Lo que Natura non da, Salamanca non presta: Jaime Damerval.

Hay una discusión sobre el nuevo concepto universitario empresarial, vinculado a los intereses de la acumulación financiera, que se supone el gobierno está implementando. Y hay un debate, asi mismo, acerca de la ideología de su excelencia el señor presidente. La tesis más aproximada parece ser que se trata de un experimento democristiano ortodoxo. Manuel Agustín Aguirre, en su libro “Dos sistemas, dos mundos”, dedicó un capítulo a analizar el programa y la doctrina de la democracia cristiana.En este artículo, escrito con una fuerte lógica, mi amigo Jaime Damerval Martínez da sus puntos de vista sobre el proceso universitario que se está desarrollando en Ecuador, Se publicó en su blog y se reproduce aqui con el permiso expreso de su autor.
Jaime fue ministro de Gobierno durante dos meses en el gobierno de Lucio Gutiérrez y estuvo de candidato presidencial posteriormente: entonces me pidió que vía Fax sea su asesor de imagen. Me obsequió un aparato marca Panasonic, de rollo, de los que nunca se dañan, y ahi estuve con mis notas absolutamente francas dándole mi opinión sobre cada intervención pública suya. Los resultados generales de esos comicios coincidieron con mis cálculos.

LO QUE NATURA NON DA, SALAMANCA NON PRESTA;JAIME DAMERVAL

la Universidad ecuatoriana se había convertido en febril impresora de títulos que lanzaba a sus graduados al abismo de la desocupación. En parte fue el efecto de la desvinculación entre la Universidad y la colectividad: estaba produciendo más profesionales de los que se necesitan. En la primera mitad del siglo veinte se estimó en los países prósperos de Europa que no debían existir más de 40 abogados por cada cien mil habitantes, correspondiéndole a Guayaquil, según esa medida, mil doscientos abogados por sus tres millones de habitantes. El caso es que cuenta con más de quince mil abogados activos, y otros miles desactivados. En esta circunstancia, el gobierno intervino en las Universidades y clausuró algunas. Fue positivo.

Pero este gobierno incurrió en excesos: a) Se despidió a los profesores por su edad: a todos los mayores de setenta años, calificados como inútiles, y se precipitó la renuncia de otros comprándoles su renuncia. Se exigió a los aspirantes a las cátedras un título PHD, difícil de obtener localmente, y no se reconoció como idóneos a los doctores, título que había demandado una tesis previa al grado. b) Se destinó un mil doscientos millones para fundar cuatro universidades artificiales. Universidad artificial es aquella en que los profesores son inmigrantes estacionarios y sus alumnos emigrantes eternos. Se contrató profesores extranjeros para regentarlas, y se inauguraron con solo docenas de bachilleres no aptos para aprender las nuevas ciencias, quienes deberán nivelarse. c) Se abandonó a las Escuelas Politécnicas. En síntesis, Las universidades centenarias se quedaron sin profesores, las nuevas universidades carecen de alumnos y las politécnicas carecen de rentas.No se discute la necesidad de alentar la “cultura de emprendimientos que estimule y recompense la innovación productiva”. Pero otra cosa es alentar la utopía de que, para generar genios, basta construir edificios en campos distantes de las ciudades y contratar a profesores extranjeros, sin poder garantizar a los graduados un puesto de trabajo. Es razonable suponer que los profesores se aburrirán lejos de sus familias y que los técnicos graduados en Ecuador emigrarán a los países desarrollados. ¿En qué circunstancia el gobierno de Correa pretende convertir al Ecuador en el país de los inventos presumiendo que su experimento es único en América Latina? La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, vinculado a la ONU, informa que los países latinoamericanos están entre los que producen menos patentes internacionales. EE.UU. en 2013 solicitó 57.200 patentes. Solo Corea del Sur produjo 12.300, diez veces más patentes que todos los países latinoamericanos y caribeños juntos. En este entorno no es razonable pretender que Ecuador compita con Silicon Valley? Ninguna de las cuatro nuevas Universidades ha matriculado un alumno apto para recibir las primeras lecciones universitarias. Se han inaugurado solo con bachilleres, con muy pocos, que tienen que pasar por un proceso de nivelación. Un ejemplo de precipitación es la universidad “Del Conocimiento”: se inició con 24 estudiantes, 171 docentes,13 aulas, 7 laboratorios, y demandó 439 millones.Después de tan desalentadoras inauguraciones se entiende la veloz gira de Correa con sus asesores a EE.UU y a España. La nueva Universidad vacía se arrima a la Universidad plena y se presenta como uno de los vasos comunicantes: siendo el vaso actualmente vacío, aparece medio lleno. Si las Universidades están bien dotadas de profesores extranjeros por qué el Presidente gestionó becas en HARVARD, cooperación en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), y en YALE un memorando de entendimiento para estudios de cuarto nivel destinado a profesionales ecuatorianos.Solicitar becas para quienes se gradúen en estas universidades o aspiren a un cuarto nivel conlleva el reconocimiento de que la universidad ecuatoriana no producirá por si sola la excelencia. Las Universidades centenarias y las Escuelas Politécnicas han sido despojadas discriminatoriamente de los centenares de millones que equitativamente les corresponden. Lo razonable es aceptar que en cualquier Estado los inventores son una minoría de seres extraordinarios: los genios. No existen ciudades de genios ni las Universidades generan genios. Los genios lo son antes de matricularse: nacen. En consecuencia, si un país descubre que, entre millones de ciudadanos laboriosos y emprendedores, tiene uno o más genios que ameritan respaldo para alcanzar su plenitud, el país no gasta mil doscientos millones en expropiar haciendas y construir palacios y enormes dormitorios colectivos para una diminuta minoría sino que beca a  la media docena o cien privilegiados a las Universidades de los países más prósperos.  El error de percepción del gobernante ecuatoriano fue ya notorio cuando consideró genio, asignándole millones, a un ciudadano que presumió de haber creado un satélite. Se pagó a China para que lo pusiera en órbita, sin que el satélite haya sido jamás útil al Ecuador, país a quien se presentó como un país modelo que había ingresado en la era espacial, rival en el cosmos.>Los genios son una minoría, nunca una multitud. Salamanca lo proclama: Nadie crea que, con solo entrar a la Universidad, se graduará de genio. Lo que la Naturaleza, lo que la genética no da, Salamanca no presta, no otorga.

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