EL LUMPEN: POR JUAN ANDRADE HEYMANN.

 

 

De su libro: “Miscelánea”.

Marx y Engels, allá por 1845, acuñaron el término lumpenproletariado para designar a un sector social situado por debajo de los obreros. Debajo en el sentido de desclasados, descastados, que pisotean los valores de la burguesía y también los de las demás clases sociales, que viven y actúan en la ilegalidad, llenos de esa arrogancia de quienes tratan despectivamente y amenazan a los trabajadores y asimilan lo peor de la mentalidad de los patronos, intimidan a las amas de casa y a las prostitutas, a las mujeres en general, porque tienen fuerza, cuchillos, machetes, revólveres o pistolas, fusiles y gases lacrimógenos, armas manejadas por turbulentos matones. Eran, desde aquella época, los bravucones sanguinarios de los arrabales, los desocupados a su antojo, los parásitos, los que vivían y viven por cuenta de la extorsión, los ladrones de los pobres y de los ricos, los proxenetas, las madamas administradoras de burdeles, los acosadores y violadores de niños, y otros delincuentes mayores y menores, asesinos o carteristas.

Con el tiempo, esa denominación dejó de ser, en español, exclusivamente alusiva a esa escoria, el lumpenproletariado, y se transformó en más abarcadora y maleable, la palabra lumpen, y asi se la empezó a usar con otras acepciones que, sin perder el sentido original, han sido y son más interesantes, como cuando se dice lumpendesarrollo, lumpenburguesía, pequeña burguesía lumpen, intelectuales lumpen, lumpen política, a los lumpen de la política, periodismo lumpen.;,
En consecuencia, el sustantivo pasó a ser adjetivo calificativo,, copiosamente calificativo de casi todas las actividades sociales, -culturales, claro-, económicas o políticas, que, voluntaria o involuntariamente, se ubican en la ilegalidad: inmorales e inescrupulosas.

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ANEXO:

22 de febrero de 2015 ·

Ahora dígnense leer esta nota de Juan Andrade Heymann, muy vitriólica, sobre el poeta-ministro que, en realidad, está irreconocible. De sus tiempos en el PCML a la cúspide de “este proyecto del buen vivir” tan alabado por algunos ex trotskystas que por algo de troncha bailan al son que les toquen (CLC).

Querido Diego:
Te envío unos pocos señalamientos sobre al artículo que has tenido la amabilidad de remitirme, escrito en forma de una carta de José Hernández dirigida a Javier Ponce, quien es en nuestra opinión actual una especie de “Balaguer ecuatoriano”.

Observaciones a una carta de José Hernández dirigida a Javier Ponce
1. Después de una carta abierta brillante y magistral a Alberto Acosta, esta vez José Hernández –excelente analista político, uno de los mejores del país- dirige otra a Javier Ponce, conspicuo integrante de la cúpula del régimen lumpen-fascista, dictatorial, populista y demagógico que ha “mangoneado” y manipula alevosamente este “estado de propaganda” en el que vivimos.
2. Es tarde ya, tardísimo, casi un absurdo, preguntarle a Ponce si, en su miedo genetiano a la metamorfosis, él ya se ha metamorfoseado. Sin duda Ponce no es el mismo, ni el poeta, ni el articulista, ni el amigo o compañero de trabajo y rebeldía llena de iniciativas y entusiasmo solidario con quien dirigimos colectivamente, Rocío Madriñán, él y yo, el grupo de teatro Noviembre 15. Ponce se metamorfoseó descaradamente desde el comienzo mismo de este gobierno. Se convirtió en coautor, cómplice y encubridor de las infamias, de las cuales debe existir una lista pormenorizada con sus análisis respectivos, cometidas durante más de ocho años.
3. No queda nada, nada en absoluto, de aquel escritor y actor que coreaba, junto a nosotros, al final de la adaptación que hicimos de la obra de teatro La Madre, versión de Brecht de la novela de Gorki, los siguientes versos del dramaturgo alemán:

Quién aún vive, que no diga nunca “jamás”.
Lo seguro no es seguro
ni seguirá siendo lo que es.
Cuando hayan hablado los gobernantes
hablarán los gobernados.
¿Quién osa decir “jamás”?
¿De quién depende que siga la opresión? ¡De nosotros!
¿De quién depende que se la quiebre? !De nosotros también!
¡Tú, que has caído, levántate!
¡Tú que crees estar perdido, lucha!
¿Quién podrá detener a quien ha comprendido?
Pues los vencidos de hoy, serán los vencedores mañana,
y el “jamás” será “hoy”.

Un abrazo,
Juan Andrade Heymann
PD.- Por favor, haz llegar estas apostillas a todos tus corresponsales, empezando sin duda por el mismo José Hernández, a quien respeto y admiro. Vale.

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Un comentario en “EL LUMPEN: POR JUAN ANDRADE HEYMANN.

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