Falleció Pedro Saad Herrería. 6 VI 2014.

Falleció Pedro Saad Herrería.
Fui muy amigo de sus padres: el viejo Pedro y “la Chava”.
Le conocí en la época de la lucha de bachilleres en la casona universitaria de Guayaquil en 1969. estaba recién venido de Moscú, donde estudió teatro, y su esposa era Ylonka Vargas, directora de teatro, guatemalteca muy querida, popular y admirada. Debutaron con la obra “29 de Mayo” en el teatro de la casa de la cultura: esa obra nos entusiasmó mucho.
En esa época Pedro iba siempre al viejo bar Montreal: andaba queriendo fundar el Partido nacional anarquista. Le secundaban unos muchachos del colegio Aguirre Abad.
Nos impresionaba saber que había estado en París durante las revueltas de Mayo del 68, y que había conocido a Jean Paul Sartre.
Pedro era hijo del secretario general del Partido Comunista, que dirigía el semanario El Pueblo. Su padre, el viejo Pedro, una leyenda viviente, estaba en su apogeo. Después le llegarían días tristes y duros, como cuando perdió la diputación en 1979, y luego, en el congreso del Partido, prácticamente fue destituido. No quedó siquiera como miembro suplente del comité central. Nos sorprendía leer que en las páginas de ese periódico, dirigido por su padre, aparecían críticas feroces en contra del hijo del secretario general. Lo hacían leña.
Una vez Enrique Gil Gilbert, número dos de ese partido, me dijo que Pedro Saad Herrería “era una calamidad con buen nombre”.
Era un tipo brillante, arrogante, refinado, parecía que iba a llegar lejos.
Le escuché una larga conferencia en la casona por los años 70.
Me perdí una mesa redonda que Ecuavisa anunció por 1974. Yo estaba recién llegado de Cuba y me habían advertido que no fuera a sitios públicos. Entre los panelistas estuvo Agustín Cueva.
En las Jornadas de Arqueología Social en Valdivia, en 1978, culminado ese simposio internacional en el que me tocó presentar a la reina del lugar, estaba caminando con Olaf Holm y se acercó Pedro, que recién llegaba, en una furgoneta, con Toty. Me pidió en alta voz y de una manera muy simpática que se lo presente a Olaf. Pedro se dedicaba a hacer documentales culturales y quería vender uno al Museo Arqueológico. Le cayó bien a Olaf, hubo chistes y bromas, y ese asunto salió bien. Había mecenazgo cultural en ese tiempo.
A finales de los años 70 tuvo un gran éxito con su obra teatral LA LOCA ESTRELLA, sobre Manuela Sáenz. Después como que se olvidó de la dramaturgia por completo. Y escribió unos libros de tipo periodístico sobre temas políticos de coyuntura, incluyendo un ensayo crítico muy franco sobre el gobierno de Roldós, que apareció en el libro VIVA LA PATRIA editado por El Conejo. Ahi decía, sobre Roldós: “aspiró a ser “un buen demócrata”, al estilo de Galo Plaza. Si fue eso lo que quiso, la historia se lo ha impedido (pag 89)…Y la triste verdad de todos estos años es que la izquierda no existe (pag 90)…atacando a una oligarquía que luego se favorecía. Y este es el gobierno que encabezó ese hombre! (pag 91)…sé que dentro de Jaime Roldós había un socialista y que su gobierno sirvió a la oligarquía (pag 92)”.
En ese libro colectivo aparecieron ensayos de Alejandro Moreano y Diego Cornejo.
Después Pedro apareció de secretario de comunicación de Rodrigo Borja y un día le visité en su oficina en Carondelet. Posteriormente Borja lo envió de embajador a Moscú, donde estudió la Universidad.
A continuación fue ministro de comunicación en el gobierno de Fabián Alarcón y terció como candidato a diputado por el FRA, pero perdió.
Tiempo después estuvo de nuevo en Carondelet, como asesor de Alfredo Palacio González.
Finalmente se entregó a la masonería.
Por ahi tengo una conferencia que dictó en sus tiempos radicales, en la que sostenía: “Comienzan a aparecer libros bien escritos, más o menos profundos, que investigan y calan dentro de la realidad, con una pulcritud metodológica que antes no existía en el Ecuador y que hoy parece irse alcanzando, pero con una cualidad de eunuco, con una cualidad de falta de vigor y de energía para inseminar el cambio indispensable a la base social…provoca pensar que dolorosamente ha comenzado a escribirse para interpretar una realidad que ya no se puede o no se desea cambiar. Esto forma parte de las tremendas seducciones que el enemigo de clase, que las clases dominantes, tienden al investigador social”. Luego anotaba: “Veneno para niños, embrutecimieno para hombres y lágrimas para mujeres. Ese es el fondo de la cultura burguesa”. “Tratar de seducir a nuestros jóvenes linguistas para su propio campo ideológico. Ese campo ideológico de la burguesía es el de un cierto estructuralismo”. “Qué hacer en sociología? Hacer ese funcionalismo behaviourista que se viene imponiendo en el Ecuador paso a paso; que se presenta como muestra de pureza investigativa, de pulcritud metodológica, y que obtiene resultados que se parecen mucho más a una investigación de mercado para agencias de publicidad, que a la desgarrada investigación necesitada por un pueblo en trance de liberación y preñado de historia”.
Y hay un análisis politológico de la época de Hurtado, me parece.
Esto decía el Pedro Saad Herrería de los años 60 y 70.
Luego escribió durante varios años sobre temas petroleros en la revista NUEVA, con el pseudónimo de Ignacio Romero.
Ahi publicó magníficos artículos cortos, lacónicos, sobre Sartre y Borges.
Hay aportes suyos publicados en los números 53, 54, 60, 65, 88, 89, 101, 106 de la citada revista.
Estuvo vinculado a diario Expreso y dirigió unos suplementos dominicales dedicados al tema histórico. Su visión había perdido criticidad sociológica y retransmitía la versión cuasi tradicional del culto a los héroes de las gestas burguesas nacionales. Eran visiones descriptivas, no analíticas.
se separó de la maravillosa Ylonka Vargas, con quien tuve el honor de tomar un café un día de elecciones en la cafetería de la casa de la cultura. José Luis Ortiz, el negro Ulloa, se sorprendieron de verme ahi en fraternísima charla con ella: eran más viejos que yo. Ella era increiblemente popular y prestigiosa.
