El fascismo.

FASCISMO

Nota: Este texto es una interesante disquisición básica sobre los fundamentos de la concepción fascista del Estado. Se basa, en buena parte, en el análisis que hizo, sobre la doctrina de la democracia cristiana internacional, Manuel Agustín Aguirre en su libro “Dos sistemas, dos mundos”.
Aquí se dan pistas sobre la confluencia del fascismo y de la doctrina social de la iglesia en el advenimiento, en Italia, de las tesis democristianas, evidentemente vinculadas al contexto fascista.
En este análisis se dice que “El control vertical es el planteamiento de la DP-ODC. En su declaración de “principios Ideológicos” prohibe crear orga­nizaciones autónomas de masas y sostiene que “la organización sindical ecuatoriana será unitaria , promovida y controlada por el Estado “entidad suprema, rector, gestor de los objetivos sociales comunes y órgano vital del desarrollo de la nación”, cosa que nadie podrá objetar que tiene basamentos ciertamente fascistas.

Según el diccionario Larousse, el fascismo “es una doctrina que pretende la sustitución de un régimen democrático por uno autoritario, basado en la dictadura de un partido único, la exaltación nacionalista y el corporativismo”.

Para Manuel Agustín Aguirre el asunto es claro, el corporativismo medioeval evocado en encíclicas como Rerum Novarum, de León XII (“carta magna de la propiedad privada”), como la “Mater et Magistra”, de Juan XXIII (“manifiesto del neo-capitalismo”) y la “Quadragesimo Anno”, de Pío XII, (“claras reminiscencias del corporativismo fascista”), asi como las tesis de Pio XI, “tan cerca del corporativismo fascista, como los sindicatos verticales de Francisco Franco o la Asociación Capital Trabajo, que tanto agradaba a de Gaulle”…”deforma el contenido de las palabras, y ha creado un medio de expresión evasivo, de doble sentido, que dice y no dice, que afirma negando o viceversa, y crea una niebla ideológica propicia a todas las confusiones, que sobregira en el crepúsculo del capitalismo…de allí los vagos llamados, simplemente moralizantes, las frases resonantes…de contornos vagos y nebulosos, la manida y descolorida invocación a una “justicia social” desprovista de todo contenido y eficacia”. Al referirse al nazi-fascismo Aguirre lo ubica tajantemente: “dirigismo y control de la economía por el Estado autocrático en provecho de los grandes monopolios”.

Estos son algunos documentos básicos para familiarizarse con el tema.

El primero, extraído de la revista NUEVA contiene algunas referencias históricas erróneas pero sirve de todos modos para un análisis enriquecedor del tema.

REVISTA NUEVA n° 56. Marzo de 1979. Quito.

“CFP-DP, LOS HERMANOS GEMELOS”

Señora

Editor Gerente Revista NUEVA Quito.·

Considerando la importancia del momen­to político nacional como la posición de sus protagonistas, el Frente Obrero Revoluciona­rio (FOH) juzga necesario rectificar el criterio vertido por Joaquín Loyola en su artículo ¿Quién mueve la mano negra? En Nueva 51, en la página 12, él autor hace referencia a un debate televisado en el que se enfrentaron” Julio César Trujillo y Juan Pablo Moncagata, por la Alianza Democracia Popular-Unión Demócrata Cristiana con León Febres Corde­ro y Francisco Rosales en representación de las “oligarquías”, y llega a concluir en “la ninguna relación de los candidatos auspi­ciados por el cefepismo con posiciones de inspiración marxista o de tipo fascista”,

El mérito de Loyola al dejar sentado que efectivamente el lenguaje “socializante” de la alianza CFP-DP nada tiene que ver ni con la teoría ni la práctica marxista, peor aun con los intereses de la clase obrera y los sectores populares, se contradice en cambio, cuando hace un gratuito favor a dichos candi­datos al situar que el “socialismo comunita­rio” como su tendencia histórica no tiene re­lación con corrientes fascistas o neofascís­tas, lo que equivale a olvidar que las posiciones de la DC a nivel latinoamericano han sido ampliamente analizadas por organiza­ciones revolucionarias marxistas-leninistas confirmando que su práctica ha sido contra­ría a los intereses de los trabajadores como que a escala internacional más de un teóri­co o tratadista político la ha caracterizado. de igual modo, como es el caso de Manuel

Agustín Aguirre ,que en su estudio “El democristianismo otra forma neo capitalista” en “Dos Sistemas, Dos Mundos” (que nada tiene que ver con las creencias de Hurtado de “los mundos superpuestos”), sitúan a la . DC como rebautizo reformista de los partidos conservadores tradicionales, con inconfundible inspiración fascista.

