Alfaro: protector del latifundismo y del statu quo.

por Carlos Lasso Cueva.

Hay gente que no ve claras las cosas en el tema Eloy Alfaro.
Se tiende aún a endiosarlo y mistificarlo.
Se le quiere ver etéreo y santo, sin ataduras terrenales. Era arcangélico. Nunca tuvo diarrea ni dolor de muelas.
Todos los otros eran los malos, los oligarcas, los burgueses.
El era perfecto, revolucionario, un dechado de perfección pura y absoluta.
Ni intentó realizar la reforma agraria pero “tenía un pensamiento ideológico avanzadísimo”.
En sus administraciones ni siquiera el concertaje fue abolido pero él sigue siendo el máximo emblema revolucionario continental.
Nunca apoyó a la plutocracia (que se la quiere ver como que apareció después de su tiempo) pese a que desde su primer día en el gobierno estuvo vinculado con el Banco de Urbina Jado como lo señala Jijón y Caamaño en el dato que puse en mi blog.
Era el montonero liberal por excelencia que representó los intereses de la burguesía comercial guayaquileña, pero se le quiere ver como a una mezcla del Che Guevara con Karl Marx.
En sus gobiernos fueron ministros personajes de la crema cacaotera guayaca pero el hecho se evade. “Alfaro era puro e inmaculado”.
Aquella fue una época violenta en la que la burguesía comercial costeña tomó el poder a la fuerza, desalojando a la aristocracia serrana. Pero los burgueses llegados al poder del Estado con la revolución liberal no eran menos latifundistas que los nobles de la sierra (solo que su economía estaba orientada a la exportación). Parece que la gente no ha leído los ya veteranos libros de Andrés Guerrero y Manuel Chiriboga mostrando cuantos miles de hectáreas tenían en la costa los Aspiazu, Seminario, Aguirre, Morla,etc etc.
En EL PROCESO DE DOMINACION POLITICA Agustín Cueva lo dice: “la revolución liberal de 1895 pese a no haber transformado la infraestructura económica del Ecuador…” pag 18: Planeta.
El que tuvo la culpa de que el latifundio y el huasipungo sobrevivan fue Alfaro, héroe de la oligárquica burguesía liberal costeña, sobre el que Guillermo Arosemena ha escrito un testimonio fidedigno narrando su estrecha relación y compromiso con el alto empresariado de aquella época.
Fue el proyecto de decreto creado por el Dr. Agustín Cueva Sánz el que sirvió para recién abolir el concertaje hacia 1916: el que lo presentó en el Congreso fue un ilustre conservador, el Dr. Victor Manuel Peñaherrera. Ver las biografías de estos dos personajes en la página web de Pérez Pimentel.
La herencia del alfarismo no fue la revolución sino la intocada injusticia social, a la que se refirió décadas después Jorge Ycaza con su célebre novela HUASIPUNGO, aparecida en los años 30.
La gente se pone ciega y pierde criticidad, y no recuerda los nombres de los sangre azulados miembros del Club de la Unión de Guayaquil que firmaron la famosa proclama del 5 de Junio. Ellos fueron la burguesía comercial importadora y exportadora que tomó el poder con Alfaro, como muy bien lo señala Alejandro Moreano en su ensayo en el libro ECUADOR PASADO Y PRESENTE
La revolución liberal fue una gesta oligárquico burguesa que se limitó a imponer el laicismo y a construir el ferrocarril. Dió empleo a las mujeres en el correo y en el camino construyó algunas carreteras y colegios, igual que todos los otros gobiernos. No fue nada más que eso. La reforma agraria brilló por su ausencia, pero igual, el bello mito del caudillo ilimitadamente revolucionario continúa.
Se desconoce que el sector anticlerical del liberalismo era el de Plaza, Franco, Manuel Benigno Cueva. Hay libros sobre eso, como LA HISTORIA DE LA REVOLUCION LIBERAL de Ayala Mora, HISTORIA NACIONAL DE LA CODICIA de Medina Castro. Ya voy a poner en mi blog, en pdf, mi ensayo recopilatorio sobre el tema.
En la leyenda negra de ese tiempo se le quiere ver a Leonidas Plaza como la síntesis de lo malo y monstruoso: él era terrenal y humano, no celestial y diáfano como el viejo caudillo montonero que quince años después de la revolución creía que no se había acabado el tiempo de los golpes de Estado y cuartelazos para arribar al poder como dos veces lo había hecho.
En esos tiempos corrió mucha sangre. Pero ni en la batalla de El Gatazo -tan justificada históricamente- hubo tantos muertos como en la última intentona golpista de El Viejo Luchador.
Alfaro ordenó tirar a matar a la manifestación de estudiantes de la Universidad Central liderada por Belisario Quevedo. Ahi murió asesinado Ramón Lasso Aguirre. Su última aventura personalista dejó como 3.000 muertos en Huachi, Naranjito y Huigra. Por eso fue el hombre más odiado del país. El país se bañó en sangre por culpa de su ambición. Nadie lo defendió. Todos querían verlo muerto. Y luego el liberalismo, doctrina reaccionaria, siguió degenerando en el poder hasta la masacre del 15 de Noviembre de 1922 en que se quitó su careta pseudo revolucionaria para siempre.
No hay diferencias de fondo entre Alfaro y Plaza. Ambos tenían la misma ideología. El segundo tuvo más talento político para adaptarse a la época de los gabinetes de Estado, a la institucionalización jurídica y política del liberalismo en el país, mientras Alfaro seguía soñando con la pólvora y las balas, no para transformar la sociedad semifeudal de entonces sino para encaramarse él en Carondelet.
A Montero lo mataron en Guayaquil y la turba iba a proseguir masacrando a los Alfaro pero se interpuso pistola en mano el coronel Juan Manuel Lasso Ascásubi, como lo cuenta su biógrafo Burgos. Durante todo el trayecto en tren hacia Quito la gente le tiraba piedras al vagón en que iban los derrotados culpables de la reciente sangría espantosa que hubo en el país.