Pedro deslumbraba en persona. Histriónico, una vez dije que era el teatro, el arte dramático en figura de gente. Al hablar en público parecía que recitaba.
Tuvo amores con una dama guayaquileña que luego fue muy amiga mía. Luego su pareja fue Toty Rodríguez. Ella y Pedro sostuvieron una vez un feroz debate con “Pipo” Martínez Queirolo en un acto de la Casa de la Cultura en Guayaquil.
Cuando hubo el hurto y robo de las joyas del museo de oro en esta entidad, presidida por Miguelón, Pedro declaró a la prensa que en ese asunto había habido “negligencia culposa”.
Cuando llegaba a Guayaquil se alojaba en el enorme departamento de su prima, esa muy distinguida y honorable dama a la que parientes y amistades le llamaban “Pichusa Urrutia”: la madre de Emilio, Eloy y Gustavo Palacio Urrutia, frente al parque del centenario, en la calle Victor Manuel Rendón. Su nombre completo fue María Etelvina Urrutia Herreria, hija de Benjamín Urrutia Blanco y América Herrería Herrería. Ella fue gerente general de una de las empresas de Alvaro Noboa Pontón. Emilio y Eloy han estado en mi casa varias veces. Estos eran hijos de mi viejo “compinche”, ganador del premio “Espejo”, el ilustre escultor Alfredo Palacio Moreno. Estos dos hermanos Palacio toda la vida fueron trotskystas (“renegados contrarevolucionarios trotskystas”, según la semántica estalinista. Asi me parece que se refirieron en ese semanario El Pueblo respecto de Emilio, cuando este dirigía el Movimiento Socialista de los Tabajadores, afiliado a la IV Internacional trosca. Cada vez que nos encontrábamos sacaba de su portafolio un ejemplar del periódico que editaban y me lo obsequiaba. Me invitaba a ingresar a su movimiento “aunque sea para tener el placer de expulsarte, pero seguiria siendo tu amigo”, me decía).
Creo que le vi a Pedro por última vez cuando vino a la inauguración de la biblioteca de la Fac de Jurisprudencia de la U. de Guayaquil, a la que le pusieron el nombre de su padre. Estaba de ministro de comunicación y me dió su tarjeta con su número telefónico privado escrito a mano. Fue la primera vez que le vi reunido con sus hermanas Saad de Janón y con su madrastra, Graciela.
Le tocó a Pedro una mala vejez, con achaques feos en su salud.
Ahora se ha ido. Creo que no dió todo lo que debia dar intelectualmente debido a que no era disciplinado. eso me parece. Su madre reconocía tal cosa.
Isabel, su madre, era una señora muy elegante, distinguida, autora de varios ensayos sobre temas pedagógicos. Residió en Moscú algunos años trabajando como profesora de castellano. Hay un libro sobre el 28 de Mayo de 1944 en el que se publicó un coloquio suyo con varios dirigentes sociales de esa época. En el segundo tomo del DEBATE PEDAGOGICO ECUATORIANO, realizado en el CIESPAL, editado por el Ministerio de Educación, en 1980, hay un ensayo suyo de siete páginas titulado CRISIS DE LA EDUCACIÓN. Vivía en la casa de sus primas Cuesta Herrería, cerca del colegio Vicente Rocafuerte. Sufría de cáncer a la piel y de día usaba paraguas. Fue funcionaria del desaparecido Centro Municipal de Cultura. Una vez le pregunté: “Chava, cómo asi vienes tan seguido por aquí, vas a publicar algún libro?”. Y ella me contestó: “es que Othón Muñoz me invitó hace ocho meses a dictar una conferencia en el Museo y vengo a ver si me pagan. Tú sabes que los escritores e intelectuales somos unos muertos de hambre”. En las noches asistía a eventos culturales y en un par de ocasiones la acompañé hasta su casa. En una oportunidad vino como panelista a una mesa redonda que organicé en el auditorio de la Fac. de Filosofía de la U. de Gye. Un par de veces me llamó para invitarme a almorzar con ella, en su pequeño pero muy bien arreglado cuartito de cemento con baño propio, al lado del patio de la casa grande de sus primas, con la biblioteca empotrada en la pared, encima de su cama. Una vez, aconsejándome respecto de un problema sentimental-familiar grave de mi vida, me dijo: “hermano, tienes que amarrarte el corazón”. En las tardes, ella visitaba a su vecino, el Dr. Rigoberto Ortiz Bermeo, veterano socialista, que vivía a la vuelta de su casa, en Tunguragua y 9 de Octubre. Algunas veces tuve el honor de sentarme a platicar con ellos detrás de la reja de esa casa, conversando siempre de anécdotas y cosas de la historia y de las peripecias de la gente de la izquierda del paisito. Una vez le hicieron un solemne homenaje en el salón de la Gobernación del Guayas. Asistí acompañando a Carlos Julio Arosemena Monroy pero nos salimos enseguida porque el local estaba repleto. A la salida nos encontramos con Rodolfo Pérez Pimentel, que no me deja mentir. Ella dejó un pequeño libro interesante de memorias titulado “Cartas a Paula”.
Por esa época, con Rodolfo Pérez Pimentel, a nombre del Círculo Cultural Pío jaramillo Alvarado iniciamos un trámite ante el ministerio de educación, solicitando se le conceda a Isabel una pensión vitalicia en recompensa por sus méritos educativos y culturales. El Ministro Alfredo Vera se mostró dispuesto a aceptar nuestra petición, pero Isabel se había enterado del asunto y se opuso, temiendo que esto pudiera perjudicar la carrera política de su hijo Pedro. Posteriormente me estuvo apoyando, cuando fui candidato a presidente de la Casa de la Cultura, en 1991. Me dió gustosa su firma al respecto. Lamentablemente apareció su hija Isabel de candidata suplente en la lista rival y por delicadeza no le insistí jamás en el asunto. Posteriormente se supo en los corrillos culturales locales que había sido alojada en el asilo de ancianos Plaza Dañín. Tiempo después me enteré de su lamentable fallecimiento.
Pedro formó parte de un momento de juventud de mi generación. Nació el 16 IX de 1940. Era del signo Virgo: el mismo de Jorge Salvador Lara y Carlos Julio Arosemena. Su periplo duró casi 74 años.
Paz en su tumba.