ALGO DE HISTORIA

La segunda guerra mundial no provocó el mismo fenómeno de resistencia y lucha contra las corrientes nazi-fascistas en todo el orbe. Corno es sabido, en América Latina las corrientes nacionalistas agrupadas bajo un lenguaje anti­imperialista y de corte “populista” logran ar­ticular expresiones políticas muy importantes donde sobresale el movimiento Peronista.

En nuestro país la Concentración de Fuerzas Populares (CFP) que toma esa denominación en 1949, habla nacido en el segundo velasquismo del cual Carlos Guevara Moreno fue Ministro de Gobierno, en 1946 con el nombre de Uni­dad Popular Republicana. El fenómeno del CFP aglutinando a sectores medios y a los llamados “marginales” es la consecuencia de la dispersión ideológica de las fuerzas socialistas y comunistas.

La revolución democrático burguesa del 28 de Mayo de 1944 no es sino la expresión de los llamados Frentes Populares al que concurre la izquierda y que muestra su debilidad como movimiento popular insurgente cuando Alianza Democrática Ecuatoriana entrega el poder a Velasco Ibarra. El Gobierno de Velasco, sinónimo y expresión del “Frente democrático y popular” al cual asis­ten liberales independientes, conservadores, socialistas, comunistas y otros grupos menores como Vanguardia Socialista Revolucionaria E­cuatoriana, liderada por Camilo Ponce, que en 1951 habría de crear el elitista Partido Social ­Cristiano que proclama “Amérlca del mañana: demócrata Cristiana” del cual fue miembro Oswaldo Hurtado, desata una feroz represión contra la izquierda y el movimiento obrero y popular de cuyos golpes hasta hoy no ha logrado recuperarse la clase obrera ecuatoriana.

CFP, que en sus inicios proclama una ideología expresada fundamentalmente por su mentalizador Guevara Moreno al que se atribuye un carácter progresista porque fue militante comu­nista de la Fracción Universitaria de Izquierda en 1931, lo que hoy se pretende atribuir a Roldós, por haber sido presidente de la Fese y de la FEUE, no responde a los objetivos e intereses de la clase obrera y por el contrario muestra su adversión al MarxIsmo-Leninismo.

El CFP como la ahora denominada DP tie­ne origen en las doctrinas totalitarias del nacional-socialismo alemán y el fascisno italiano.

Derrotado el Eje, la inmigración de nazis y fascistas, de grandes capitales alemanes e Ita­lianos encuentran condiciones favorables para desarrollarse en la esfera de la producción,como de la organización política, esto sobre todo en el cono sur. Esto que podríamos designar neo-fascismo, esta forma latinoa­mericana del totalitarismo asume .una gran variedad de denominaciones, como la llamada “tercera posición” del justicialismo peronlsta que proclama, hasta la muerte de Perón, lu­char por “el socialismo y que desarrollará un poderoso lema “ni yanquis ni marxistas: peronistas”, emulando la po lítica de Hitler, concibe la idea de la “Argentina po­tencia”, base sobre la cual debería sostenerse Ia “tutoría” Argentina sobre el Continente Ame­ricano, exceptuando los EEUU. Una verdade­ra internacional totalitaria dirigida desde la Argentina, con sus secciones nacionales, con una similar simbología, se establece en el Continente. Ahi la famosa “escoba” que fuera utilizada por el anticomunista Carlos Ibáñez en Chile. Y en el Ecuador por el CFP, señuelo para terminar con las “trincas oligár­quicas.” Germán Arciniegas en su libro “En­tre la libertad y el miedo” destaca la similitud de procedimientos del CFP con el peronismo, del cual copió el matrimonio gobernant­e, “el combate al continuismo”, los procedimientos falangistas. la organización de gru­pos especiales de “disciciplina “, la prédica de la “honradez” que jamás practican los burgue­ses (Guevara Moreno salió de la Alcaldía de Guayaquil acusado por la malversación de más de 10 millones de sucres).

