SOBRE LA ABOLICIÓN DE LA CASA DE LA CULTURA.

ANEXO. 21 V 2016

ABOLIR EL PREMIO ESPEJO,
DESAPARECER A LA ESTÉRIL CASA DE LA CULTURA,
Y CREAR UNA LEY CULTURAL PARA LOS MUNICIPIOS, DESCENTRALIZANDO TODA LA CUESTIÓN CULTURAL.

Estaba pensando, enterándome de la convocatoria para el Premio Nacional de Cultura “Eugenio Espejo”
Creo que este bendito premio se ha venido devaluando, y no implica una contribución real al desarrollo cultural del país
Debería abolírselo
y reemplazarlo por unos tres premios anuales, en metálico, en efectivo, porque reconocimiento abstracto, sin dólares, no sirve (hay que difundir la tesis de que los creadores estén protegidos, respaldados, no abandonados y hasta combatidos por la cruel realidad de la vida, desamparados y abandonados a su maldita suerte: una ley asi es la que aqui se necesita, que revalorice radicalmente el tema cultura)
Estos premios debieran estar a cargo de los municipios cantonales del país
Se intentaría abrir, asi, un rubro permanente, ampliable, municipal, para el tema cultural
porqué son contados los municipios que editan libros?
Si se lograra abrir una brecha municipal, constitucional, para el tema cultural, la cadavérica casa de la cultura ya no tendría razón de ser, y habría un marco básico concreto para la proteccción de la cultura en cada rincón del paisito.
Creo que la idea es muy buena
en este aspecto, la casa de la cultura viene a aparecer como un sarcófago apestoso que estorba y sabotea el desarrollo cultural del paisito.
si se hace una ley clara al respecto, y hay la presión de los cuadros culturales en cada cantón…la cosa podría ser mucho más eficiente.
Los municipios estarían obligados a auspiciar actividades culturales, programas radiales, revistas literarias, ecológicas, científicas, organización regular de seminarios, exposiciones, edición de obras, otorgación de premios y se podría imponer legalmente que sus departamentos culturales estén interconectados a nivel del país. Se aseguraría asi que en cada rincón haya fomento cultural. Porque ahora no es asi, en absoluto. Con una ley asi se daría un paso adelante en la socialización integral de la cultura. Aclarando que, hoy por hoy, la mayoría aplastante de municipios cantonales no tienen ni la menor idea del tema cultural, ecológico, etc. Esa es la realidad que tenemos.
Una ley como la planteada podría alterar esta situación siquiera en un porcentaje.
Es eso, o seguir en lo que hay ahora.

 

 

 

de un debate cordial en el facebook.

No he dicho que se la debe entregar al gobierno de turno. Esa es una cosa que frecuentemente hacen los intelectuales, pintores y demás comparsas que, numerosos de entre ellos, adoran ser comensales de palacio. Se desviven por una distinción de cualquier gobierno. Buscan algun pedazito de troncha permanentemente en las alturas del poder. Corren a hacer cola, sonrientes y aduladores cada vez que hay una posibilidad en este sentido. Se les da una medalla y quedan comprados para siempre. Es verdad que en algunos núcleos se toman iniciativas muy positivas. Pero ese no es el problema de fondo. Me referí al tema políticas culturales, que no ha llamado tu atención. Aqui lo que se pone en práctica es el simple activismo cultural improvisado y a estas alturas asi no se puede seguir. No es constructivo cerrar los ojos ante este negativo panorama. Y este ente en su ya larga vida ha sido inepto por completo para definir esta cuestión: POLITICAS CULTURALES. He visto a los presidentes nacionales de la institución implorando dinero a los gobiernos de turno (me acuerdo de la linda distribución de plata -para proyectos- que hubo con esa asignación extra presupuestaria habida en el gobierno de Alarcón…VER EL COMERCIO DEL 20 DE AGOSTO DE 1998, PAG. D8…que fue repudiada por algunos notables escritores. Me acuerdo de la serie de hurtos y robos habidos en el Núcleo del Guayas que se taparon, que quedaron impunes…la famosa matriz jamás salió por los fueros de la entidad: eso está descrito y definido en el INFORME DE CONTRALORÍA -yo lo digitalice y lo hice circular en el email- al que todos le echaron tierra) sin ofrecer jamás servicios culturales modernos a cambio de la plata que reciben.

No creo que “mantener viva la cultura” dependa de esta entidad cadavérica en la que algunos se palanquean desesperadamente puestos, contratos y alícuotas. Nadie es autocrítico en este asunto. Nadie se refiere a que los estatutos pomposos de esta entidad nunca han funcionado, ya que lo que impera en estos territorios es una mentalidad medrosita. Llena de secciones numerosísimas que no funcionan absolutamente para nada. A grandes rasgos lo que veo es una entidad burocratizada y estéril, que pide y consume presupuesto, manteniendo a una estéril burocracia, sin justificar para nada su existencia. Nada en absoluto perdería la llamada cultura si se extirpa a este elefante blanco que desde hace tiempo merece ser abolido. Carece por completo de presencia en el escenario nacional. Sé que la matriz alquila su local para eventos con frecuencia y que de esa manera hace sonar algo su nombre. Y que en los Núcleos a veces se hacen exposiciones y se editan libros. Pero el tema central. POLITICAS CULTURALES (algo que ya veo que te es extraño), que es lo único que podría justificar su existencia, es algo que brilla por su ausencia.

