinaron la debacle de la URSS y la caída del Muro de Berlín.

CÓMO SE RESUMEN ESAS CONDICIONES HISTÓRICAS?

1.- Un insostenible debilitamiento de la economía y el poder político y militar de la entonces Unión Soviética, situación que le hizo merecedora del calificativo del “coloso con pies de barro”.

2.- Una recuperación coyuntural de la economía de USA sobre la base del incremento de la producción y del saqueo de los países dependientes. Esta bonanza sirvió para “demostrar” la supuesta superioridad del capitalismo en contraste con el caos y pobreza desatados en países de Europa del Este.

3.-La propagación de las suspuestas “bondades del neoliberalismo”, doctrina sustentada por Friedman, Hayek, entre otros, y aplicada por siniestros personajes como Reagan, Tacher, Kohl, Miterand, etc.

4.- El desconcierto de muchos movimientos políticos y sociales en los países atrasados y dependientes, los que a su vez empezaron a sentir los estragos de la asfixia que provoca el desenfrenado endeudamiento externo: y

5.-La ofensiva ideológica desatada por la burguesía con las falacias de “han muerto las ideoelogías”, es el “fin de la historia”, convencidos de que una mentira dicha mil veces se puede convertir en verdad. El propósito fue generar confusión, desencanto y claudicación “demostrando” que la insuperable crisis de los países de Europa del Este significaba que la teoría científica del socialismo supuestamente había perdido vigencia.

En efecto, pocos resistimos este embate, la mayor parte de organizaciones y movimientos políticos que se autoproclamaban de izquierda, abandonaron el discurso revolucionario por “obsoleto” y de sus filas surgieron algunos personajes para abrazar y desarrollar esta “nueva corriente del pensamiento”: el postmodernismo.

Por ello es que, como lo recoge Alfredo Camelo, muchos de ellos son “marxistas arrepentidos” y “maoistas desencantados” a los que, como es obvio, se les abrieron las puertas de los grandes medios de comunicación y les llegaron las loas de los capitalistas por sus posturas “civilizadas”.

Sus prédicas sobre la “sociedad alternativa”, el nuevo ethos cultural” (nueva concepción), fraguados al calor de sus antojadizas y subjetivas interpretaciones del mundo, han tenido amplia difusión.

Para tener una idea de la tónica de su discurso, recogemos algunas de sus expresiones: Lardreau: “Yo digo, no hay naturaleza, no hay más que discurso sobre la naturaleza”; Dollé: “la verdad de esta mira totalitaria de la verdad origina el estalinismo, es decir, el terror del saber imponiendo su orden exclusivo de lo real”.

Inaugura expresiones como “descentramiento del pensamiento clásico”. “Deconstrucción del método cientifico en aras de una arqueología del saber”; plantea apartarse del “meta relato” o “meta discurso” en alusión a los postulados del marxismo. Según el postmodernismo, vivimos una época en donde “todas las verdades están en entredicho”, lo que, por lógica, permitirá que el individuo recupere imaginación, creatividad, desde la óptica de mujer, etnia, juventud, niñez, cultura, etc, todo esto lejos del supuestamente reduccionista concepto de la dominación de clase.

ALGUNAS MANIFESTACIONES POSTMODERNAS:

A más de su expresión en los campos del debate filosófico y político, en el arte, la literatura, la arquitectura, etc, el postmodernismo se instala en el comportamiento mismo de importantes grupos humanos, sobre todo juveniles, a través, por ejemplo, de la reivindicaciónde la drogadicción como opción personal, de las prácticas del fundamentalismo religioso, la superstición, el esoterismo, transexualismo, santería, chamanismo, satanismo,etc.

