LA CALLE LOURDES, EN SAN SEBASTIÁN.

por Carlos Lasso Cueva.

En esta calle nací,en la esquina con la Bolívar. La segunda casa de la Bolívar era la de mi abuelo Cueva Celi (que tiene calles con su nombre en seis ciudades: Ambato, Santo Domingo, Piñas, Loja, Cuenca y Guayaquil), ubicada frente a la iglesia de San Sebastián. Esta donde nací era de los Espinosa Suárez, una de las contadas herencias que el tío Daniel Alvarez Burneo (primo hermano de los Espinosa Alvarez, hijos de Isidora Alvarez Aguirre, casada con José Espinosa: él fué hijo de Daniel Alvarez Aguirre. Fueron nietos de Manuel María Alvarez y de Manuela Cueva Tinoco, hija de Miguel Bonifacio de la Cueva y González de las Heras, Teniente de Corregidor), dejó a su parentela. Los Espinosa Witt, Espinosa Suárez, Guerrero Espinosa, Molina Valdivieso (Ezequiel Molina fue gobernador de Loja en las presidencias de mi tío Galo Plaza Lasso y de Carlos Julio Arosemena Monroy, mi padrino de confirmación), Rengel Valdivieso y mi madre Laura Cueva Espinosa eran nietos de los hermanos Espinosa Alvarez, primos hermanos del filántropo Daniel Alvarez Burneo ( fue Gobernador de Loja y senador), que dejó su cuantiosa fortuna a la beneficencia, jodiendo a su familia. mi tío Jorge Hugo Rengel (cuyo padre, el novelista Manuel Rengel también fue Gobernador de Loja, en la época de Plaza Gutiérrez) fue su secretario. 

Según la versión familiar, el tío Daniel Alvarez tenía amores con su sobrina, jovencita, mi tía abuela Matilde Espinosa Ruiz. que se hizo monja. me regaló un enorme barco de juguete cuando yo era niño. La familia puso el grito en el cielo y se opuso a su matrimonio. En venganza no le dejó practicamente nada a la familia.

En su libro CRÓNICAS Y DOCUMENTOS AL MARGEN DE LOJA Y SU PROVINCIA Pío Jaramillo publicó el testamento del tío Daniel, y en la pag. 178 cuenta cuantas casas, fincas y haciendas tuvo: “Haciendas La Elvira, Tuburo, Chichaca, Consapamba, La Argelia, Santorum, La Tebaida, la Arcadia, El Molino y Las Palmas. Diez fincas valiosas y siete casas en la ciudad de Loja” (edición del Consejo provincial de Loja: 1974).En el testamento aparece que le dejó a mi tío abuelo Arturo Espinosa Ruiz (que era su ayudante y “ponía en las mulas las alforjas llenas de dinero” ) “la casa en donde vive” (en la que yo nací), y puntualiza en el testamento que a mi tía abuela, Enriqueta Espinosa Ruiz le dejaba la finca “El Recreo”, que ella se la regaló a mi madre cuando yo naci. Mi madre vendió esa finca y con esa plata compró su villa en la ciudadela “Las Acacias” de Guayaquil. La tía Matilde le había dicho: ” a estos que no nos dejaron ser felices no les dejes nada”. Posteriormente el tío Daniel se casó con una señora Eguiguren y tuvo un hijo que falleció jovencito. Tengo fotos de ambos.

Yendo hacia el Oeste por la Lourdes vivía Gabriel Borrero Riofrío (tío carnal de mis primos Borrero Espinosa y cuñado del ilustre Manuel Agustín Aguirre, casado con Teresa Borrero Riofrío) y a la vuelta Emiliano Ortega, íntimos amigos de mi abuelo, que muy a menudo nos visitaban. en ese tiempo se entraba nomás a las casas, los grandes portones permanecían abiertos. al final de ellos aparecía un patio lleno de jaulas con pájaros y jardines llenos de rosas y geranios.En la esquina sur, frente a la Iglesia y diagonal a nuestra casa quedaba primero el colegio particular masculino “La Dolorosa”, que luego se cambió de local y se convirtió en academia militar. entonces ocupó ese local el colegio nacional femenino que lleva el nombre de mi tía tatarabuela “Beatriz Cueva de Ayora”, madre del tío Isidro Ayora Cueva, que fue Presidente de la República y fundó la seguridad social en el paisito, hermana del tío Manuel Benigno Cueva, que fue Presidente de la Constituyente de 1896 y vicepresidente de Alfaro (es el abuelo del sociólogo Agustín Cueva)…Luego fue rector del colegio “Mejía”, presidente del senado y dos veces presidente de la Corte Suprema de Justicia.

Nosotros nos distinguíamos por tener una enorme lora jíbara que era bilingue, hablaba perfectamente el quichua y el castellano. a la gente que llegaba y entraba llamando le decía: “adelante, adelante”. Por ese portón entraban con frecuencia los grandes señores de la casa de la cultura que venían a veladas bohemias con mi abuelo: Jorge Rengel, Minós Cueva Clotario Reyes, el Dr. Falconí, que era Rector del Bernardo, Clodoveo, Pío y Manuel Benigno Jaramillo Alvarado (el primero fue Rector de la U. de Loja), Emiliano Ortega, Fernando Eguiguren Lequerica y en visitas personales el confesor de mi familia, el entonces canónigo Luis Alfonso Crespo Chiriboga (que vivía frente al parque de san Sebastián,de modo diagonal a la casa del Chato Castillo, cuyo padre tenía una papelería), que luego fue obispo de Loja. Algunas veces almorcé en su casa. Pertenecía a la familia Cortázar, del ilustre mariscal La Mar, que produjo nada menos que cinco presidentes: los dos Borrero, Cordero…Un pariente de la rama de los Cueva de Cuenca, Juan Cueva Vallejo se casó con la señora Cortázar, viuda del presidente Borrero, en el siglo 19.

existía aún la familia tradicional, disuelta a estas alturas por el desarrollo del capitalismo. era frecuente que a la hora de terminar la cena se asomaran parientes lejanos y amistades cercanas, con las que se compartía el café, el repe o el mote pillo, y el comedor parecía entonces una asamblea. Las mesas en ese tiempo eran grandes, con capacidad para diez personas. Habían tantos rezagos precapitalistas todavía en esa sociedad que conservaba aún visos patriarcales remotos que se han extinguido.

La familia nuclear apareció practicamente dos generaciones después. Ya no hay parientes, la parentela multitudinaria desapareció. Ahora las mesas son pequeñas, y la familia es compuesta exclusivamente por el padre, la madre y los hijos. Muchos parientes en segundo grado ahora ni se conocen. Es el resultado de la presión económica de la realidad: cada cual debe parar la olla por su cuenta como pueda. El sistema va consolidando el individualismo en el mundo. La sobrevivencia en la jungla capitalista es solitaria.

En la película EL SAMURAI, con Alain Delon, aparece en el inicio una leyenda: “LA SOLEDAD DEL SAMURAI ES COMO LA DEL TIGRE EN LA SELVA”.
Calle Lourdes
…tristezas del recuerdo me mata. — en Loja (Ecuador).
Foto: Calle Lourdes

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