“El partido del pueblo” (CFP) surge para canalizar el descontento e insatisfacción -del subproletariado que se forma por la migra­ción campesina y el proceso de urbanización que experimenta Guayaquil desde la década del 20. Para el CFP no se trata de tomar el poder político del Estado por el Proletariado, ni de cambiar el sistema social capitalista y peor aún terminar la explotación del capital sobre el trabajo, sino de conseguir que la po­blación explotada a través de un programa de “reformas”, esto es de asistencialismo corporativo estatal, delegue sus aspiraciones de transformación socio-económica a una “fuerte personalidad política”, con fe en el “jefe”. La forma carismática del Iíder, lo mismo que su lenguaje entrecortado de leguleyo y erudito expresa una aspiración de constituir un gobierno seudo bonapartista como fundamento del cambio social. Sería largo enumerar los elementos que concurren a la confusión ideoló­gica que siembra el CFP.

No olvidemos que el Justicialismo ha recurrido a veces a la organización, otras al armamento y durante todo el tiempo a la “movilización”, pero jamás lo hizo para enfrentar los problemas de la clase obrera y las masas populares, sino para derro­tar a las “trincas oligárquicas”, “la conspiración imperialista” y favorecer los intereses de la burguesía industrial. La confusión ideológica resulta de una triple necesidad que se ha con­firmado en algunos países; ahi el franquismo español, una de las bifurcaciones del fascismo, lanzando su tesis de la nación española para garantizar la hegemonía del capital, los intereses del imperialismo norteamericano y la dominación burguesa. La confusión ideológica resulta necesaria sobre todo cuando las masas obreras y populares comienzan a afirmar sus intereses y a construir sus organizaciones autónomas de clase. Las corrientes nazi-fascistas y hoy el neo fascismo no son sino la expresión de la forma política que ha tomado la contrarevolución burguesa a escala internacional. Afincada asi la ideología cefepista expresa una mezcla de caudillismo mesiánico y populismo dema­gógico: el “capitán del pueblo” –pomposa de­nominación que usaba Guevara Moreno, construirá la “república democrática”, terminará con las injusticias, la miseria, la explotación a los trabajadores; el “capitán del pueblo” podrá hacer así un gobierno del pueblo cuan­do sean barridas las “oligarquías Trinqueras” dentro de las cuales el CFP engloba a “los intelectuales desprestigiados, hábiles traficantes del comunismo y el socialismo; … simple pan­dilla de asaltantes”. No es raro entonces que Bucaram acuse de oportunistas “chuchume­ros” a un grupo de profesionales encabezados por el ex Rector de la Universidad Estatal de Guayaquil que apoyan a Roldós.¿A quién pue­de beneficiar una campaña anticomunista? es que el mundo de la tercera posición puede realizarse en el “socialismo comunitario”? .

Sustancialmente el carácter del CFP no ha cambiado; sólo ha perdido su disciplina organizativa, pero sigue manteniendo la imagen del ascenso del líder al poder, la “tercera posición”. El hecho de que en 1960 CFP participara junto a los partidos comunista y socialista en la Unión Democrática Nacional Anticonservadora, no da derecho a creer en un CFP “marxista”, peor aún atribuirle un carácter progresista á ultranza, antecedente “mediato” de la revolución socialista prole­taria como hace la interpretación simplista del grupo ultraderechista” Tradición, Familia y Propiedad” que pretende retornar a la edad media y detener” la historia, porque esta es movida por el “demonio” que atenta contra la “armoniosa desigualdad impuesta por Dios”. Nosotros no confundimos fascismo como cualquier manifestación revolucionaria ni con la represión que ejerce la clase dominante a través de la violencia estatal contra el movimiento obrero y popular, por eso no calificamos de neo-fascismo al CFP exclusiva­mente por la actitud autoritaria y matonil de Bucaram contra maestros y estudiantes cuan­do fuera Alcalde de Guayaquil. Nosotros anali­zamos el carácter de la ideología del programa y de los objetivos del CFP que constan en .su Programa básico, actualizado, de gobierno, que aprobado el 9 de julio de 1977, declara como uno de sus objetivos princípa­les “conciliar los intereses de empleadores y trabajadores” La política de conciliación de clases, el policlasismo, es una vieja aspiración burguesa y pequeñoburguesa que pretende “hacer desaparecer” las contradicciones irreductibles de clase, para de esta forma alejar el “peligro Comunista”. Bucaram en Nueva No. 20 señala precisamente que continúa, se mantiene y desarrolla la tesis de “la “tercera : posición”. Ilusión de acabar con las injusticias ” sin modificar el carácter de la sociedad ,de “fusionar lo bueno, lo aprovechable del sistema capitalista con lo bueno y aprovechable del socialismo.