Lo que el Ecuador requiere es otra cosa muy distinta que no tiene nada que ver con lo que es la CCE: un cero. Desde hace décadas he mantenido la tesis de que deben hacerse congresos anuales entre cada sección, cosa imposible de materializarse si no hay ninguna vida colegiada interna: las secciones están desarticuladas y muertas. Aquello serviría para que, por ejemplo, los literatos de Esmeraldas se enteren y reciban ejemplares de un poemario editado en Loja y viceversa. Y asi a nivel nacional. Esto no han podido hacer los vanidosos “genios” que han presidido la institución, acostumbrados al simple gran figureteo. He planteado que los intelectuales, poetas, teatristas, pintores, deberíamos desde hace tiempo ser miembros de algo como una cooperativa de artistas y escritores, que pueda amparar a estos en algunas cuestiones, desde publicaciones hasta velorios. Se muere un miembro valioso de la CCE y por lo menos en Guayaquil el Núcleo ni para dar la condolencia a los parientes del muerto sirve. Supe que un distinguido poeta de acá fue enterrado en una fosa común por la pobreza de su familia y la CCE no hizo absolutamente nada. En todas estas cuestiones pienso cuando planteo que la Casa de la Cultura debe ser abolida.

Cada vez que se va a elegir al presidente de la matriz asoman los “genios estériles y pomposos” que se alocan por ganar esos comicios para presidirla, e irse a sentar jubilosos, en el máximo del supuesto prestigio, para presidir ese cementerio el siguiente cuatrienio, dedicados al duro oficio de mendigar presupuesto para mantener ese vegetativo stato quo. Se elige a escritores de cafetería, que no saben nada de lo que es administrar una organización cultural que ya dejó hace rato de ser moderna, que nunca lo fue, pese a que reconozco que tuvo sus momentos de gloria en los años 50. Es obsoleta, inútil, inservible, pero asi y todo es venerada por unos cuantos que buscan su exclusiva conveniencia, que se hacen por ahi algunas ilusiones digamos que extra-culturales, curriculares, etc. Para esta clase de menesteres y gente hay que “preservar esta institución tan gloriosa”.

La CCE tiene una antidemocrática y cuasi monárquica y verticalista estructura de poder. Se elige presidente y todo depende de él. Es la suprema autoridad. Esto choca con la concepción de lo que es cultura, que es algo que nace, crece y se desarrolla de otro modo, de una manera mas bien federalista, no dependiendo todo de una sola persona que siempre favorece solo a su gallada: esto fomenta el lambonismo y el adulo al que no pocos son adictos. Y ha sido el centro de cultivo del fenómeno descrito como oportunismo intelectual. Esto castra y deforma el desarrollo de lo que es cultura. De este modo, con este sistema, la ausencia de políticas culturales es reemplazada por la autoridad absoluta del presidente a nivel nacional y de los Núcleos. Todo depende de la buena o mala voluntad del presidente de turno. No hay un sistema democrático y federativo funcionando. No están correctamente definidas sus funciones que en el papel asoman como algo sobredimensionado y ampuloso para en la práctica no ser absolutamente nada.Y asi es como se ha sobrevivido, dependiendo en buena parte de este aparato caduco.

 

el distinguido poeta Raul Gonzalo Arias Chancusi (miembro del grupo  Tzántzico) se pronuncia sobre mis puntos de vista acerca de ese elefante blanco que es la Casa de la Cultura (mausoleo de la cultura):

“Juicios críticos certeros los de Carlos Lasso, que no tienen nada de exageración; quizás hasta se quede corto, con la proyección de águilas que tienen los burócratas para hacer sus negocios.
Carlos expresa con toda razón: “Si se quiere que este elefante blanco sobreviva, hay de depurarlo y re-inventarlo interiormente: de no, seguirá su marcha hacia la nada. No presta servicios culturales eficientes. Pregunten cuantos seminarios se han realizado en ella en la última década”.

Duras verdades que conmueven y que no deben dejar en la indiferencia a nadie, ni a los actores de las casas ni a los receptores de los servicios, es decir, la ciudadanía toda”.

DICE EL POETA RAÚL ALEXANDER ORTIZ BRAVO:

el tema de la cultura.

la casa de la cultura, es un ente que debe ser derrocado, ni siquiera antes, cuando no tenía el gobierno metida allí su mano, se hacía mayor cosa, creo que lo mejor que podía hacer la CCE era “prestar” en algunas ocaciones las salas para realizar algun acto (que por lo que sé a veces había que dar un cheque de cierta cantidad como “garantía”). la casa de la cultura, es una especie de trinchera para los intelectuales que muchas veces tienen mas pinta de intelectuales que intelecto (perdon la redundancia), ciertamente, es anónima, burocrática, casi muerta, porque si no fuera por ciertos eventos que (organizados por otros) casi ni abrieran sus puertas. claro aqui no menciono la parte del cine porque esa área tiene programas permanentes de cine independiente que en su mayoría son gratuitos o con un costo realmente bajo.

la casa de la cultura debería por lo menos impulsar a la publicacion de más escritores ecuatorianos, es necesario una revalorizacion, sin embargo veamos desde otro punto ¿quien va a leer esos libros si en el país serán contados los giles que leen? y precisamente son vistos así como los giles que leen.

los jóvenes se han enclaustrado en lecturas superfluas, en sagas juveniles carentes de un fondo crítico, en “compartir” frases de escriores en las redes sociales. pero preguntenles sobre otra obra del escritor, nadie sabe.

como profesor de literatura me es necesario y lo siento como un deber, tratar de que los estudiantes lean, sin embargo como el sistema de educacion secundaria es tan facilista, les es mejor tener un cero por la lectura que no realizaron. a la final de una forma u otra el ministerio de educacion tendrá que hacerlos pasar de año, porque el gobierno prefiere tener bachilleres burros a que un estudiante se demore un año más en graduarse pero con conociminetos.

