CRITICAN QUE NO SONRÍO…Y NOTA DE RODRIGO BORJA.

Casi todas las distinguidas y respetables damas, amigas y parientes, que me honran con su amistad (incluyendo a la bruja a la que le envío siempre emails con besos de ajo) me han dicho que no se reir. ahora estaba hablando a medianoche con una pariente a la que llamé para desearle felices sueños y nos quedamos platicando más de una hora, y me dijo lo mismo: que mi rostro es duro, que mi actitud es hosca, amargada, despreciativa.

Hace unos años llegué a Quito y Juan Andrade Heymann me invitó a alojarme en su casa. Platicando de las cosas de la vida, la cultura, la política, el histórico fracaso de la degenerada izquierda electorera, el retroceso ideológico notable de estos tiempos de crisis, me dijo que sentía despecho.

Hablé en 1983 por última vez con Manuel Agustín Aguirre, en su casa de a Av de los Shyris. Me habló del fracaso de su generación, que no pudo realizar el empeño de su vida: la revolución. El ilustre viejo había dejado la poesía muchas décadas atrás. si se hubiera podido expresar poéticamente, cuanto pesar habría confesado, cuánta frustración. él, que fue un personaje histórico, un ensayista memorable, ex legislador, ex rector de la U. Central. La causa fundamental de su vida había sido un fracaso.

Yo soy el más insignificante poeta del Ecuador. El más ínfimo intelectual de este país. Pero estoy en una docena de antologías literarias. Hay dos docenas de libros en los que se me menciona aunque sea en una línea. Ni muchos de mis afortunados y distinguidos parientes aparecen en los diccionarios culturales. Pero yo si estoy en ellos. Ese es mi único triunfo en la vida. La única microscópica trascendencia que tengo es esa. Y con ella me conformo y me siento realizado y satisfecho. hasta me hace sentir que ya pasé a la historia. No fui un anónimo. A golpes y fracasos he hecho sentir mi presencia en la vida. Mi itinerario ha sido un match pugilístico con el destino. En esa ruta, el blando niño y púber que fui se endureció, y por eso sonrío poco. Me torturaron dos madrugadas en el ministerio de defensa y no delaté a nadie: cuando salí en libertad, el MIR me invitó a militar en sus filas y decliné la invitación porque no estaba convencido de su linea política. Otros han cantado en la prisión y por eso están vivos. No soy como ellos. No asalté joyerías ni bancos, me llevé pistola en mano un avión a Cuba a los veinte años. Mi experiencia existencial cubana fue maravillosa: mi experiencia política…demoledora, fatal, deplorable fui al paraiso a encontrarme con el infierno y estuve en peligro. Nunca maté a nadie. Nunca fui esbirro de ningún gobierno, Me falta publicar media docena de libros que los editaré yo mismo poco a poco: no quiero arrastrarme e ir a sonreir y a pelar las muelas a la Casa de la Cultura ni a donde el señor gobierno para conseguir tal cosa. Muchos lo hacen. Yo no puedo hacer eso. Me preocupa solo vivir hasta editarlos. Y habré cumplido mi papel en la vida. Hasta eso, seguiré perteneciendo a la izquierda subterránea, a la que no gusta exhibirse en los desfiles y en las marchas. Somos muy pocos los que pertenecemos a ella: marxistas del siglo 19, de la primera Internacional, de la época de las catacumbas. acérrimos enemigos del capitalismo y del estalinismo, maoismo, castrismo y otras deformantes expresiones demagógicas del capitalismo.

Creo que he sido un tenaz luchador. Cuando me muera se sabrá lo que yo he hecho. Estoy muy orgulloso de mi mismo, de ser quien soy. Mi tío Roberto Andrade Rodríguez, deudo muy lejano al que reivindico, era tan pobre y muerto de hambre como yo y padeció peripecias peores que las mías: ya anciano, consiguió trabajo como profesor del “Vicente Rocafurte” y Velasco Ibarra lo canceló en su primer gobierno (Pedro Saad Herrería se definió -“yo soy un muerto de hambre”- de este modo una vez ante las cámaras de la TV: pero le faltó agregar, al refinado ex anarquista, que había sido ministro de Fabiolo, embajador del Rodrigo Borja, asesor de Alfredo Palacio, etc. En vida suya le critiqué en este muro.) y hasta su hermano el general Julio Andrade se creía superior a él y le sermoneaba. Roberto Andrade solo le dijo, en una carta que está publicada: “moriré, y entenderás”.

