ALFARO Y LA PLUTOCRACIA LIBERAL: J. JIJÓN.

PUNTO DE VISTA DE DON JACINTO JIJON Y CAAMAÑO: de su libro POLITICA CONSERVADORA, editado por el Banco Central del Ecuador.

Jijón hace aquí una estremecedora denuncia de los vínculos oficiales con el manejo incorrecto del Banco Comercial y Agrícola, que fue el “Banco de los gobiernos liberales” permanentemente, y el que los inició fue el propio Alfaro. Tal parece que, de acuerdo a la exposición de Jijón, este fue el método de gobierno establecido desde que la burguesía comercial costeña arribó al poder en 1895.

“La facción liberal que ocupaba el poder fue, cada día, vinculándose más con un círculo financiero de Guayaquil, el del Banco Comercial y Agrícola, dirigido por Dn. Francisco Urbina Jado, de cuyo favor y del apoyo del Mandatario dependió, desde entonces, el que los diversos grupillos antagónicos se turnasen en el poder…”.

Prosigue explicándonos, Dn. Jacinto Jijón:

“Hemos visto cómo el General Alfaro, a raíz de la revolución del 5 de Junio de 1895, derrochó el dinero del Estado: los gastos pasaron rápidamente de cuatro millones a siete. El Jefe Supremo, por decreto del 30 de Junio, aumentó los sueldos de los empleados públicos, fijados ya por ley del año anterior, cuando todo, hasta la guerra civil, cuya duración no podía calcularse, aconsejaba economías. Para satisfacer estas prodigalidades y otras, acudió a los Bancos, y uno, el Comercial y Agrícola, para complacerle, o, quizás, porque le importaba mucho el triunfo del liberalismo, emitió billetes sin respaldo”.

“Esta operación de confianza – señala Jijón y Caamaño- en que el Banco y la autoridad se convirtieron en monederos falsos y socios solidarios de un negocio criminal, para defraudar a los ciudadanos, creó entre ambos cómplices, lazos indisolubles…La autoridad permitía y ocultaba la emisipon fraudulenta, el Banco la cubría con su crédito para que la aceptaran los particulares y el Banco, por este servicio, recibía intereses, como si se tratara de préstamos hechos en moneda de buena ley. El Gobierno obtenía la seguridad de conseguir, siempre que se viera necesitado, un empréstito, en la cantidad suficiente para atender a sus gastos, con lo cual aseguraba su estabilidad. En el momento preciso, bastaba acudir al Banco, el cual daba papelitos nuevos y limpios con que comprar conciencias y vencer oposiciones”.

Nos cuenta Jacinto Jijón:

“Lanzados el Banco Comercial y Agrícola y el Gobierno por tan escabroso sendero, la suma de papel moneda, que no era otra cosa, puesto en circulación disimuladamente por los gobernantes, sin que produjese utilidad para el Estado, el que, por el contrario, debía pagar subidos intereses a los intermediarios, fluctuó constantemente, con tendencia a ser cada día mayor”.

“Un freno había en tan ilícitas combinaciones, y era la necesidad en que se encontraba el Banco de canjear sus billetes en oro, en cuanto lo solicitaran sus tenedores. No era muy grande el riesgo; la balanza comercial era favorable al país, y aquella institución gozaba de crédito en el exterior; asi, en un momento dado, siempre podía conseguir letras en oro, con que satisfacer a sus clientes que, en tal caso, no exigirían monedas de metal amarillo…Tenía, pues, medios de afrontar a los primeros momentos de pánico, y armas para defenderse, sus múltiples vinculaciones con el comercio y el Erario; asi, podía conseguir billetes de los otros Bancos, a los que sacaría el oro indispensable para defender, por unas horas, los suyos”.

Prosigue Dn. Jacinto Jijón y Caamaño dándonos una vívida reseña de lo que fue la plutocracia liberal:

“Por lo demás, los Poderes Públicos eran su cómplice y si era indispensable, tomarían su defensa, con una ley o decreto de excepción, para ellos y la institución de crédito, las emisiones sin respaldo constituían un pecado y una vergüenza que, por honor e interés, les convenía ocultar…Mas de una vez la situación del Banco volvióse crítica; no era un secreto que algo podrido encerraba en su seno; y no se sabe qué admirar más, si la perversidad de sus dirigentes, o el arrojo y habilidad con que obraron…Pero llegó el año 1914: el crédito en el mundo sufría las consecuecias de la guerra, y la situación del Comercial y Agrícola y la del Gobierno del General Plaza eran peligrosísimas: éste necesitaba dinero y más dinero para sostenerse en el solio; ese tenía su caja exhausta del rubio metal, mientras el mercado estaba inundado con sus billetes. La hora en que la autoridad interviniese había llegado, y podía hacerlo sin revelar la verdadera situación de aquel cáncer, que corroía la riqueza pública y la privada; se expidió, pues, un decreto, ordenando la inconvertilidad en oro de los billetes”.