ANEXO: 11 DE JULIO DEL 2015:

Un viejo amigo, del extinguido Partido Socialista Revolucionario, me visita a los tiempos y me deja un ensayo de Oswaldo Albornoz titulado El ocaso del fulgor revolucionario. Es un análisis de las contradicciones políticas presentadas en el gobierno de Eloy Alfaro.

Albornoz admira supremamente a Alfaro y deja fluir su emoción al respecto. Pero en el camino subraya cosas importantes, y dice:

“En lo que se refiere al problema del campo…solo unos pocos, con Abelardo Moncayo al frente, son abiertos partidarios de la abolición del concertaje. Menos numerosos todavía -José Peralta y Roberto Andrade entre ellos- son los que piensan en la necesidad de una reforma agraria…Alfaro es conciente de la posibilidad de una guerra campesina….pero aqui vacila. No es solo el temor del exterminio al que alude -sin duda gravemente exagerado-, sino que comprende que todo el liberalismo de derecha estaría en su contra, pues al referirse al porqué no confiscó los bienes del clero al comienzo de la lucha, confiesa que no lo hizo por el temor de perder “la mitad por lo menos de los partidarios de la revolución”.
Ante esto, opta por las reformas paulatinas y las paleatorias que, claro está, no podían solucionar la cuestión agraria de manera definitiva. Y al seguir este camino -que implica de todas maneras, no obstante su argumentación, una limitación ideológica de su parte-…da un giro negativo a nuestra historia. Es la renuncia a la revolución democrático burguesa…enmarcado dentro de esta línea…
introduce a una serie de ministros…Lizardo García, del Banco Comercial y Agrícola y propietario de la hacienda de cacao “La Unión”, de los Ríos;
Homero Morla, accionista de varios bancos y dueño de inmensas haciendas cacaoteras en Yaguachi, Milagro y Chone;
Amalio Puga, dueño de doce haciendas cacaoteras en los Ríos;
Carlos Freile Zaldumbide, poderoso terrateniente, dueño de extensas haciendas en tres provincias: Carchi, Imbabura y Pichincha;
Rafael Gómez de la Torre, rico terrateniente;
Leonidas Pallares Arteta, hacendado Serrano…

Se puede considerar también como parte de esta política el hecho de que en 1908, cuando se expropian las haciendas del clero mediante la Ley de beneficencia -medida en si necesaria y progresista- estas no sean parceladas sino conservadas como latifundios del Estado, pues son los mismos terratenientes los que se benefician de ellas mediante bajos arrendamientos y conservando en todo su vigor las antiguas prácticas feudales.