este sistema que vivimos, tiene dopada a la gente, la tiene quieta, temerosa, engañada creyendo que nada pasa y se ven caer en su miseria poco a poco sin que lo noten.

con estas nuevas generaciones que se graduan de la forma más regalada quienes despues quieren entrar a la universidad pero no pueden o si entran, se encuentran con que la universidad si ha sabido exigir y ahi sí, no van a regalar los puntitos, se despecharán se retirarán y pronto serán la nueva mano de obra medianamente capacitada con un salario reducido.

https://clavedelpoeta.wordpress.com/2014/11/29/casa-de-la-cultura-nucleo-del-guayas-informe-de-contraloria/

 

APOYO LA TESIS CRITICA Y HONESTA DEL POETA RAÚL ARIAS.
ALGÚN DÍA HAY QUE EMPEZAR A HABLAR CON LA VERDAD EN ESTE TEMA, SIN MIQUISTIQUIS Y ZALAMERIAS DE GENTE QUE LO QUE BUSCA ES SOLO SU PROPIO BENEFICIO.

SOBRE LA LEY DE CULTURA Y LA CASA DE LA CULTURA… (parieron los montes y nació un cordero)31 I 16

por Carlos Lasso Cueva.

Si la Casa de la Cultura no fuera desde hace medio siglo un elefante blanco
si se hubiera reorganizado para modernizarse, dejando de ser tan inútilmente ampulosa en sus estatutos
si hubiera podido definir qué mismo es y para qué mismo sirve
dejando de ser una entelequia amorfa donde van a apoltronarse por turno las vacas sagradas del paisito
si hubiera definido políticas culturales (de las que no saben ni jota)
si fuera, por eso, una entidad eficiente,dinámica
nadie se metería con ella (que mejor sería que la borren del mapa,que la eliminen, porque es una estafa)

la ley de cultura debería existir, dictando directrices muy generales
pero no sometiendo nada al señor gobierno de turno
(a algunos monigotes les conviene porque son expertos en el arte del oportunismo y el baile)
aqui, en lo tocante a lo cultural, se vive a nivel institucional en un coyunturalismo absoluto
el Núcleo del Guayas ni suena ni truena
más actos culturales ofrece desde hace tiempo la Alianza Francesa

defienden como gran cosa la “autonomía” de un ser muerto, sin proponer nada, sin definir nada, sin ofrecer nada, sin auto-exigirse nada, sin ser capaces de gestionar nada.
la “autonomía” como panacea metafísica de un cuerpo estéril.

Cada núcleo debería llevar el nombre de su más enaltecida figura
la matriz, y solamente la matriz, debería llevar el nombre de Carrión.

el Núcleo del Guayas debería llevar, sin duda, el nombre de su benemérito creador Carlos Zevallos Menendez
él consiguió el terreno y las partidas económicas para construir el edificio
fundó el Museo de Oro,que fue saqueado

(ver en mi blog el INFORME DE CONTRALORIA hecho a las administraciones de Cazón y Donoso: tema al que se le echó tierra, al que nadie se refiere, sobre el que la mojigata, hipocritona y cómplice estulticia nacional guardó y guarda absoluto silencio porque aqui vivimos regentados por la miseria: https://wordpress.com/stats/insights/clavedelpoeta.wordpress.com)

Carlos Zevallos Menéndez fundó la radio que tuvo y que luego se “evaporó”
fundó la escuela de ballet, la imprenta, la biblioteca…todo
fue un gran ejcutivo al que se le debe todo y nadie se lo reconoce
lo tumbaron a Carlos Zevallos y todo empezó a venirse abajo

el gobierno que más plata dió para la edición de libros fue el de Rodríguez Lara.

en la matriz se dedicaron a conseguir fondos para ampliar el local, embellecerlo, agrandarlo, sin definir nunca política cultural alguna
ahora creen que hacer cultura es darle membresía en ella a todo el mundo
es una institución que necesita definirse interiormente
(se ha llenado de gente mediocre repartiendo membresías
nombran miembro a alguien eminente y a su lado una decena de don nadies que han ido ingresando por el respectivo palanqueo: hay que depurar esto)
suprimir secciones que no desempeñan ningún papel desde hace décadas
dedicarse a 3 o 4 cosas puntuales
y eliminar su carácter presidencialista monárquico
debe manejarse de otro modo

se elige presidente y todo queda en manos del ungido que por regla general no tiene idea de lo que se debe hacer

los miembros quedan anulados. Todo su papel se reduce en asomarse a votar cada 4 años. Nada más.No existe la mínima democracia interna.
El presidente es una especie de monarca-propietario que no rinde cuentas a nadie. Tiene el poder absoluto. Un bobote encorbatadote ahi sentadote (con excepción del Núcleo del Tungurahua).

Este organigrama es caduco,no funciona, y ha destruido a la institución.
Asi no es la cosa, señores.
Si se quiere que este elefante blanco sobreviva, hay de depurarlo y re-inventarlo interiormente: de no,seguirá su marcha hacia la nada.
No presta servicios culturales eficientes.
Pregunten cuantos seminarios se han realizado en ella en la última década