CFP-DP, LOS HERMANOS GEMELOS :

La hoy democracia Popular, expresión política en nuestro país de la democracia cristiana mundial , en su práctica in­ternacional ha dado pruebas suficientes de su carácter antimarxista y antiproletario. No es ocasional que en nuestro país haya buscado cambiar de denominación; la DC Chilena en sus orígenes fue “Falange Nacional” (1938). Su cambio de nombre responde al enorme desprestigio de la DC latinoamericana luego de que ésta creara y apoyara a la dictadura gorila de Pinochet; y su responsabilidad por lo tanto, de miles de chilenos asesinados, miles desaparecidos, encarcelados, torturados, y de la política internacional que lleva el gorilismo del país austral.

La DC chilena, en su órgano oficial “Política y Espíritu”, un año antes del golpe con­tra la U.P., expresando los intereses de los capitalistas y el lmperialismo, planteó “una campaña prolongada de desgaste Flexible” . La D.C chilena lideró el llamado Frente Opositor, junto al derechista Partido Nacional y al Fascista Patria y Libertad. El 12 de Abril de 1972 el democristiano Patricio Alwin fue el único orador de la “Marcha de la Democracia” emulando a Mussolini quién, en 1922 desígnó su ascenso al poder como la “Marcha sobre Roma”. La Asociación Nacional de Supervi­sores del Cobre (ANSCO), primer frente pro­fesional de oposición a la U.P, controlado por la DC, será el punto de partida de la organiza­ción de los gremios que harán oposición al go­bierno de Salvador Allende y a donde se han de canalizar los dineros de Ia CIA; la Confe­deración Unica de Profesionales de Chile (CUPPROCH) jugó un importante papel en la conspiración alentada por el DC Julio Bazán,auspiciando el paro de camioneros. Cada ca­mioneta en la huelga general recibió cinco míl es­cudos mensuales de la CIA, precio para deses­tabilizar el Gobierno de la U.P. y alentar el golpismo de Pinochet. Pero ni siquiera es solo eso, sino que también el gobierno democristiano de Frei fue posible gracias al financiamiento para su campaña presidencial por la misma CIA; gobierno en el cual se reviven las masacres de la década del 30. ¿De qué humanismo y/o socialismo comunitario hablan los herederos de la experiencia de los asesinatos a los mineros de “El Salvador” en el norte chileno,de Cautín, etc?

La DC chilena frente al gobierno de Allende teorizaba y demostraba que “había perdido SU inspiración fascista”; sin embargo, sus métodos de organización y control sobre las capas medias (el CFP se designa, “trinchera de lucha ” del hombre medio ecuatoriano” mientras el, periódico ETC de la DC sitúa especial importancía en la captación de la clase media), el reclutamiento y su concepción sobre el papel de és­tas, asi como la práctica “opositora” demos­traban que ”abandono a la inspiración fascista” no había desaparecido, sino que por el contrario enriquecían, en un contexto extraño el lugar de origen de las ideas fascistas. Ahi no cabían lirismos, en tanto se trataba de de­fender el poder absoluto de la burguesía aunque para ello haya que “lamentar” la presencia de la dictadura gorila de Pinochet y constituirse en oposición.

La DC nace bajo el dominio fascista de Musolini. Cuando Pío X impuso a los católicos intervenir en polítíca, el partido católico “ Partido Populare”, surgirá como opción de la iglesia, como “relevo” a las.ideas del Socialismo Científico. La política vaticana comenzaba a materializar el “catolicismo so­cial”‘ enunciado en la Encíclica “Rerum Novarum” (1891) de León XIII.La DC es, entonces la fusión ideológica de la teoría social de la iglesia y el fascismo.

Nadie se atrevería a negar Ias excelentes relaciones de Mussolíni con el vaticano. El “Duce ‘ rectificó el “error” del Estado italia­no al indemnizar a la Iglesia romana por la confiscación de los Estados Pontificios en 1870; las buenas relaciones de los fascistas con la iglesia católica costaron al pueblo ita­liano 90 millones de dólares y la exoneración del pago del impuesto a ‘todos los negocios del Vaticano.