Y, sobre todo, porque al no se repartidas, no se crea ningún prededente peligroso que pueda amenazar la estabilidad de los latifundios laicos, ya que asi no se da ocasión para el reclamo y la acentuación de la lucha por la tierra de parte de los indios.
Se puede decir…que al no realizar la reforma agraria, cava su propia sepultura”.

ANEXO DEL 2 VIII 2015:

oigo a unos historiadores dar en un canal de Tv una versión tan edulcorada y rosa acerca de Eloy Alfaro. Eso no es historia. Eso es el panegírico absoluto. Y tergiversaciones radicales de por medio…que Alfaro vino, luego de la rebelión inconstitucional de Montero, “en calidad de mediador”.

Si vino “de mediador”, porqué estuvo al frente de tres batallas en que fue vencido por el ejército constitucionalista que jefaturaba el general Julio Andrade?

Era “mediador” o aspiraba a trepar de nuevo al poder, sobre la sangre de miles de muertos, como de costumbre?

Derrocado por un levantamiento popular como el que tumbó a Mahuad, a Lucio y a Bucaram, vuelve a los pocos meses -temeraria e imprudentemente, impulsado por su hambre de poder- a una nueva intentona belicosa.

El problema no era impedir que vaya a Quito o a la luna. Lo mismo daba que se quede en Guayaquil o que lo envíen a Riobamba, Cuenca…La gente le culpaba de los miles de muertos de Huigra, Naranjito y Yaguachi que fueron víctimas de esa guerra civil fratricida causada por la ambición de un hombre que jamás debió volver de su obligado exilio.

Recordemos que a Pedro Montero, aqui en Guayaquil, en la plaza de San Francisco, en pleno juicio, la turba arremetió y le dió salvajemente muerte: le tiraron del balcón a la calle luego de haberle pegado un tiro, le lincharon, le arrastraron, le quemaron.

Según el biógrafo Burgos, el coronel Juan Manuel Lasso Ascásubi, pistola en mano impidió que se continuara con la masacre, pues la gente quería -aqui en Guayaquil- asesinar ahi mismo a Alfaro. El Coronel Lasso había ocultado a Carlos Concha, en Durán, salvándolo de la muerte,y animó a escapar a uno de los Alfaro que decidió quedarse a sufrir el mismo fin de los otros.

Que con Alfaro se terminó la “etapa heróica de la revolución”…si ni siquiera se animó a hacer la reforma agraria, si defendió el latifundismo, si ni siquiera el concertaje fue abolido y permaneció intocado hasta 1917 en que se aprobó en el Congreso el proyecto de ley respectivo elaborado por el Dr. Agustín Cueva Sánz y presentado por el diputado conservador Victor Manuel Peñaherrera (ver las biografías de estos dos personajes en el google, en la página web de Rodolfo Pérez Pimentel).

El matrimonio civil y el divorcio y otras conquistas liberales se decretaron en el primer gobierno de Plaza, como lo dicen una serie de ensayistas como por ejemplo Angel F. Rojas en “La Novela Ecuatoriana”.

Que con la muerte de Alfaro tomó el poder el liberalismo plutocrático…por casualidad han visto quienes firmaron el manifiesto del 5 de junio de 1895? Revisen la nómina de los encumbrados personajes de la alta burguesía guayaquileña que fueron ministros en los gabinetes de Alfaro…representaban a toda la aristocracia latifundista cacaotera guayaquileña!

Y, como señaló Jijón y Caamaño (el dato está en mi blog), el Banco de Urbina Jado fue el predilecto de Alfaro desde que tomó el poder por primera vez.