Para comenzar, no estoy de acuerdo conque todos los Núcleos lleven el nombre de Carrión. Cada núcleo debería llevar el de su figura más sobresaliente y solo el núcleo de Quito llamarse Carrión.
No sé qué defienden los defensores de la misma, si es una entidad desfallecida y anónima que no ha podido definir políticas culturales en absoluto. En los actuales momentos ni representa ni significa nada, no cumple ningún papel. Los emocionados hiperbólicos que la defienden se refieren a sus antiguas glorias de hace más de medio siglo que no tienen nada que ver con ellos.
Ahi se han turnado en la presidencia nacional una serie de nulidades buscando auto glorificarse, cada uno más deficiente y mediocre que otro, pero todos figureteando golosamente del membrete.
Han llegado a la presidencia a calentar el puesto, a hacer vida social, pelar las muelas, exhibirse como si fueran gran cosa, y a disfrutar del supuesto status de “vacas consagradas”, cada uno más lírico, pomposo y demagógico que el otro. Y hay un coro desaliñado y llorón que les acolita, apelando a grandes hazañas que solo están en su imaginación.
Ninguno sabe nada ni se refiere para nada a lo que la UNESCO definió hace tiempo como políticas culturales. Es una bendita gallada de panas ostentosos que se acolitan por turno la navegación en esa desvencijada nave. No les importa la entidad sino su figureteo. Yo no le hago el juego a este gente supuestamente izquierdosa lista a coquetear flexiblemente con el que sea para llegar y mantenerse en ese lugar que es visto como la cumbre del prestigio dentro de la pobreza y marginalidad radical en que se mantiene la cultura en el paisito.
En verdad, a grandes trazos, la casa de la cultura, en los hechos, ya no existe. Pero no se trata de eso.No defienden a la casa de la cultura ni a la cultura. Se trata de lo importante que consideran a ese cementerio para su currículum. Eso es todo.

ALGUNAS INQUIETUDES RESPECTO DE LA CASA DE LA CULTURA. 11 I 16

Carlos Lasso Cueva.

La Casa de la Cultura nació con una visión interna medio ampulosa que le quedó grande.
Su sistema vertical, presidencialista, hace que todo dependa de la matriz de Quito y de la buena o mala voluntad del presidente de la matriz de Quito
posteriomente todo depende de la real voluntad y gana de cada presidente de Núcleo

las secciones están muertas (algunas deben desaparecer) y su funcionamiento parcial y coyuntural depende del presidente de cada núcleo. Jamás ha existido democracia interna a nivel de secciones que solo se convocan para que sus miembros aparezcan el día de elecciones. Alguien gana elecciones y pasa a ser el monarca absoluto por tal cantidad de tiempo. Si quiere trabaja o si prefiere no hace nada, o solo se dedica a usar la institución para servir a sus amigos. Asi es su organigrama. Los miembros son invitados a asomarse solo para votar,y se retiran luego a sus casas porque en los hechos no tienen ningun papel. Esta concepción medio monárquica con alguien en la cúspide y con los miembros anulados en su posible capacidad de trabajo y aporte si no tienen el visto bueno del presidente de turno debería cambiar. Esa concepción presidencialista debe terminar. La institución debería estar manejada por comisiones con áreas modestas y concretas de trabajo, que ejecuten políticas culturales muy bien definidas.

Este sistema presidencialista que tiene la ha castrado. Se debe reformular esta concepción si se quiere insertar a la entidad en el presente. Que todo dependa del monarca presidente de turno o de un x directorio es absurdo. Los trabajadores de la cultura deben hacer un insistente lobby entre ellos para conseguir que una idea pueda ser llevada a la práctica. Deben sonreirle, hacerle venias y caerle bien al presidente monarca absoluto porque de no las puertas se le cierran. Según el régimen de absoluta improvisación que se tiene, se cree que la CCE debe servir para que el amigo fulano dicte una conferencia, que el amigo pintor exponga solemnemente sus cuadros, que se le publique una obrita al amigo de más acá… y se suman esta clase de cosas y se las presenta como”una gran actividad cultural de la institución presidida por su eminencia el inútil presidente monarca de turno”. Se confunde políticas culturales con actividades ocasionales. Esta es la característica institucional decadente, penosa e indefendible a nivel nacional. Activismo y políticas culturales son dos cosas muy diferentes, pero la CCE y muchos de sus miembros no entienden esta difrencia.

Lo ideal sería conformar muy pocas comisiones encargadas de actividades concretas en sus respectivas áreas, y que funcionen independientemente de quien esté ejerciendo el cargo de monarca absoluto-presidente de turno que en los hechos es como si fuera el propietario de la institución. Se ha hecho costumbre que se debe adular al autócrata reinante para conseguir que se realice de manera improvisada tal o cual actividad. Este contexto debería ser reemplazado por un federalismo seccional interno visualizado de manera realista, que destierre para siempre el demagógico coyunturalismo activista de ocasión que es la negación de lo que se conoce como políticas culturales en el mundo. Cada comisión se responsabiliza del manejo de tal área cultural con entera autonomía. Solo asi puede empezar a caminar esta cosa. Y estas comisiones, dentro del espectro de las políticas culturales que asumen, deberían estar en estrecho contacto con sus similares de los otros núcleos. Esto significa un cambio radical en la visión NACIONAL de la institución.

En este pequeño país, cada Núcleo desconoce por completo lo que hacen los otros. Por ejemplo: los poetas de Esmeraldas jamás se enteran de que el Núcleo de El Cañar ha publicado el libro de poemas de un poeta local, y asi es sucesivamente en todas las áreas. Nunca se han realizado congresos de artistas de teatro vinculados con todos los Núcleos. Jamás se ha organizado encuentros entre los ecologistas pertenecientes a los mismos…La realización de estas cosas contribuiría a ir definiendo políticas culturales nacionales de la entidad, que hoy brillan por su ausencia. La CCE carece de voz, de opinión, a nivel nacional,en temas que le atañen (la telebasura por ejemplo, si se leen sus antiguos estatutos, y otros varios.).

creo que cada Núcleo debe llevar el nombre de un personaje provincial que lo merezca
por ejemplo: el núcleo de Loja debería llamarse Pío Jaramillo Alvarado
y el de Guayaquil Carlos Zevallos Menéndez
al fin, la Casa de la Cultura no es más que una reformulación del Instituto Cultural Ecuatoriano creado por Arroyo del Río mediante decreto 959 emitido el 11 de Noviembre de 1943. Llamar con el nombre de Carrión a todos los núcleos es incorrecto e injusto.