En esencia la doctrina social de la Iglesia, de la cual parte la parte la teoría doctrinaria de la DC, pretende retomar el modelo corporativo del medievo. Aníbal Quijano al referirse a este fenómeno señaIa que esta política Intenta amortlguar el conflicto de clases entre explotados y explotadores. Gremialismo corporativo que persigue además integrar la democratización del capital y la espiritualidad del amor cristia­no en donde trabajadores y empresarios lo­gran armonizar sus íntereses gracias al bienestar que se expresaría en el sistema corporativo.

El “Estado Corporativo” de Musolini, expresión de la doctrina de la Jerarquía éclesiástica, buscó ser la superación del liberalismo y del marxismo; por eso es que los democristianos, como la iglesia, hablan de “ni capi­talismo, ni socialismo”. Extraño fenómeno es­tatal que sin despojar de sus privilegios a los capitalistas, presenta a los gremios como la expresión armoniosa de los intereses opuestos y a la vez una organización vertical de clases dentro de las diferentes ramas productivas, lo que permite ejercer un control desde arriba por la presencia mesiánica del “Duce” o del ‘Capitán del pueblo”, este es el modelo comu­nitario del que habla la DC. Su “Declaración de Principios” aprobada el 8 de Abril de 1978 señala como objetivo prioritario en la “socie­dad comunitaria” el predominio de la “em­presa comunitaria”. (Teoría que creemos se aplicó en el caso de los trabajadores del Hotel Ramada de Guayaquil). ¿No es acaso una clara ex­presión de la consecuencia a sus matrices ideológicas?

. .

El gremialismo o comunitarismo fue utili­zado en Chile como línea general de masas por la burguesía para desestabilizar al gobier­no de la Unidad Popular y hoy como parte de la teoría del “nuevo Estado” que pretende Instaurar el gorilismo de Pinochet. Armando Materlat señala que esta “línea de masas” no es sino una respuesta para terminar con lo que eI gorilismo latinoamericano ha caracterizado como el “cáncer marxista de la lucha de clases”. “Patria, pueblo, famlila, gremio” constituyen los fundamentos de la articulación teórica-organizativa del proyecto de constitución que pretende poner en vigencia Pinochet, en cuatro de sus cinco objetivos centrales, se Iee: “Una economía moderna y una empresa integrada (comunitaria); aceptamos la empre­sa privada y la propiedad individual con las limitaciones que determinan el bien común, porque constituyen los pilares fundamentales de la libertad humana. Pero aspiramos a sustituir la empresa actual basada en la compra­-venta de la fuerza de trabajo por una empresa integrada “comunitaria” en la cual el aumento de la producción transforme a todos los chilenos en propietarios”. Es demasiada la coincidencia.

¿Se trata de una similitud en el lenguaje? O es que existe una determinación de objetivos a·los que concurren el socialismo comunitario de la DP o DC y la del “Nuevo Estado Chileno”. El control vertical es el planteamiento de la DP-ODC en su declaración de “principios Ideológicos” prohibe crear orga­nizaciones autónomas de masas y sostiene que “la organización sindical ecuatoriana será unitaria , promovida y controlada por el Estado “entidad suprema, rector, gestor de los objetivos sociales comunes y órgano vital del desarrollo de la nación”, constituye el punto de partida del socialismo comunitario que contraataque la iniciativa política del movimíénto de masas, su organización autónoma, su independencia por sus objetivos de clase.

Hurtado,, que concurriera “obligado” a afi­Iiarse al CFP, pasando a ser subalterno del empírico” Bucaram, demostro que para “‘la doctrinaria DP y los demás partidos burgueses viejos o remozados, la polítlca es un negocio en el cuál se ponen en juego las ambiciones personales, la figuración individual y que la definición programática y. doctrinaria es secundaria. La antes DC hoy DP ha buscado ser lo que las condiciones lo exijan; moderada ante los “excesos” de la izquierda radical, y de “izquierda” frente a los métodos tradicionales

de explotación; por ello se ha presentado a la DP y al CFP como que representan a las fracciones burguesas “modernizantes” que coinciden con Hurtado -mentallzador de la Ley de Partidos políticos- en instituir el pesquizaje político contra la izquierda revolucionarla, como forma de perpetuar el sistema de dominación clasista.