En efecto, asistimos a una multiplicación incontenible de sectas religiosas que se disputan a dentelladas sus feligreses, porque, a la vez, les significa amasar incalculables fortunas; el vaticinio de apocalipsis, situaciones acompañadas de sanaciones y limpias en un distorsionado uso de los “saberes populares”. Y, no pocas han sido las noticias de rituales satánicos, entremezclados con droga y rock metálico, mientras, por otro lado, no cesan las apariciones de vírgenes, para llevar a los creyentes a una delirante esperanza de que la fe en ellas permitirá acabar con todos sus males.

Su influencia en los planos social y político con el lema de “construir un proyecto civilizado de convivencia”, se expresa en el desarrollo de corrientes que proclaman el consenso, la concertación, la unidad en la diversidad, la construcción de la democracia y los espacios de poder para lograr el desarrollo local, todo esto al amparo de un discurso pacifista, no violentista. Este contrabando ideológico y político está en abierta confrontación con la necesidad de la crítica revolucionaria al statu quo.

La prédica postmodernista resumida en “vivimos épocas de cambios y no cambios de época”, deja al descubierto de cuerpo entero su propósito de funcionalidad al pensamiento y la práctica social y política de los pueblos a las necesidades del capitalismo globalizante, como un “proyecto de vida civilizatorio”.

Por lo señalado, el postmodernismo no es sino un invento reaccionario y confuso para frenar la lucha de los pueblos que quieren resolver las contradicciones y paradojas propias de la sociedad capitalista.

CÓMO HABLAR Y ESCRIBIR EN POSMODERNO

Una guía útil y rápida

Por Steve Katz

“El lenguaje posmoderno requiere que uno utilice el juego, la parodia y la indeterminación como técnicas esenciales para señalar esto. A menudo éste es un requerimiento difícil, así que la oscuridad funciona con un buen sustituto”. Haga caso e impresione al lector.

Las reglas

1. Primero, tiene que recordar que un lenguaje que sea expresado de una manera plana no viene al caso. Éste es demasiado realista, modernista y obvio. El lenguaje posmoderno requiere que uno utilice el juego, la parodia y la indeterminación como técnicas esenciales para señalar esto. A menudo éste es un requerimiento difícil, así que la oscuridad funciona con un buen sustituto.

Por ejemplo, imaginemos que quiere decir algo así como: “Deberíamos de escuchar las opiniones de las personas que se encuentran fuera de la sociedad occidental para aprender acerca de los prejuicios culturales que nos afectan”. Ésta es una forma honesta pero aburrida de decirlo. Tomemos la palabra “opiniones”. El-habla-posmoderno cambiaría esa palabra por “voces”, o mejor a “vocalidades”, o aún mejor, a “multivocalidades”. Añádale un adjetivo como “intertextual” y estará cubierto. “Las personas que se encuentran fuera” también suena demasiado plano. ¿Qué tal “los otros postcoloniales”?

Para hablar el posmoderno propiamente uno tiene que dominar un montón de prejuicios además del racismo, el sexismo, el edadismo, etcétera. Por ejemplo, el falocentrismo. Para terminar, “nos afectan” suena como a un juego de niños. Utiliza más frases y verbos oscuros como “regulan nuestras identidades”.

Así que la declaración final debería decir lo siguiente: “Deberíamos de escuchar las multivocalidades intertextuales de los otros poscoloniales que se encuentran fuera de la cultura occidental para aprender acerca de los prejuicios falocéntricos que regulan nuestras identidades”. Ahora sí está hablando posmoderno.

2. Puede que a veces se encuentre en apuros y no cuente con el tiempo necesario como para lograr reunir el mínimo de sinónimos y neologismos posmodernos requeridos para evitar el ridículo. Recuerde, es aceptable decir la cosa equivocada siempre y cuando lo diga de la manera correcta.

Para hablar el posmoderno propiamente uno tiene que dominar un montón de prejuicios además del racismo, el sexismo, el edadismo, etcétera. Por ejemplo, el falocentrismo.

