El Ulises…los tzántzicos.

EL ULISES SE FUE.

por Carlos Lasso Cueva.

Réquiem por la memoria del gran tzántzico.
constructivo como pocos de su generación.
Se mantuvo en silencio estos últimos años, luego de que a él, un ícono cultural de los años sesenta, desaprensiva y friamente le aceptaron su elegante renuncia al cargo de director de la cinemateca.
Tengo aqui su libro sobre aquella época, cuando lo conoci en plena actividad: LOS AÑOS DE LA FIEBRE, que me lo envió Raúl Arias,
Conseguí sus poemarios FURTIVOS, POEMAS FURTIVOS, y CONVULSIONARIO
Como misionero dirigía el cine fórum que se realizaba en distintas salas cuando yo aún vivía en Quito, en el represivo gobierno de Velasco Ibarra.
los domingos le acompañé a las veladas concientizadoras de poesía y verdad que improvisaba en la plaza de San Francisco, ante un auditorio de pueblo.
Ulises me envió autografiada su antología y media docena de copias del libro donde se rescataron todos los ejemplares de la revista PUCUNA (lleva ese título) que yo les sugerí a él y a Raúl que editen. Al Edison Navarro le obsequié una copia, si no me falla la memoria.
Decía que me identificaba por la voz cuando hablábamos por teléfono.
Ahora lloverán los elogios pero habrán algunos que no podrán sino agachar los ojos ante la pronunciación de su nombre.
Recuerdo cuando hacia 1978 hubo un festival de cine latinoamericano en el cine 9 de X de Guayaquil, y una noche se asomó Ulises a dirigir el debate. Previamente empezó a hablar y a explicar el contexto de la película (era mexicana) y de pronto lo que hizo fue dictar una erudita conferencia sobre cine latinoamericano y mundial (cine de autor) ante una sala repleta. Fue una exposición impresionante. Otra vez vino a una reunión con cineastas locales en el auditorio de la F. de Arquitectura. Asistimos pocas personas y hubo como conversar, hacer contacto personal directo, a los tiempos. Recuerdo su cálido saludo cuando llegó y me encontró ahi. El fuerte apretón de manos. Luego presidió con brillantez la reunión, informando de muchas cosas del cine internacional. Era un tipo sereno, lúcido, racionalista, no exento del humanísimo sentido del humor.
Recuerdo que una noche, hacia 1970, desde un palco en el teatro Sucre de Quito veíamos una función de teatro popular. No puedo precisar qué obra era. Y apareció Ulises, acompañado de otro miembro del Frente Cultural. Estaba vendiendo un folleto cultural en sesenta centavitos apenas. No había nada de comercial en ello. Puro apostolado cultural. Era un documento de necesaria lectura en el Quito de esos días, en el que todos hacían esta clase de militancia. Era una cosa sobre Bertold Brecht, Fannon y la cultura popular del tercer mundo.


Ahora comienza su vida en la memoria.

SOBRE ULISES ESTRELLA, RAFAEL LARREA, RAÚL ARIAS…LOS TZÁNTZICOS. CLC.

no les conocí cuando empezaron y hallaron su apogeo, sino después. Problema cronológico. Nací el 51. Cuando comenzaron, yo tenía recién doce años. Mi historia política se inicia hacia 1962 o 63, en que conoci a Manuel Agustín Aguirre en una de las visitas que hizo a mi abuelo, íntimo amigo suyo desde la infancia, que vivía en la calle Imbabura y Chile (en el libro PARTIDO SOCIALISTA: CASA ADENTRO, Germán Rodas menciona a mi abuelo Cueva Celi como miembro del primer grupo socialista que se formó en Loja, con Manuel Agustín, entre otros…en la pag 25. a mi abuelo Juan Manuel Lasso Ascásubi lo menciona en las pgs 24, 29, 30, 31, 51, 59, 68, 72, 91, 92, 139, 141, como uno de los fundadores del Partido, en Quito).