Sabemos que este aporte no pretende carac­terizar definitivamente a la DP y al CFP, pero que en lo medular si busca dejar señalados que en sus orígenes, en su teoria y práctica, pese a su “discurso socializante” y a su política de “reformas” tienen puntos coincidentes con prácticas fascistizantes. A nosotros no nos engaña su grito antioligárquico, sus declara­ciones antidictatoriales, su condena al conti­nuismo y al tradicionalismo, porque conocemos sus nexos económicos, su dependencia ideológica y los servicios prestados a la Dic­tadura, a la vez que se han humillado hasta lo imposible a fin de mostrarse frente al genera­lato como a los empresarios “oligarcas” como eficientes y responsables defensores del sistema de dominación. A nosotros no nos conmueve su lenguaje de explotados y explotadores o el reconocimiento de clases, de pobres y ricos, de indios, mestizos, montuvios, cholos y señoritos, banqueros y financistas, ése es el lengua viejo, tan obsoleto como el velasquismo que hoy pretenden rescatar como teoría y doctrina.

Por eso que no propiciamos apoyar a los “candidatos progresistas” o lo que se ha dado en llamar “expresión de Ia voluntad popular’, ni pretendemos que con una votación masiva se cumpla el “plan de retorno”. Ahí una votación masiva para el Referendo, y una constitu­ción violada; un.proceso reformado a gusto y acomodo del generalato y los burguesía. No pensamos por tanto que el triunfo de los candidatos “ni fascistas, ni marxistas” pueda cambiar sustancialmente el carácter del Estado para los trabajadores y el pueblo. Por eso es que nosotros hemos señalado para la “segunda vuelta” hacer comprender a las masas popula­res que cualquiera de los candidatos burgueses no debe llegar al poder con un fuerte respaldo. Que un fuerte respaldo constituirá argumento para la democracia de garrote y en nombre de la cantidad de votos que saquen reprimir al movimiento obrero y popular. No se puede pensar que un simple cambio de esquema ju­rídico y de personas en la jefatura del Estado podrá evitar que los capitalistas asesinen como hace un año a 20 zafreros en AZTRA.

Es evidente por otro lado que hay mucha confusión y que bajo la denominación de ter­minar con la oligarquía y el tradicionalismo se ­pretenda que la alianza CFP-DP constituye una alternativa para el movimiento obrero y popular, incluso en el terreno de la organiza­ción y que los partidos conservador y liberal devendrán en miseria para el pueblo, en arbitrariedad y represión. Criterios gratuitos por los cuales se pretende inducir que un cierto ti­po de partidos burgueses tienen capacidad pa­ra solucionar los problemas de los trabajadores y las masas populares y que chocarán con los intereses imperialistas, rescatando la sobe­ranía nacional. Sabernos muy bien la tradición política, en nuestro país que ha confirmado en más de una vez el papel de los “salvadores del pueblo”, de socialcristianos y conser­vadores, de demócratas de izquierda y liberales, de cefepistas y democristianos, etc., su larga historia de traiciones y negociados, persecución y crimenes; por eso que nosotros impulsamos la unidad de los trabajadores en una CENTRAL UNICA DE TRABAJADORES y con toda nuestra convicción y fuerza la tarea de construir un Partido único de la clase obre­ra y el pueblo que encabece la lucha por el Socialismo”.

Hacemos extensiva nuestra felicitación por la serie de reportajes y denuncias de NUEVA sobre la intromisión de la CIA en el agro ecuatoriano, lo que aclara precisamente que tareas y objetivos deben llevar a Ia impostergable unidad nacional del movimiento campesino en su lucha por la tierra y el socialismo.

Nos despedimos de usted, fraternalmente:

FRENTE OBRERO REVOLUCIONARlÓ

LA DRAMATICA ACTUALIDAD DEL FASCISMO.

REVISTA MARKA, Lima: junio de 1975

El fascismo, decíamos en nuestro número anterior, no debe ser un tema de preocupación exclusivo de los intelectuales. Es nuestro interés que su discusión alcance a sectores más amplios de nuestro mundo político: dirigentes y cuadros medios, organismos de base, etc. A ellos van dirigidas estas líneas y este esfuerzo.