Sobre el laicismo alfarista, citemos lo que dice Alejandro Moreano en su ensayo “capitalismo y lucha de clases en la primera mitad del siglo XX”, en el libro colectivo Ecuador: Pasado y Presente: “Si la burguesía liberal encontró finalmente a Dios no había motivo para que la aristocracia conservadora no hiciera las paces con el diablo. Y no se trata, simplemente, de un decir: Alfaro había participado en la romería del Corpus Christi,y, la divertida anécdota relatada por Enrique Terán en su novela “El Cojo Navarrete”, sobre la desilusión de aquel terrible negro comecuras, integrante de una montonera alfarista, cuando al entrar a un poblado andino y al recibir la tan esperada orden de ir a la Iglesia, descubre que el objetivo no era el saqueo sino la misa y la procesión”.

Cuando empezaremos en este país a decir la objetiva verdad en vez de andar adornándola y distorsionándola? Qué se persigue mistificando la figura de Alfaro?

 

FALSEDADES SOBRE ELOY ALFARO.

En el Telégrafo de ayer Domingo 5 VI 2016, otro artículo ditirámbico sobre Alfaro.
Aqui cada quien tuerce y falsifica la historia como le da la gana.
Que “puso las bases del Estado”
Qué bases?
El laicismo fue impulsado en el congreso por figuras como Abelardo Moncayo y Felicísimo López.
La separación del Estado y la iglesia fue producto de una corriente de liberales doctrinarios que no lo querían mucho al viejo caudillo. La confiscación de los bienes de la Iglesia empezó en el primer gobierno de Plaza, que no era católico y pronunciaba horrendos discursos contra la “puta de Babilonia”, mientras Alfaro asistía a las procesiones del Corpus Christie, como lo señala Alejandro Moreano, recordando un pasaje de la novela EL COJO NAVARRETE, de Enrique Terán.
El divorcio y el matrimonio civil se decretaron en el gobierno de Plaza, como afirma Angel F Rojas en su ensayo LA NOVELA ECUATORIANA (pag 75).
Qué bases, si fue en el gobierno de Isidro Ayora Cueva, producto de la revolución Juliana, que se crean el Banco Central, la Contraloría,la Superintendencia de bancos y la seguridad social.
La Reforma agraria fue hecha, por presión de los USA, recién por la junta militar de 1963-66, para “combatir al comunismo”.
El concertaje fue abolido en 1916, cuando se aprueba en el congreso el proyecto respectivo redactado por el Dr. Agustín Cueva Sánz (padre del sociólogo), que fue presentado por el diputado conservador Victor Manuel Peñaherrera (ver biografía de ambos personajes en la página web de Rodolfo Pérez Pimentel).

El ferrocarril fue iniciado por García Moreno -que. pese a su criterio teocrático y a su crueldad deramadora de sangre, fue mejor estadista burgués que Alfaro-. García Moreno fundó la Politécnica y el Observatorio Astronómico de Quito…claro, también mató a Daquilema, a Juan Borja, al Comandante Vallejo, al General negro Ayarza, etc, y fue un adúltero come hostias de primera clase (no olvidar que tuvo una hija con Virginia Klinger, esposa de Carlos Montúfar Aguirre, y se la “comió” a la Mercedes Carpio, esposa de Faustino Rayo (VER EL SANTO DEL PATIBULO, DE BENJAMIN CARRIÓN). Y no se pudo avanzar en esa tarea por falta de fondos.

El artículo de El Telégrafo exalta que fueron montuvios, indígenas y afrodescendientes los impulsores de la causa liberal. Ignora la proclama del 5 de Junio, redactada y firmada por toda la aristocracia “gran cacao” de Guayaquil, perteneciente al Club de la Unión, varios de cuyos miembros fueron ministros tanto de Alfaro como de Plaza Gutiérrez. Esa fue la composición de clase del famoso liberalismo. Fue una guerra civil de los latifundistas exportadores costeños contra los latifundistas lecheros serranos.