Nunca jamás ha podido definir políticas culturales: todo ha sido y es improvisación y activismo pragmático de coyuntura, muchas veces a conveniencia de los reyes presidentes de Núcleo.

Si la CCE va a sobrevivir, se debe empezar sabiendo para qué mismo sirve, qué cosas están a su cargo, qué tareas son su responsabilidad, qué identidad real es la que la define, qué papel concreto desempeña prácticamente, y no seguir escudando -como hacen algunos- su total esterilidad ejecutiva -su absoluto desconocimiento de lo que se define como políticas culturales, cosa de la que no hay ni nociones en este país- invocando el gran papel que la institución cumplió en su época ilustre, de hace media docena de décadas.

La CCE ya no es la vieja entidad remota de Jorge Carrera Andrade, Jorge Ycaza, Adalberto Ortiz, Enrique Gil Gilbert, Pío Jaramillo Alvarado…los tiempos han cambiado y la realidad actual no es la misma. Aclarar a cabalidad su concreto campo de acción –sin generalidades vagas y demagógicas que quieren ocultar una realidad deficiente–, su perímetro de trabajo…por equipos de trabajo o comisiones autónomas, su papel real, sin pretender sobredimensionarlo con una retórica pomposa alejada de la verdad. Al paso que vamos, defender la permanencia de la Casa de la Cultura,sabiendo que ha quedado desfasada, casi no tiene sentido. A grosso modo, a nivel nacional, se la ve como un ente burocratizado que a lo sumo edita unos cuantos libros al año -hay fundaciones que publican más obras, como por ejemplo Acción Ecológica en Quito-, y no presta servicios culturales organizados sistemáticamente al pueblo de este país.

El papel de la llamada CCE a nivel nacional en la definición de políticas culturales ha sido totalmente nulo. Es una entidad difuminada e imprecisa, que no aporta nada al desarrollo cultural del país. Solo ha servido para que miembros de la argolla sacrosanta cultural del paisito instalen en la presidencia a sus estériles y mediocres santones para que figureteen alharaquientamente.

Toda esta gallada no le ha hecho el mínimo bien a la causa de la cultura (recordemos el bendito informe de contraloría sobre los “milagros y diabluras” cometidos en la CCE de Guayaquil en las administraciones de Donoso y Cazón…a ese informe de contraloría solidariamente todos los interesados se encargaron de echarle tierra encima, pero se encuentra en mi blog).

Solo es un reducto burocrático que consume presupuesto sin brindar servicios culturales eficientes a nuestro pueblo. Es un ente anquilosado y difuso que se cree glorificado.

Por turno rotativo se instalan estos pseudo héroes ineptos a medrar del membrete de la misma, consagrándose asi como esperpénticas estatuas de este mausoleo de la cultura. Se dedican a pedir más presupuesto, a hacer vida social, a quejarse de que son incomprendidos, incapaces de elaborar una sola propuesta respecto de las politicas culturales a las que en el fondo de su alma rechazan porque significarían el cese de su exhibicionismo y de su poder absoluto.

En su deficiente y calenturienta mentalidad la CCE solo son ellos, que son “hijos de Carrión”…”herederos de sus glorias”, “descendientes de los gloriosos héroes de Mayo del 44″…gallada de estalinistas y afines que han requetecomprobado su ineficiencia administrativa, porque a todos el cargo les ha quedado grande.
Para que siga asi la cosa lo mejor sería que la desaparezcan.

ANEXO. 5 X 2016

·
ESCRIBI, EN EL MURO DE RAÚL ARIAS:

la petrificada casa de la cultura, carente de políticas culturales, que no significa ni aporta nada para la vida socio cultural del país, la veo como un obstáculo al desarrollo cultural.
No juega ningún papel, ni suena ni truena, no es ni chicha ni limonada (la ex matriz juega un “gran papel” prestando locales para el ejercicio de actores, balletistas que en su mayoría sobreviven por su cuenta, o alquilándolos), y solo veo que se preocupa de la estéril cantaleta de su “autonomía”…
qué ha significado la “autonomía” de este cementerio lúgubre y obsoleto en beneficio para la cultura nacional en estas décadas? (no me saldrán hablando del “sueño de Carrión”, o de su “época de oro” que concluyó en los años 60, desde ahi inició su periplo hacia abajo).
Sin romanticismo alguno, esta entidad cadavérica debería por fin desaparecer, dando paso a una política definitoria en lo cultural para los municipios del país, que quedarían obligados por una ley muy sencilla, concreta y clara a actuar en este sentido, obligando a conformar departamentos culturales manejados por los actores, gestores culturales e intelectuales y artistas de cada cantón, descentralizando esta vaina para siempre. Estos departamentos culturales municipales si deberían ser AUTÓNOMOS, para que no pasen a ser controlados por un montón de alcaldes o concejales que no conocen nada sobre el tema. De este modo, por ejemplo, si un historiador, cuentista, ensayista, poeta anhela publicar un libro, ya no tenga que dedicarse a buscar en dónde, cómo. Cada cantón tendría a su cargo esas ediciones, y se debería obligar por ley que exista una política de intercambio de obras entre todos los municipios, a fin de que un libro editado en cualquier parte llegue a todas partes, no como ahora, que un núcleo de la CCE publica un libro y lo mete a una bodega para siempre: actualmente los núcleos desconocen por completo lo que hace cada uno de ellos y ni siquiera tienen un método, una política, para difundir y distribuir esas obras. Ni siquiera para eso sirve la super burocratizada y agotada CCE.