EL SURGIMIENTO DEL FASCISMO

El desarrollo de la última década en América Latina se ha caracterizado por el viraje político más radical de los últimos cincuenta años. Cuando después de la primera Guerra Mundial, los USA se erigen en la potencia hegemónica de nuestro continente, como expresión de su hegemonía en el sistema capitalista mundial, paralelamente se inauguraba dos grandes transformaciones sociales. De un lado, el capitalismo consolidaba su status bajo el liderazgo norteamericano, lo cual iba a significar un reordenamiento de las fuerzas económicas a nivel del bloque.

Y, de otro lado, la revolución rusa se alzaba triunfante como primera victoria popular, y el toque de alerta para el capitalismo, sobre esta experiencia que iba más allá del cuestionamiento economicista y reivindicatorio: iba hasta la suplantación del capitalismo por el socialismo.

Detrás, como escondido, había aparecido la respuesta a este avance tan notable de las conquistas populares. En Italia, un hombre que había sido expulsado del partido socialista empezaba a armar la conjura aventurera que comenzó siendo un llamado a la guerra, en 1914, contra la prédica pacifista de los socialistas, y terminó con su movimiento en el poder, lo que llevó a la masacre de pueblos africanos, al apoyo cómplice para asesinar al pueblo español, a la alianza retrógrada con el nazismo de Hitler y a la matanza abominable de la segunda guerra mundial. Ese hombre fue Mussolini y ese movimiento el fascismo.

EN AMERICA LATINA.

En América Latina, después de la caída de Joao Goulart en Brasil, se instaló en ese país una dictadura militar retrógrada que utilizó métodos como la tortura, la eliminación física de los adversarios, el macartismo, etc para sustentar esa política antipopular. Esta experiencia encontró un aliado natural en el régimen del Paraguay, presidido por Strosner.

Luego apareció Banzer en Bolivia, para desbaratara un intento democrático, instalando otra dictadura militar antipopular en alianza con Brasil.

En Uruguay, la crisis económica y los Tupamaros habían logrado abrir posibilidades para un viraje político hacia la izquierda, que se frustró cuando Bordaberry, un latifundista torpe e incapaz, se convirtió en dictador repitiendo las experiencias represivas y antipopulares y truculentas de sus nuevos socios.

En Chile se dio la más dolorosa frustración, con el derrocamiento de la Unidad Popular por el cruento golpe de un grupo militar retrógrado que instaló el terror, la tortura y la hambruna popular pasando también al bloque de los socios reaccionarios.

En la Argentina post Perón, se ha instalado el terror cotidiano, dando soporte a una política abiertamente antipopular como respuesta al ascenso de la masas, tras 18 años de dictadura militar y luego de un proceso de apertura democrática que duró unos pocos meses. Terminará en el mismo lado?

Todos estos casos se han dado en una década, como respuesta al ascenso de las masas populares, tras experiencias de apertura democrática, significando el ahogo cruento de este ascenso, reinstalando un régimen antipopular. Todos estos casos han terminado estableciendo alianzas entre si.

Nos hemos cuidado de no utilizar la palabra fascismo, porque hay posiciones políticas que no se logran poner de acuerdo en definir la naturaleza de este fenómeno. Para unos, se trata del fascismo latinoamericano. Para otros, se trata de dictaduras militares gorilas, no fascistas en sentido estricto. Esto no es un simple diferendo conceptual, sino que se hace más profundo y más grave en el momento de definir un programa político revolucionario. Qué hacemos hoy? Cómo nos organizamos? Con quién nos aliamos?

Cuáles serán nuestras consignas de lucha? Son algunas de las preguntas que quedan flotando mientas se busca una definición más precisa de la coyuntura política.

Sabemos, y esto es un lugar común hoy día, que el fascismo toma diversas formas según las características de la formación social en la cual se da. Hace tiempo lo dijo Jorge Dimitrov: “En los países coloniales y semicoloniales van desarrollándose ciertos grupos fascistas, pero aquí, naturalmente, no puede hablarse del tipo de fascismo que estamos acostumbrados a ver en Alemania, Italia, y en otros países capitalistas. Aquí hay que estudiar y tener en cuenta las condiciones económicas, políticas e históricas absolutamente específicas en congruencia con las cuales el fascismo reviste y seguirá revistiendo sus formas peculiares”.

FASCISMO EN AMERICA LATINA?

POR JAVIER NAVARRO

REVISTA MARKA. LIMA. N° 5. VI 1975.