Manuel Agustín, sobre todo en la colonia lojana, estaba rodeado de un aura casi sacra. Tres años después le llamé para que me explique lo que se decía en el libro de un agente de la CIA que me prestó Walter Crespo Guarderas. Me dijo que fuera a su casa en la tarde siguiente. “Vente mañana a las cuatro a mi casa”. Le hice un largo interrogatorio, lleno de obvias preguntas ingenuas. Y me regaló algunos folletos. Asi comenzó todo. La amistad con él fue permanente, hasta su muerte. En 1983 le visité por última vez y me volvió a autografiar y obsequiar todos sus libros. Hay fotos de ese encuentro. Escribió un prólogo para mi segundo poemario que le envié con mi mamá. Ella lo llamó para consultarle el tema y él le dijo: “encantado, tráeme el libro y enseguida te escribo una nota”. Y asi fue. Su esposa, Teresa Borrero Riofrío, era tía carnal de mis primos Borrero Espinosa. Había con él un lejano parentesco de mi abuela, uno de cuyos bisabuelos fue un Aguirre, de los de Loja. Por eso la cercanía que tuvieron con los Carrión Aguirre: su madre, Adela Aguirre, fue madrina de mi madre.

Hacia 1969 el Hugo Núñez había hecho cita con alguien del Frente Cultural y fuimos a una reunión en el taller fotográfico de Hugo Cifuentes, gran artista y mejor ser humano, cuya amistad cultivé. En esa noche hice amistad con Juan Andrade Heymann, que era curador del Museo Municipal. Empecé a visitarlo los Miércoles a las 11 am. En poco tiempo se convirtió en un preceptor intelectual mio. Y por ahi empezó a asomar Rafael Larrea.

Con estos dos últimos volví a verme apenas volví de La Habana. Por algún motivo Rafael vino a Guayaquil y me llamó. Fuimos a un bar de la calle 6 de Marzo y Vélez y ahi me tomó un verdadero examen de ingreso -literario y político-, entre una serie de cervezas. Aprobé. Fue riguroso y exhaustivo. Conservo sus libros Nuestra es la vida, Nosotros, la luna, los caballos…En Quito le contó de nuestra entrevista a Juan Andrade y éste me escribió una carta muy afectuosa, que conservo. Poco después vino a Guayaquil con el grupo de teatro de Rocío Madriñán y Antonio Chang Lama me llevó a verlo. Había recibido mis cartas, desde Cuba, pero a mi no me llegó ninguna suya. Dos décadas después fue agregado cultural en La Habana y en su departamento me contó que siempre comentaban con Rocío las cosas que yo les narré…coincidiendo.

En el 2008 viajé a Quito y Juan me invitó a alojarme en su departamento en el edificio Habitat, detrás del Hotel Quito (ya no vive ahi). El primer día lo pasé íntegro en casa de mi primo Jorge Salvador Lara. Al segundo, le llamó a Raúl Arias para que viniera a almorzar con nosotros. Raúl acudió y me obsequió un tomo de traducciones de poetas franceses, de Jorge Carrera Andrade: una edición de lujo.

Años después asomó un tomo de ensayos de Agustín Cueva, con un pedante y condenable prólogo de Juan Valdado, atacando a los Tzántzicos. Circuló con una edición dominical de El Telégrafo, al precio de un dólar. Compré diez copias. Le avisé a Raúl enseguida del desaguisado, y publicó de inmediato una nota en el quincenario OPCION. Esta me pareció demasiado suave, asi que me inspiré y me salió una interesante filípica que Raúl hizo publicar en la edición siguiente del mismo periódico. Esta fue a dar en algunos blogs de Quito. Está en el mio. De Raúl tengo dos libros, uno de ellos Pedal de viento. Su esposa había dicho, entre risas, leyendo mi artículo: “que malos que son ustedes”.