Que la muerte de Alfaro fue un contubernio de liberales moderados con los curuchupas: mentira. El caudillo fue derrocado por una poderosa asonada popular en Quito y tuvo que asilarse en la embajada chilena. Luego Montero se declara jefe supremo en Guayaquil y llama a Alfaro, a pocos meses de su contundente derrocamiento, y este, que amaba el poder, regresa, engolosinado con la posibilidad de volver. Jamás llegó al poder mediante elecciones. Aqui el propio ejército liberal constitucionalista se enfrenta con él en tres sangrientos combates que dejaron tres mil muertos. Fue una espantosa sangría fratricida provocada por la torpe y ya insana ambición del viejo. Fue derrotado en los tres combates.Le capturan y envían a Quito. Era un clamor nacional su muerte. Las viudas y huérfanos de esos muertos pedían su cabeza. El país le responsabilizaba de ese derramamiento de sangre. Le arrastraron, le mataron, y nadie salió a defenderle. Nadie. Era el hombre más odiado del país en ese instante.

Después, el liberalismo, corriente burguesa, siguió su proceso degenerativo, que culminó con la masacre de trabajadores del 15 XI de 1922. En su momento, Alfaro ordenó dar bala a una marcha de profesores y alumnos de la Universidad Central, presidida por Belisario Quevedo. En esa marcha fue asesinado Ramón Lasso Guerrero. De la descomposición oligárquico-plutocrática natural del liberalismo nació su antítesis, la revolución Juliana de 1925, que funda el derecho social en el Ecuador, suprimiendo la tesis individualista de la doctrina liberal caduca. Nació la seguridad social, idea que Isidro Ayora había traído de sus estudios en Alemania.

23 de febrero de 2015 ·

ESCRIBI, EN EL MURO DEL ESCLARECIDO POETA JUAN PAZ Y MIÑO:

eso de que Alfaro fue asesinado por sus ideas sociales sabes que es completamente falso, Juan. Nunca quiso hacer la reforma agraria y ni siquiera el concertaje fue abolido. Metió bala a una manifestación de universitarios encabezada por Belisario Quevedo. No hay que edulcorar la historia. Alfaro fue el representante de la tesis de la burguesía comercial masona guayaquileña pro libre comercio. Los aristócratas de Guayaquil que firmaron la proclama del 5 de Junio eran tanto o más latifundistas que los nobles hacendados serranos, solo que su producción estaba encaminada a la exportación, La revolución liberal socialmente es un mito: solo sirvió para construir el ferrocarril y establecer el laicismo. Punto. Omito referirme al caso venezolano…donde una enorme camada de cholos se han hecho ricos negociando con el Estado. la demagogia populista izquierdoza no tiene como meta abolir al Estado capitalista, sino beneficiarse de su NEO MANEJO. en el transcurso, pese a los bonos asistencialistas clientelares, la calavera sigue siendo ñata.

y, como Juan me ha honrado con una respuesta, yo acoté, luego:

No insisto, Juan. Gracias por tu respuesta. Haces bien en precisar que el divorcio y el matrimonio civil se decretaron en el primer gobierno de Plaza. Yo me remito a lo que una serie de sociólogos ecuatorianos han dicho sobre el tema, desde Moreano en Ecuador: pasado o presente, las cortas y sintéticas frases de Agustín Cueva en El Proceso de Dominación Política, lo que dice Mentor Mera en su olvidado libro, está la larga explicación que hace Enrique Ayala en su Historia de la Revolución Liberal, y el pequeño libro de Manuel Medina, tan concreto y realista, lapidario: Historia nacional de la codicia. Se puede agregar la desmiticadora nota de jacinto Jijón, que digitalicé para mi blog, sobre la complicidad temprana (desde 1985) con la plutocracia porteña.

y agrego, en el muro de una dama que compartió mi publicación:

Si fue asesinado, porque en su ambición por el poder, luego de haber sido derrocado por una marcha multitudinaria, habiéndole tocado asilarse en la embajada chilena, salió del país, y a los pocos meses, cuando ocurre el inconstitucional e impolítico levantamiento de Montero, Alfaro regresa a ponerse al frente de las tropas para pelear de nuevo por su regreso al poder. Asi se desató la absurda guerra civil que en tres batallas dejó miles de muertos. Alfaro se convirtió en el personaje más odiado del país y todos querían verle muerto. Asi fue. Nadie lo defendió.

 

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