Esto sería darle ejecutividad y efectividad al tema cultural en todos los cantones, desde abajo, sin que vacas sagradas bostezantes, burocratizadas y amorfas se jacten de que personifican ilustremente un proceso cultural que aqui no existe.
Y fin de la historia.
Una Constitución una Asamblea Constituyente la redacta en medio año: la ley bendita de cultura les ha tomado 10 años, y ya veremos que a la postre solo servirá para echarla al cesto de la basura dentro de unos pocos años, que apuesto que serán de esterilidad y frustraciones para los intelectuales, artistas, gestores culturales, etc. Por ahi no es el camino de esta cosa.

ANEXO:

http://www.planv.com.ec/ideas/ideas/la-cultura-amurallada

APOLOGIA DE MOMIAS.
El artículo de Moncayo (link anterior) no aporta nada, describe y critica la visión oficial sobre la cultura, pero que se apuntala en el criterio tradicional y obsoleto, ineficaz y deficiente, que de la cosa cultural ha tenido una generación entera, y no ve más allá.
El asunto, parece ser, conseguir una ley bonita,que guste y beneficie a los sacristanes y curas de la misa de réquiem por el descanso eterno de la cultura nacional, con ellos bien ubicados en sitios de honor.
Se junta a la visión de Raúl Pérez, para quien lo único importante es defender la autonomía de una institución desfasada e inocua, cadavérica, como la Casa de la Cultura, entidad que, en estas circunstancias, viene a ser un estorbo para dilucidar soluciones al problema.
Insisto en que se debe dar una total vuelta de tuerca a la cuestión cultura, con una ley que la derive a los municipios, señalando claramente, en una sola página, las tareas que deberán cumplir. De suceder esto, por su propia viada las aguas irían encontrando su camino.
Se sigue pensando que desde las alturas burocráticas de la intelectualidad directora se debe “conducir” la actividad cultural en cantones y provincias: de ese absurdo y nefasto círculo vicioso no se salen.
Se cuestiona a la ley de cultura con exceso de palabras, pero faltan argumentos e ideas para proponer una alternativa concreta.
Justifica la visión coincidente de Tinajero, que navega en esas mismas aguas estancadas.
La Casa de la Cultura debe desaparecer, para poder organizar de otra manera la actividad cultural en el país: esta institución es un fracaso radical, que se sostiene por el conservadorismo conceptual de la gente que es incapaz de encontrar y visualizar soluciones, y que no ha podido resolver el tema ausente de las políticas culturales. Moncayo ni menciona esto: nadie lo hace.
Entregar el tema cultural, de un modo explícitamente claro, a los Municipios, produciría un repunte cultural relativo que de otro modo -se ha comprobado hasta la saciedad- es imposible. No se puede seguir esperando fondos de Quito para una eventual publicación de un libro en Zamora, Esmeraldas o Piñas. Y no veo otro modo de descentralizar por completo la cosa cultural, que trasladarla -con deberes claros- a los municipios cantonales del país, postulando la creación de los respectivos departamentos -interconectados unos con otros-, controlados por los trabajadores de la cultura de cada lugar.
Insisto, eso pasa por mirar objetivamente la realidad, aboliendo a la casa de la cultura, que ya no significa ni es nada (tiene un pasado glorioso que pertenece a la memoria histórica del país, pero eso se desvaneció desde la década de los 60. Defenderla es como admirar -en sus noventa años- a una mujer que de joven fue hermosa).
Asi de simple. CLC.

ANEXO: ESCRIBI EL 5 x 2016 EN EL MURO DEL POETA RAÚL ARIAS, EN EL FACEBOOK.

la petrificada casa de la cultura, carente de políticas culturales, que no significa ni aporta nada para la vida socio cultural del país, la veo como un obstáculo al desarrollo cultural. No juega ningún papel, ni suena ni truena, no es ni chicha ni limonada (la ex matriz juega un “gran papel” prestando locales para el ejercicio de actores, balletistas que en su mayoría sobreviven por su cuenta, o alquilándolos), y solo veo que se preocupa de la estéril cantaleta de su “autonomía”…
qué ha significado la “autonomía” de este cementerio lúgubre y obsoleto en beneficio para la cultura nacional en estas décadas? (no me saldrán hablando del “sueño de Carrión”, o de su “época de oro” que concluyó en los años 60, desde ahi inició su periplo hacia abajo).
Sin romanticismo alguno esta entidad cadavérica debería por fin desaparecer, dando paso a una política definitoria en lo cultural para los municipios del país, que quedarían obligados por una ley muy sencilla, concreta y clara a actuar en este sentido. Esto sería darle ejecutividad y efectividad al tema cultural en todos los cantones, desde abajo, sin que vacas sagradas bostezantes, burocratizadas y amorfas se jacten de que personifican ilustremente un proceso cultural que aqui no existe. Y fin de la historia. Una Constitución una Asamblea Constituyente la redacta en medio año: la ley bendita de cultura les ha tomado 10 años, y ya veremos que a la postre solo servirá para echarla al cesto de la basura dentro de unos pocos años, que apuesto que serán de esterilidad y frustraciones para los intelectuales, artistas, gestores culturales, etc. Por ahi no es el camino de esta cosa.
 

