Tabaré Vásquez ganó, en Uruguay.

por Carlos Lasso Cueva.

Hasta donde sé, en Uruguay no hay el canibalismo político que tenemos en el paisito. Es un país más civilizado. Creo que no hay tanto odio y podredumbre en esas esferas, sin que sea el paraiso celestial, por supuesto. Simplemente es una realidad distinta. No hay la plurinacionalidad ni estos conflictos porque la mayoría de la gente es de origen europeo directo. No tienen indios (entiendo que los mataron a todos: mi prima Carmen Molinas me podrá aclarar si lee esto). y los negros y mestizos son una insignificante minoría. Es una población mucho menos complicada y  heterogenea. Esto quiere decir que ahi se facilita tener una idea más clara de lo que es la identidad nacional, tema que acá se hace una crisis muy fuerte. Acá lo que rige es la esquizofrenia socio cultural, a tal punto que la gente ni siquiera está consciente del fenómeno.

Galeano decía que Montevideo es la ciudad de las cafeterías. Allá nadie da la dirección de su casa, a nadie se le pregunta “en dónde vivís” sino “en qué café parás”. O sea, es un país en que la gente conversa. No necesita, supongo, apelar tanto al facebook para evadir su soledad.

La esperanza de vida en Ecuador es de 64 años, allá es de 72 para los hombres y 80 para las mujeres: habría que investigar si no envenenan a sus maridos. Tratándose de mujeres, nunca se sabe.

Siempre se le conoció como la “Suiza de América”. Hoy en día es un país fuertemente turístico. Mujica ha gobernado pragmáticamente, no de un modo tan izquierdista que se diga, pues ha contado mucho con la inversión extranjera, a la que se le ha dado facilidades. Carece de petróleo, y es o ha sido fundamentalmente país ganadero y agrícola.

Uruguay aprobó la unión de parejas homosexuales sin mayor conflicto (ya he dicho que es más civilizado que nosotros), y hasta les concedió el derecho de adoptar niños. Hoy no estoy muy claro hasta donde han avanzado en la legalización de la marihuana.

El 2004 ganó la presidencia Tabaré Vásquez, tipo sereno, distinguido, elegante, nada histriónico. Tiene un porte ecuánime y caballeroso, de señor. Temperalmente parecido -no digo que sea idéntico- a gente como Osvaldo Hurtado -salvando las distancias ideológicas enormes- y Rodrigo Borja. Ma cae bien. No es folclórico como lo fué Hugo Chávez. No recibe mensajes por medio de las aves, como Maduro. Le apoyaron decenas de grupitos de izquierda, todos de índole socialdemócrata. Hasta donde sé hizo un gobierno normal, sin estridencias ni escándalos. Ahora va a recibir el poder de su coideario Mujica, un viejo bonachón, campechano, lleno de sentido común, que no se hizo de conflictos a la hora de gobernar, ni se las dió de revolucionario: toda esta gente aprendió de la experiencia de Allende. Gobernó conservando el statu quo, dando por ahi unos cuantos discursos medio paternales, utilizando una demagogia no altisonante, que hasta sonaba medio simpática. Pontificaba soltando verdades metio eternas mientras se aplicaban políticas muy cercanas al neoliberalismo. Vargas Llosa se burló, manifestando que lo que pasaba en Uruguay nada tenía que ver con el socialismo. Cosa igual va a volver a pasar con Tabaré Vásquez, que es un típico estadista demócrata burgués. Algo se hará, contracorriente, para intentar apuntalar el Estado de bienestar, con leves reformas. Nada más. Pero está descartada la politiquería barata y el barullo, la estridencia, la represión y la criminalización de la protesta social, que se ha impuesto en otros lares.

La verdad es que ahi la política no produce demagogos profesionales y magistrales como acá. Las cosas allá son más naturales, descomplicadas, realistas. Me parece que su contexto es mucho menos proclive al deschavetado populismo que hay acá. No tienen ese enormísimo subproletariado marginal que en el paisito decide las elecciones, y obliga a que los políticos hablen y procedan pensando siempre en agradar al caudal de votos que hay en la galería. Y aqui todos están conformes con esto: nadie propone suprimir el voto obligatorio, que nos está conduciendo a la destrucción.

