EL ABORTO.

 

Por Carlos Lasso Cueva.

Es una lástima que al menos en mi país no se legalice el aborto debido a la hipocresia pudorosa de gente de derecha. Según la OMS aquí hay cerca de 300.000 abortos ilegales al año. Esta realidad macabra se pretende ignorar en nombre de falsas letanías y rezos e invocando una “cultura de la vida” que cierra los ojos ante esta realidad. Como “el aborto es un delito, y es ilegal, por lo tanto estamos salvados ya que el aborto entonces no existe”. Pero la realidad es que las mujeres pobres, marginadas socioeconómicamente, abortan con fierros, alambres, destornilladores, golpeándose, de la manera más anticientífica y rústica, ocasionándose a veces daños permanentes en la salud y hasta la muerte. Todo debido a que no hay al respecto una política estatal seria de salud pública que encare objetivamente las cosas. Mientras gente supuestamente pudorosa de la clase media para arriba se da golpes de pecho, en los sectores marginales se vive lo concreto de una manera muy cruel. No hay amparo social alguno para madres indigentes, desnutridas, que paren hijos desnutridos (lo que es de por si una degeneración de la raza humana, ya que la desnutrición implica rebajamiento de la capacidad intelectual). Legalizar el aborto, como se ha hecho desde hace tiempo en los países más adelantados y civilizados (Inglaterra, Francia, USA, Rusia), implicaría una política de Estado seria que ayudaría a defender vidas, a dar una mejor atención de salud, incluso implicaría una reducción del número de abortos al enfrentarse el tema de manera racional y no con prejuicios moralizantes ridículos, ya que estaría implementada una campaña masiva permanente de educación sexual que hoy brilla por su ausencia. Se le pide a la mujer marginal, económicamente desfavorecida, que no aborte, pero no se le ayuda en sus medios de vida. Porqué no se crea un bono estatal para ayudarla en la crianza de cada hijo entonces? Pero no: lo que se le dice es “no abortes y enfrenta la miseria y la desgracia tú sola mientras nosotros nos golpeamos el pecho a nombre de la santidad del espíritu”. La alternativa es aplicar el concepto liberal: esto del aborto es una decisión personal en el que no deben intervenir prejuicios religiosos. Es un tema de la sociedad civil laica. Involucra el tema de la presencia del Estado para garantizar la salud humana pero esto no funciona asi. En los hechos lo que impera es el abandono, la demagogia, el fanatismo religioso y la hipocresía, mientras el aborto ilegal aumenta cada día. Este es un hecho concreto que se evade enfrentar racionalmente.

 

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