DEBATIENDO EL TEMA CON UN INTELECTUAL EN EL MURO DEL POETA RAÚL ARIAS, EN EL FACEBBOK:
Tengo décadas anulando mi voto. Jamás en mi vida he caminado por la vereda de ningún gobierno, peor de este. Asi que mi postura sobre la abolición de ese mausoleo que es la CCE no tiene el propósito de “hacerle el juego” a un gobierno que jamás ha sido de mi simpatía.
Mi opinión parte no de lo que es en este momento la CCE, sino de lo que viene siendo casi por medio siglo. Ud sostiene que “lo que debemos hacer los gestores culturales es organizarnos en un fuerte movimiento que mande a la casa toda esta gentuza que pulula por la CCE adueñados de las instalaciones”. No me opongo a ello, aunque quisiera ver quienes “se organizan en ese fuerte movimiento”…porqué no lo han hecho ya?. Pero, por otro lado, en todo su argumento no encuentro la proclamación de la necesidad de definir políticas culturales, tema que aqui nadie maneja. Botar a “esa gentuza”, dice Ud: muy bien. Adelante. No me opongo y hasta les apoyo. Pero, y luego?
Tiene razón ud en una serie de preocupaciones que manifiesta. No discrepo en lo que ud dice sobre el ministerio de cultura. Pero el tema básico y concreto sigue ahi. Aqui no existen políticas culturales. Ud dice : “la cultura no se resuelve eliminando la Casa de la Cultura”. No he dicho que el problema se resuelve eliminándola. Me he referido a la ausencia de políticas culturales en el país, y propongo una alternativa a ese respecto, ya que la CCE no ha podido.
Aqui mi argumento con la alternativa que modestamente me permito plantear: “Sin romanticismo alguno esta entidad cadavérica debería por fin desaparecer, dando paso a una política definitoria en lo cultural para los municipios del país, que quedarían obligados por una ley muy sencilla, concreta y clara a actuar en este sentido. Esto sería darle ejecutividad y efectividad al tema cultural en todos los cantones, desde abajo, sin que vacas sagradas bostezantes, burocratizadas y amorfas se jacten de que personifican ilustremente un proceso cultural que aqui no existe”. Reciba mi respetuoso saludo.

ANEXO:
Miren cómo anda la cultura en el desvencijado paisito
es la quinta rueda del coche
Francisco Aguirre Andrade es un viejo actor, cineasta, profesor de la Universidad de Cuenca, miembro de la Casa de la Cultura…un personaje respetable, distinguido.
Oficio descarnado de sobrevivencia que hay que padecer en Macondo en lo que se refiere al tema cultural
Pero los petimetres encorbataditos solo viven dedicados a defender la autonomía de esa entidad muerta que es la casa de la cultura. La ausencia de políticas culturales se hace sentir dolorósamente en nuestra cotidianidad, y nadie habla del tema.
Mi solidaridad absoluta con Pancho Aguirre, un hombre que representa y encarna la cultura como muy pocos en este paisito, en el que los artistas como él, abandonados por completo a su suerte, deben optar por medidas radicales, heróicas, para simplemente poder trabajar. Sé que el asunto no concierne directamente a la casa de la cultura, pero igual, pone de relieve la acefalía de políticas culturales en general, y ese es un tema que está dentro del espectro que discutimos.

DICE FRANCISCO AGUIRRE ANDRADE, EN SU FACEBOOK: 12 x 2016.

Me cansé.Yo no necesito el cheque que me pagarán después de seis meses necesito el pan ,la leche y los tabacos todos los días.Dicen las malas lenguas que hubo alguien que se paró con un cartel fuera de una institución porque no le pagaban un trabajo desde hace cuatro meses y entonces le pagaron a los quince minutos pero se le cerraron las puertas de la mencionada entidad pública,al que le quede el guante que se lo chante.Yo no le pido plata al municipio,le pido la posibilidad de presentar mi trabajo en el espacio público y poder pedir una colaboración voluntaria,esto se considera mendicidad,yo lo llamo independencia,el derecho a trabajar sin padrino.Me cansé de sabotajes y políticas dobles de que por un lado se haga un festival de teatro de la calle y por otro lado se nos prohiba trabajar.No voy a pedir más permisos me declaro en resistencia y rebeldía, volveré a salir a presentar mi trabajo en la calle y espero que me vengan a meter preso ,estoy exigiendo dos derechos civiles el derecho a la libertad de expresión y el derecho al trabajo.No quiero que esto sea usado por alguna tienda política.Mi intención no es atacar personas sino procedimientos.No voy a pedir más permisos,tengo 53 años de edad y 35 de trabajar en el teatro.Creo que merezco una respuesta más larga y argumentada que una línea que dice “petición no aceptada”.No voy a pedir más permisos y de hoy en adelante toda discusión sobre este asunto lo haré de cara a la opinión pública.

ANEXO. 13 XII 2016. EN MI FACEBOOK: CLC

REFLEXIONES ACERCA DE LA CULTURA.