Siempre digo que otra suerte habría tenido el Ecuador si en 1960 hubiera ganado las elecciones Galo Plaza Lasso. Pero ganó el loco Velasco, y todo se fue para el carajo. Tuvimos el gobierno conocido como el de “los hombres enloquecidos por el dinero”. Velasco no era un estadista sino un farsante (Zavala Baquerizo lo hizo leña en una entrevista en la revista Diners N° 142: dijo: “La política del viejo era marrullera, intrigante y corrupta. Pero al pueblo le gusta que lo engañen, que le mientan y le roben. El año 44, después de la revolución del 28 de Mayo, cuando yo era subjefe de la guardia universitaria que controlaba el orden en Guayaquil, en vez de nuestro líder Francisco Arízaga Luque llegó Velasco Ibarra. Fue un error que le costó muy caro al país del cual me di cuenta desde los primeros momentos, confirmándolo el 30 de Marzo de 1946, cuando se declaró dictador. Desde entonces empecé a combatirlo. Velasco Ibarra era un mal hombre y un pésimo gobernante” ). Se cayó al año y medio, y le sucedió Carlos Julio, de cuya presidencia es mejor no hablar.

Y vino la dictadura militar, la clausura de la Universidad, el apresamiento de profesores, la intervención en la Casa de la Cultura, que en ese entonces aún era prestigiosa, etc. Comenzó , con asesoramiento yanqui, la reforma agraria. El Alejo Moreano tiene un brillante estudio sobre esa etapa.

Si en 1968 hubiera ganado el Dr. Andrés F. Córdova -que me acompañó en mi viaje a Cuba- no habríamos tenido el caos que armó de nuevo Velasco (en un artículo en la revista Vistazo, de esa época, el profesor Francisco Huerta Rendón comentó; “Hay alguien que espera en Buenos Aires la quinta oportunidad de demostrarnos que sigue en aumento su capacidad para organizar el caos”).

Y el pueblo del Ecuador le dió la nueva oportunidad de hundir al paisito. De haber ganado el Dr. Córdova en 1968, no habría aparecido la dictadura nacionalista de Rodríguez Lara, ni, mucho peor todavía, el triunvirato. Hubieran habido “objetivos nacionales” mejor precisados. Políticas reformistas, decentemente vinculadas a la defensa de la producción nacional, apoyo a los sectores medios. Nada revolucionario…Se habría caminado, con lógica, por la vía de la institucionalización democrático burguesa (que ni siquiera eso ha habido aqui). Pero se prefirió votar emocional y no racionalmente, y asi se dió carta blanca a la desorganización, la vocinglería y el caos que nos hicieron retroceder como sociedad.

En Uruguay nunca ha habido ni siquiera un candidato como Abdalá, o como Lucio. Medio idílico lugar donde el presidente se da el lujo de andar solo, sin escolta, en su carro viejo, y de entrar en restaurants donde tiene que enojarse un poco para obligar a que le cobren la cuenta. Amenazando con no volver nunca si se la quieren dar de gratis. Cosas asi en el Ecuador solo las hacía Galo Plaza Lasso.

Otra realidad étnica, paisajística, histórica, socioeconómica.
Es un país mucho más civilizado, donde no hay factores sociales que puedan engendrar fenómenos políticos abracadabrantes como en Macondo.

Claro, Uruguay es un Estado capitalista mucho menos desinstitucionalizado. Eso me parece. Es un caso parecido al de Chile (mucho más industrializado), que en los años 60 fue tomado como modelo de desarrollo industrial capitalista en el continente por uno de los capitanes de la teoría de la dependencia (desbaratada por Agustín Cueva en su intervención en el congreso latinoamericano de sociología en Costa Rica: está publicada en su libro TEORIA SOCIAL, editado por la Universidad de Guayaquil), André Gunder Frank, en su famoso libro, tan leído en aquellos años: “Capitalismo y subdesarrollo en América latina” y en otros de sus ensayos como “Quién es el enemigo?”, “la inversión extranjera en el desarrollo latinoamericano”, “Feudalismo no: capitalismo”, “El desarrollo y el subdesarollo”.
La oposición es mucho menos irracional tanto en Uruguay como en Chile.. Pero de eso hablaremos algún otro día.

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Un comentario en “Tabaré Vásquez ganó, en Uruguay.

  1. Bien la descripción psico-socio-polìtica de Tabaré. Criticado en la izquierda por haber sido asesor del FMI en 2010, su respuesta:” tener fuerza no implica tener razón, ser rico no implica ser próspero, y ser diferentes no implica tener que ser desiguales”

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