Desde el surgimiento de la dictadura de Castelo Branco en Brasil, pasando por el derrocamiento de Juan José Torres en Bolivia, el golpe uruguayo del 73, la instauración de la dictadura de Pinochet en Chile y la creciente represión en Argentina, se habla insistentemente de un proceso de fascistización en América Latina. Gran parte de la izquierda no trepida en calificar de fascista la dictadura brasileña, la de Banzer, la de Pinochet y, últimamente, la de Bordaberry.

Es innegable que estas dictaduras tienen algunos rasgos comunes con el fascismo europeo. Los más saltantes son la transformación terrorista y policíaca del Estado burgués, el anticomunismo rabioso, la exaltación de la raza y la xenofobia (Chile), el delirio de gran potencia (Brasil), y el hecho de ser formas autocráticas de dominación burguesa.

Sin embargo, esta aparente similitud encubre diferencias radicales entre esos regímenes. El fascismo europeo se caracteriza porque una fracción de la gran burguesía, a través de la división de la clase obrera y la incorporación activa de la pequeña burguesía, logra constituir un bloque social bajo la conducción de un partido de masas fascista. La fracción burguesa hegemónica articula y centraliza la conducción del proceso mediante el partido fascista. De éste depende la policía política que pasa a constituirse en la rama más poderosa del aparato represivo. Junto a ello organiza a las masas en una estructura corporativa que incorporada al partido y controlada por la policía le da una sólida base de apoyo al Estado burgués, generando asi una modalidad autocrática corporativa de dominación.

Lejos están las supuestamente fascistas dictaduras militares latinoamericanas de poseer los rasgos que conforman al fascismo como una forma peculiar de dictadura burguesa: hegemonía de la fracción burguesa del gran capital, partido fascista y organización corporativa del Estado.

Los regímenes militares mencionados emergen ante una profunda crisis interburguesa. Esta es consecuencia por una parte de la nueva modalidad de su inserción y articulación en la cadena imperialista y por otra, del carácter concreto que asume en estos países la crisis del desarrollo capitalista y las formas de la lucha de clases.

Esta crisis interburguesa, en la que ninguna de las fracciones de la burguesía logra imponer su hegemonía al conjunto de la sociedad y ante un movimiento obrero que liderado por movimientos populistas o reformistas amenaza sobrepasar esas conducciones socavando las bases mismas del Estado burgués, lleva a los militares, a nombre del conjunto de la burguesía, a asumir el poder.

A diferencia de las antiguas dictaduras militares, no lo hacen a nombre de una fracción burguesa determinada. Lo hacen a nombre del conjunto de la burguesía y con un proyecto propio en cuanto institución Militar. Ejercen directamente y en cuanto Fuerzas Armadas la dirección, gestión y control del aparato económico y represivo del Estado, secundado por tecnócratas civiles. Además, llevan a cabo una fuerte despolitización de las masas poniendo fuera de la ley a los partidos marxistas y decretando el receso de los “democráticos”. En cierta medida son las FF.AA las que actúan como el partido político de la burguesía y son solo ellas que eligen al Presidente o Jefe Supremo de la nación, quien permanece en el cargo de acuerdo al nivel de consenso que aune tras de si a los altos mandos militares y a las distintas fracciones de la burguesía. Dada la imposibilidad de ganar a segmentos importantes de la clase obrera y el campesinado, optan por destruir, ilegalizar y perseguir a las organizaciones sindicales, sin intentar, como contrapartida, crear formas de organización de los trabajadores bajo férreo control estatal.

En síntesis, ninguno de los tres países señalados más frecuentemente como fascistas, Bolivia, Brasil y Chile poseen los elementos definitorios del fascismo europeo. Por ejemplo, en Chile, que es el que se lleva las palmas en cuanto a su etiqueta, la Junta Militar no consiguió mantener articulados a los gremios de la pequeña y gran burguesía que desempeñaron un papel vital en el derrocamiento del presidente Allende. Estos gremios hubieran sido la base social que requería tanto para la constitución del Partido como para la base de un Estado corporativo. Por el contrario, se acentúa la crisis interburguesa no logrando ninguna fracción burguesa imponer su hegemonía al conjunto de la sociedad.

Larga es la distancia entre el fascismo y las dictaduras militares señaladas. La correcta caracterización de éstas últimas es de suma importancia para la táctica y estrategia del proletariado. Esperamos señalar en otra oportunidad los peligros y consecuencias que conlleva esta clase de caracterización.

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