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2 comentarios en “Falleció Pedro Saad Herrería. 6 VI 2014.

  1. Carlos, eres un maestro realizando perfiles. Justo y merecido homenaje para este talentoso y eterno bohemio . Para ti, reiteró mi felicitación por la calidad y estilo de tu trabajo literario.

  2. Carlos, alguna vez debemos sentarnos a charlar sobre Pedro Saad Herreria, su madre, su hermana y su padre, el turco Saad como le apodaban. Conoci a Pedrito por mis antedentes familiares politicos de padre y madre, por compartir la militancia infantil, juvenil y la disidencia en epocas juveniles. En la misma epoca estudiamos en Moscu, y la casa de la Chava, era el sitio donde nos reuniamos los ecuatorianos residentes en Moscu, lo mismo que en casa de Pedrito, fue un amigo desde la infancia, de algunas aventuras y de mucha anecdotas. Parece ser que tu viviste parte la cara “oculta” de Pedrito mientras que a mi me todco conocer la cara conocida. En verdad era un anarquista como medio de protestar de todo lo que a su juicio le aherrojaba… en cuanto a su “falta de disciplina academica” yo pondria en contrapeso su capacidaad de leer y aprender fuera de las aulas, su fabulosa capacidad de analisis, su enciclopedismo que desbordaba, su extraordinaria capacidad de anlizar la realidad, escribir, hacer su dramaturgia. Creo que Pedrito se merece una reinvindicacion en toda la linea…!

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