Lo que me lleva a la segunda estrategia importante para poder hablar posmoderno —la cual implica usar la mayor cantidad posible de sustantivos, prefijos, guiones, diagonales, subrayados y cualquier otra cosa que su computadora (absolutamente esencial para escribir posmoderno) pueda ofrecer. Puede hacer una tabla de referencia muy sencilla para evitar las demoras. Trace tres columnas. En la columna A incluya los prefijos: post-, hiper-, pre-, de-, des-, re-, ex-, y contra-. En la columna B ponga los sustantivos y las terminaciones relacionadas: -ismo, – , -tricidad

En la columna C agregue una serie de nombres respetados que pueden pasar por adjetivos impresionantes o escuelas de pensamiento; por ejemplo: Barthes (barthesiano), Foucault (foucaulteano, foucaultianismo), Derrida (derrideano, derrideanismo).

Y ahora, para hacer una prueba, digamos que quiere decir o escribir algo así como: “Los edificios contemporáneos son alienantes”. Éste es un buen pensamiento, pero claramente no se trata de una frase ganadora. Ni siquiera se le ofrecería una segunda ronda de galletas y queso en la recepción de una conferencia con semejante renglón. Vuelva a las tres columnas.

Primero que nada, los prefijos. Pre- es muy útil al igual que post-, o incluso usar varios prefijos a la vez sería estupendo. En lugar de decir “edificios contemporáneos”, póngase creativo. “Las pre/post/espacialidades de la contra-arquitectónica hiper-contemporaneidad” es más prometedor. Tendrá que deshacerse del término caduco y débil “alienante” y reemplazarlo con palabras cargadas de sustantivos de la columna B. Qué tal “antisocialidad”, o incluso sea más posmoderno e introduzca ambigüedad con la frase adjunta: “antisocialidad/seductividad”.

Primero que nada, los prefijos. Pre- es muy útil al igual que post-, o incluso usar varios prefijos a la vez sería estupendo. En lugar de decir “edificios contemporáneos”, póngase creativo. “Las pre/post/espacialidades de la contra-arquitectónica hiper-contemporaneidad” es más prometedor.

Ahora vaya a la columna C y saque un puñado de nombres de quienes todos estarán de acuerdo en que su trabajo es importante y que muy pocos han gozado del tiempo y de la afinidad necesaria como para leerlos. Ante la indecisión, la mejor opción sería escoger a teóricos de la Europa continental. Yo recomiendo al sociólogo Jean Baudrillard, ya que éste ha escrito una vasta cantidad de material complicado sobre el espacio posmoderno. No olvide hacer una que otra mención sobre el género. Finalmente, agregue unas cuantas palabras suaves y fluidas que logren atar todo el embrollo, y no olvide añadirle los guiones, las diagonales y los paréntesis.

¿Cuál es el resultado obtenido? “Las pre/post/espacialidades de la contra-arquitectónica hiper-contemporaneidad nos (re)compromete a una recurrentealidad ambivalente de antisocialidad/seductividad, un enunciado dentro de un discurso des/generizado-baudrillardeano de subjetividad granulada”. Debería de poder oír caer un alfiler post-industrial sobre el piso retrocultural.

3. En algún punto puede que alguien le pregunte de qué está hablando. Éste es el riesgo al que se ven expuestos todos los que hablan el posmoderno y debe de ser cuidadosamente evadido. Siempre tiene que darle la impresión al interrogador en turno de que no ha entendido el punto, y entonces lance otra descarga verbosa de habla-posmoderno en dirección suya a manera de “simplificación” o “clarificación” de su declaración original. Si eso no funciona, puede que se vea varado con el pensamiento terriblemente modernista de “no lo sé”. No se preocupe, sólo conteste lo siguiente: “La inestabilidad de su pregunta me deja con varias respuestas con capas contradictoriales cuya interconectividad no puede expresar la coherencia logocéntrica que usted busca. Sólo puedo decir que la realidad es más irregular y que sus (mal) representaciones son menos fidedignas de lo que el tiempo nos permite explorar”. ¿Alguna otra pregunta? ¿No?, pues entonces pasen el queso y las galletas!

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