Con el Ulises nunca fuimos muy amigos, como con Rafael y Raúl. Jamás estuvimos en una reunión. Nos veíamos siempre en los cine foros, en actos culturales y manifestaciones. Le acompañé en las tertulias populares de los domingos en la plaza de San Francisco. Me hacían leer poemas parado yo ahi en las escalinatas. Cada vez que nos veíamos yo aprovechaba para hacerle un par de preguntas. Nada más. Nuestra amistad se fortaleció después del artículo que menciono. Creo que ahi fue cuando “le caí en gracia”.Y cultivamos la amistad telefónicamente. Entonces me envió su antología, autografiada.

Al Raúl le pedí que me regale las fotocopias de la revista PUCUNA, que él conservaba. Me envió dos ejemplares. Entonces le sugerí que aprovechara que estaban algunas amistades en puestos de comando en organismos de cultura para que hicieran editar en un tomo todas las ediciones. Y lo hicieron. Apareció el tomo de PUCUNA, con portada negra. Raúl me envió dos o tres ejemplares y el Ulises media docena. Un ejemplar reposa en la biblioteca local de la CCE. Otro en la municipal. Le obsequié uno al Edison Navarro que me visitó. Uno adicional que aún tengo aqui creo que la donaré a la biblioteca de la escuela de sociología.

su poesía

dentro

del primer acto

limpiar la casa

organizar una huelga

abrazar a la amada

apuntar bien al enemigo

adentro

siempre

vive una pasión.

Toda palabra

busca un acto.

————-

tomado por el filo

este gesto es puñal

empleada a fondo

esta mano

quiebra el presente

volviendo otro tiempo

al recuerdo

————-

Poesía

un tacto directo

en las entrañas

Velo descorrido

siempre de retorno

sin venir

precisa el golpe.

Nervio abierto explosivo

inútil y pujante

como el cada día que se abre.

—————

se sacó el sombrero

y en su cabez brillaba la vida

Uno

como el que llegó a la tierra

y uno

como el hijo que nació de él

para jamás acompañarlo

————-

ordeno

mi trabajo

limpio

mis temores

lavo

mis sueños

cocino

mi memoria

ya libre

quemo las velas

y salgo

————

EL AGUA

siendo torrente,

dulcemente

quiebra la dureza

de los montes

igual

nuestra corriente humana

siendo cascada

tiempo mediante,

minará la fuerza

de lo establecido.

—————-

http://www.elcomercio.com/tendencias/quito-fallece-ulises-estrella-poeta.html

Dice, en su facebook, Abdón Ubidia: 27 XII 2014.

ULISES ESTRELLA
HA MUERTO

CAPITÁN Y CREADOR DEL GRUPO TZÁNTZICOS, POR ÉL ME HICE ESCRITOR. COMO TANTOS AMIGOS SUYOS. GESTOR CULTURAL INCANSABLE, CREÓ Y MANTUVO DURANTE AÑOS LA CINEMATECA DE LA CASA DE LA CULTURA QUE DEBE LLEVAR SU NOMBRE. CREADOR E INVENTOR DE LA “QUITOLOGÍA”, LA CIUDAD LE DEBE MUCHO DE SU ACTUAL MEMORIA. POR SOBRE TODO POETA, ESCRIBIÓ MUCHOS LIBROS INOLVIDABLES, SIEMPRE EN FORMATOS MODESTOS. SI ALGUIEN SIGUIÓ LA CONSIGNA DEL 68: “EXIJAMOS LO IMPOSIBLE”, FUE ÉL, HASTA EL FIN. REBELDE ETERNO, NUNCA CLAUDICÓ EN SUS IDEALES DE IZQUIERDA.

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Un comentario en “El Ulises…los tzántzicos.

  1. A esta edad improta que he llegado,
    se me van los amigos, y en clave del poeta,
    no lloveran los elogios,
    de quienes no fueron los elegidos,
    como proyecciones del cinematografo,
    surgiran los poemas tzanzicos,
    y nos daran las escenas arddientes,
    de revoluciones truncadas y amores,
    de estetica fragorosa y despertares solitarios,
    diremos los que aun conservamos la memoria,
    hasta pronto amigo, en tuviaje, al oriente.

    Hastaa pronto que no tardaremos en buscarte….

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