Agrega aún más, en su escalofriante explicación y denuncia Jijón y Caamaño, que no dudo en transcribir en beneficio de quienes lean este trabajo, para que tengan mayor información sobre este fenómeno:

“¡Entonces si las prensas de imprimir moneda falsa no tuvieron reposo! ¡El Ecuador se arruina! ¿qué importa? ¡El Banco Comercial y Agrícola hace pingues negocios que benefician, en apariencia, a todos los accionistas y, en realidad, sólo a los listos dirigentes que, conocedores de la situación, se apresuran en convertir los billetes en valores más efectivos, y al Gobierno, que asegura su predominio! La tempestad vendrá con el común naufragio de justos y pecadores. ¿Y qué? Mientras más tarde, mejor, será más recia; pero los listos se habrán puesto a tiempo a cubierto, cargados de los despojos de la nave, mientras aún navegaba tranquila por un mar, en apariencia, bonancible! ¡Vino antes de lo que pensaban los piratas! ¡Vino repentinamente! ¡Y allí yacen la Nación y el Banco! ¡Algo sufrieron los directores del viaje: pero, tranquilos, están con el botín que, a su hora, recogieron!”.

“Treinta años de infame contubernio revelando están a la historia, que la fuerza y el sostén de los gobiernos liberales ha sido el Banco Comercial y Agrícola, con sus criminosos procedimientos”, dice Jijón.

“Supeditado el Gobierno a una oligarquía de mercaderes la que, por lo mismo que dirigía la cosa pública tras bastidores, sin responsabilidad, buscando sólo su personal beneficio, tenia, ineludiblemente, que surgir el conflicto social; la autoridad había perdido el carácter de árbitro y compensador de los intereses colectivos, para convertirse en corredor de bolsa, al servicio de un círculo plutócrata”. Pgs 266, 298, 299

Esta exposición de Jijón y Caamaño pone de relieve que los negociados del gobierno liberal y el tristemente célebre Banco Comercial y Agrícola se iniciaron desde el primer momento de la llegada de los liberales al poder, con el propio General Eloy Alfaro, y se mantuvieron indefinidamente por las tres décadas que los liberales estuvieron en el poder, hasta que fueron derribados justamente por la Revolución Juliana de 1925.

ANEXO:
En un artículo aparecido en un suplemento de El Telégrafo el Lunes 5 de Junio de 1995, Blasco Peñaherrera Padilla hace este análisis sobre Plaza Gutiérrez:

“Plaza es un auténtico genio de la política. No es que se casa con la señora Avelina Lasso Ascásubi y se dedica a hacer negocios con la oligarquía, o que por ese matrimonio es aliado de los latifundistas y Alfaro es aliado de los revolucionarios; eso es un esquema falso. Lo que hace Plaza es un manejo genial de ir aglutinando en torno al poder político diversos sectores, sectores que tenian una importancia crucial para la vida del país: uno de estos era el bloque de los banqueros costeños que tenían el dinero, porque el Estado no tenía ni un centavo. Ellos tenían la posibilidad de financiar el desarrollo, como si dijéramos que fueran el Banco Mundial del Ecuador en ese momento.
Seegundo, los sectores exportadores que podían modernizar al país; porque el Ecuador criando ovejas en la sierra y cultivando choclos y patatas, era un Ecuador de la Edad Media que no tenía ninguna perspectiva de modernización. De modo que en eso coincide Plaza con Alfaro, que lleva adelante el proceso”.
+
ANEXO:

En su libro LA NOVELA ECUATORIANA, editada en Clásicoa Ariel,afirma que”…la administración de Plaza pudo realizar considerable labor en el cambio de las aspiraciones ideológicas del liberalismo, por medio de leyes como las de Matrimonio Civil, Ley del Divorcio Civiol, Ley de Cultos y Beneficencia. Esta última tuvo inmensa trascendencia: despojó a las comunidades religiosas de sus ricos latifundios, dando asi un golpe de muerte a su poder político. Plaza hizo elegir a un candidato suyo para que le sucediera: el civil donLizardo García. Alfaro se opuso por medio de las armas y volvió a alzarse con el poder. Se proclamó Jefe Supremo y, como tal, volvió a convocar una Asamblea Constituyente..”. pag 74-75.

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