Benjamín Carrión escribió, sobre él, en EL SANTO DEL PATIBULO: “Roberto Andrade se escapó de las páginas de Plutarco. El es el conspirador a la romana., El es Bruto. Toda la literatura en torno al tiranicidio del 6 de Agosto de 1875 está impregnada del sello plutarquiano por obra de este infatigable vengador, de este hombre que no dió tregua en su larga vida -murió en 1938, el último actor del drama, a los ochenta y ocho años de edad- a la justificación de la hazaña de su vida. Su HISTORIA DEL ECUADOR es una de las pocas cosas que se han escrito fuera de los cánones impuestos por los detentadores de la verdad. Gran viejo enhiesto y vertical. Joven arrogante, esbelto, vida promisoria, por su inteligencia esclarecida, por su voluntad tenaz hacia la acción perseverante. Su actuación en el drama, y por sobre todo su larguísima vida dedicada con heroismo cotidiano a la defensa de la libertad, a la exatación de la patria y su destino, hacen de él un paradigma de ciudadano, de escritor, de luchador. Víctima de todas las persecuciones, de todas las calumnias. Odiado por sus enemigos y no suficientemente honrado por quienes debieron ser sus amigos. Andrade atravieza solo, enhiesto, dramático y terrible, la historia de la patria”.

Este lejano deudo de sangre es mi modelo de vida. Creo que él si sonreía (perdonen la jactancia), como yo, a veces, cuando en contadas ocasiones, en confianza, muy en confianza, las circuntancias lo ameritaban. El viejo Marx, en medio de las durísimas circunstancias de su vida, también lo hacía, como se pone de relieve, sobre todo, en sus cartas a Kugelman. Yo, que no les llego ni a los talones, lo hago también, a veces. Los que me han tratado en la vida real lo saben. Curiósamente, me jacto de tener un gran sentido del humor, aunque este solo suele manifestarse en segunda instancia. Me han dicho por escrito que a mi lado nadie se aburre.

A continuación, dos poemas de mi entrañable amigo Roque Dalton, uno de los dioses que logré conocer y tratar en mi vida (quién puede poner una cosa así en su currículum?), con el que suelo charlar cuando viene a visitarme en las madrugadas de insomnio de los viernes:

SAUDADE: ROQUE DALTON.

Lo que me ha dado la vida
caballos impermeables
riéndose a cada rato
de mis numerosos resfriados

También una manera de ser comunista
que el día que se ponga de moda
una de dos:
pero mejor me callo.

También un corazón que ya abusa.

Y una muchacha que indudablemente
debió pensarlo mejor

La vida se llevó en cambio todos mis poemas
escritos en un barrilete casi meteorológico
y se llevó mi viejo traje de payaso
mi olor de amigo tonto
e inclusive un poquito de hambre

Asi que
mejor apártense de mi camino.

SOBRE NUESTRA MORAL POÉTICA:

ROQUE DALTON.

No confundir, somos poetas que escribimos
desde la clandestinidad en que vivimos

No somos, pues, cómodos e impunes anonimistas;
de cara estamos contra el enemigo
y cabalgamos muy cerca de él, en la misma pista,
Y al sistema y a los hombres
que atacamos desde nuestra poesía
con nuestra vida les damos la oportunidad de que se cobren,
día tras día.

creo que no cometo una infidencia al publicar aqui esta nota que Rodrigo Borja, ex presidente del Ecuador, me ha remitido al email. No hay nada en ella que pueda afectarle negativamente pues en ese caso no lo haría en modo alguno. No emite una opinión política de ninguna clase. Es un simple comentario sobre su vida dedicada a escribir su monumental enciclopedia. Es en relación a mi reciente nota acerca de que me critican que no me sonrío, que se la envié a su email. A él le ha pasado lo mismo. Por eso la pongo aqui. Como verán, ya somos dos.

 

ME ESCRIBE EL PRESIDENTE RODRIGO BORJA

21:49 (hace 26 minutos)

para mí
Carlos Enrique:

He estado largamente ausente del país: en España, México y Nueva York. Recién a mi retorno he podido abrir tu muy interesante nota autoreflexiva. Curioso: mis compañeros de partido me criticaban también mi fruncimiento en las entrevistas de TV. Traté de corregir pero no me fue fácil. Y, como tú, en la vida privada río mucho y me gusta hacer y que me hagan bromas. Con el ingreso de mi Enciclopedia a internet me he convertido en esclavo de ella. Trabajo más de doce horas incorporando nuevos elementos a sus páginas. Y me falta tiempo para actualizarla. Están allí ya los líos de Ucrania, Siria y Nigeria. Pero hay tanta cosa nueva en el mundo que me falta tiempo para hacerme cargo de ella. No puedo ver a los amigos ni salir a comer un cebiche. Estoy fregado. Anhelo que cumplas tu deseo de publicar los nuevos libros. Un abrazo. RODRIGO

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Un comentario en “CRITICAN QUE NO SONRÍO…Y NOTA DE RODRIGO BORJA.

  1. Deben ser aquellos quienes no lo conocen en esencia , sonrie a raudales poseedor en muchas ocaciones de un macabro sentido del humor, me consta de su lucha , perseverencia, de su frontal brega cotidiana con el statu quo apoderado no solo aqui sino en el mundo entero, claro y diafano con un poder de sintesis que lo logran los que saben, los que tienen la buena lectura como un arma para pulverizar a la mediocridad, y una de las cosas que irradia a mas de su humanidad la fina ironia que lo ubica por encima de pseudos personajes. Vencedor del dolor espiritual y corporal habia ocaciones que eufemisticamente le decia que es un ninja.

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