deberían haber políticas culturales…es un tema que aqui nadie entiende.
debería haber un mecanismo para que los poetas estén en contacto permanente con el público interesado en la literatura y la poesía…pero aqui eso es una utopía
casi todo es la vulgar política hipócrita que aqui se vive, y la cultura no vale dos reales en este medio ultra mediocrizado.
deberían haber programas de radio dedicados a esta cuestión, y programas televisivos, pero aqui todo está copado por la telebasura.
En la antigua URSS, con todas las taras del sistema impuesto ahi, se llegó lejos en el terreno cultural, y poetas como Evtuchenko daban recitales en coliseos llenos de gente
los escritores estaban protegidos
había la revista Literatura Soviética, que me arrepiento no haberla coleccionado…tengo unos treinta números. se divulgaba al mundo la creación de artistas y escritores…aqui no hay nada, pero se cita siempre esa ingenua frase de Carrión sobre ser un país pobre, con rezagos precapitalistas, con un proletariado diminuto debido a la escaza industrialización, pero “potencia cultural”!
y fui un odiador permanente del sistema impuesto en la URSS, yo ya era un anti-estalinista militante, un tiempo me dió por ser maoista, enemigo del social imperialismo revisionista soviético…
aqui la cultura es la quinta rueda del coche.
un ejemplo de la crisis cultural de este país: en Ambato hace muchos años que no se reedita la novela famosa de Luis A. Martínez. Creo que hay un museo con su nombre, pero la nueva generación no tiene la menor idea de su novela, tan célebre. Y a nadie se le pasa por la cabeza editarla nuevamente.
de la novela de Gallegos Lara, Las Cruces sobre el agua, en los años 70 solo había un destartalado ejemplar de su primera edición, que habría sido leido ahi por centenares de personas. La lei en la biblioteca municipal de Guayaquil. Años después empezó a reeditarse.
deberían haber caravanas culturales provinciales, auspiciadas por Prefecturas y municipios, llevando a artistas, poetas, cuentistas, novelistas, ensayistas, a dar recitales, charlas, conferencias, talleres, en los rincones más remotos, en los pueblos más lejanos, todos con una buena biblioteca…pero en esa clase de pueblos solo hay templos religiosos, y nunca bibliotecas.
y asi vamos en este paisito de la periferia del capitalismo, cada vez más demolido y quebrantado, con politiqueros en alza, payasos faranduleros que están en su permanente fiesta, y los artistas e intelectuales arrinconados, desconectados por completo de la sociedad, de su pueblo. Aislados por completo.
Y con una enorme masa humana, popular, que no tiene ni la menor idea de todas estas cosas.
Y la Casa de la Cultura?…bien , gracias, ahi vegetando, como siempre, ese elefante blanco, ese mamotreto estéril e inútil, teniendo al frente a encorbatados burocratizados y mamertos que piensan que la cultura nacional depende de su “autonomía”.
La cultura no puede depender de un lugar para funcionar, ser, existir, irradiarse. Debe masificarse sin miedo hasta la última parroquia rural. Pero esto es una utopía.

ANEXO. TOMADO DE EL TELEGRAFO DEL 10 vi 2016

“Hay que llamar a los doctores, las instituciones culturales están enfermas”
Pablo Salgado Jácome
“Si no hay revolución cultural, cualquier revolución ciudadana estará coja, mutilada, ciega. De ahí que no es sencilla la tarea del nuevo Ministro de Cultura y Patrimonio, pues sabemos que es más fácil comenzar de nuevo que desarrugar. Pero este es el reto del nuevo ministro”, escribíamos -en septiembre de 2014- cuando asumía sus funciones Francisco Borja Cevallos. Exactamente lo mismo debemos decir hoy -dos ministros más tarde- cuando asume sus funciones el nuevo ministro Raúl Vallejo Corral, el noveno en casi diez años de Revolución Ciudadana.
Del mismo modo, hace cuatro años, cuando el escritor Raúl Pérez Torres asumió la presidencia de la Casa de la Cultura Ecuatoriana dijo a viva voz: “Hay que llamar a los doctores, la Casa está enferma”. Entonces, Raúl Pérez confiaba en que esos doctores la aliviarían. Sin embargo, luego de cuatro años, la Casa no solo que no ha mejorado, sino que se ha agravado; agoniza. Tan grave está que, como el propio Pérez Torres asegura: “vive de milagros”.
Y es cierto, el 70% de su presupuesto se destina al pago de sueldos de la burocracia, cuando como máximo debe ser el 30%. Pero además, de los 9 millones 500 mil dólares de su presupuesto de 2015, 4 millones se destinan -se transfieren- a dos entidades que operan como privadas: el Ballet Nacional del Ecuador y Jacchigua, y eso que -a inicios de la Revolución Ciudadana- se prohibieron las pre-asignaciones.
Con ese 30% restante, y 24 núcleos provinciales, es poco lo que se puede hacer en inversión cultural. Además, los escasos recursos que se consiguen por autogestión -arriendo de teatros- va a la cuenta del Ministerio de Finanzas y no se reinvierten en cultura.
Es decir, se impone una urgente reestructuración integral, que cambie de raíz el actual modelo de gestión, caduco y obsoleto. Tan caduco y obsoleto que no son pocos los artistas y creadores que prefieren su desaparición. Hace rato que La Casa no responde a las necesidades y demandas de los artistas y creadores. Apenas si se concedieron a un grupo de gestores culturales, vinculados a las artes escénicas, espacios para que lo gestionen -sin apoyo alguno- como salas para sus ensayos y presentaciones. Ecuador no merece una institución ineficiente y desconectada de los procesos culturales contemporáneos. Su autonomía solo se entiende en función de un nuevo modelo de gestión que la refunde, que la vitalice, que la sane. Y este cambio radical -no maquillaje- debe incluir una nueva gobernanza y, por supuesto, un nuevo sistema de elecciones que permita renovar y, sobre todo, terminar con ese modo clientelar de hacer cultura. Éstos cambios deben darse a través de la nueva Ley de Cultura. Y esta es la tarea del nuevo ministro Vallejo. Superar los enfrentamientos innecesarios y articular, con la Asamblea Nacional, la nueva Ley de Cultura para la implementación del Sistema Nacional de Cultura, lo que le permitirá también reestructurar al propio Ministerio de Cultura y Patrimonio que terminó, luego de nueve años, convirtiéndose en aquello que criticaba: parecerse a la Casa de la Cultura Ecuatoriana. (O)

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2 comentarios en “SOBRE LA ABOLICIÓN DE LA CASA DE LA CULTURA.

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