EL ODIADO Y ODIOSO GUAYASAMIN.

EL ODIADO Y ODIOSO GUAYASAMIN

Por Carlos Lasso Cueva.

Se publicó en Meridiano el Martes 16 VI del 2015

Pocas personas han  motivado en nuestro país sentimientos tan polémicos como Oswaldo Guayasamín, ilustre pintor ecuatoriano al que la República Francesa condecoró con la “Legión de Honor” en el mes de Julio de 1985. En nuestro medio ha sido un deporte familiar atacarlo, insultarlo, difamarlo, zaherirlo. Algunos ignorantes –en temas de arte- han tratado de minimizarlo como artista. Todo esto a Oswaldo debió haberle resultarle increíblemente entretenido. El debió saber que solo se toma en cuenta a la gente que vale. Las insignificancias nunca originan debates y pasan desapercibidas. Se le atribuye al  Quijote haber dicho (pero Eduardo Galeano precisó que en ese libro de Cervantes no aparece esa frase…habría que verificar tal cosa…pero…quién se va a poner a leer de nuevo para buscar si está o no esa frase?) “Los perros ladran, Sancho, señal que cabalgamos…”.

Que se hizo  rico comerciando con los sajones y que se  acostó con algunas teutonas. Que tenía una boutique en Miami y que Alan García lo recibió con excesivo afecto  en el Palacio de Gobierno, en Lima. Que Salvador Allende y Fidel Castro se  alojaron en su casa. Que porqué, en vez de pintar el dolor del indio vencido mejor no pintó mariposas y canarios. Que fue demasiado orgulloso y que tuvo mucho éxito en la vida para no más de ser un indio. Que fue un hombre de izquierda y no de derecha. Que en su obra jamás se ha preocupado de pintar ni al río Guayas ni, peor, al Amazonas. Que porqué, en vez de atacar a la CIA, mejor no insultó al hermano pueblo peruano. Que porqué no regaló su plata a los pobres.

Guayasamín fue un hombre de carne y hueso. Parafraseando a Carlos Julio Arosemena, no fue “candidato a los altares”. Estuvo lleno de defectos y virtudes. En eso se parece a muchos de nosotros. Pero  triunfó económicamente porque adquirió prestigio como pintor, habiendo comenzado muy pero muy pobre. No quiso ser un filántropo, pero el legado que  ha dejado es gigantesco y se relaciona con nuestra  identidad cultural e histórica. No tenía la obligación de regalar su plata a nadie, pero en su obra, conocida y aplaudida en todas las latitudes del planeta, siempre está presente  la  solidaridad con las causas justas del hombre. Su pintura está dedicada a denunciar las iniquidades que se han cometido contra los que Fannon llamó “los condenados de la tierra”. Ha combatido la explotación del hombre por el hombre y la miseria que es la resultante de eso,  reflejando artísticamente sus consecuencias. Esto la derecha política no le perdona, tanto más que él ha llegado a ser, con su mensaje, un símbolo de la oposición al capitalismo. El sistema no pudo domesticar a quien es el más universal exponente de la plástica ecuatoriana de nuestro tiempo. Ciertas élites habrían preferido que sea un pintor abstracto. La identidad de nuestro pueblo habría entonces  quedado sin ser definida en el arte …gracias a su obra, llena de una viril rebeldía. A nivel mundial, la  tarjeta de nuestra presentación estética en el terreno de la pintura lleva el nombre de Oswaldo Guayasamín. Eso es bastante. Eso es haber llegado lejos. Eso se llama trascendencia. Nuestra historia de país colonial y neo-colonial está plasmada en su obra con energía y elocuencia. Bien lo dice el crítico Camón Aznar en el tomo 4 de la “Historia del Arte Ecuatoriano” de Salvat: “…su pintura, de la que el espanto ha hecho huir hasta el color, es el examen de conciencia de la noche tenebrosa de la injusticia y del dolor humano…él es el Miguel Angel de la raza vencida”. Es decir, es un artista en rebelión contra un inicuo y perverso orden de cosas. El devela la verdad trágica que muchos prefieren ocultar. Su arte es militante,  peligroso, negativo, perverso como la luz del sol. Por eso hay que odiarle.

Agustín Cueva  le elogia sin reservas en su  varias veces reeditado  libro ENTRE LA IRA Y LA ESPERANZA. Dice de él que “sus figuras torturadas, plegadas como si sintiesen una incomodidad que anuncia la rebeldía; en lucha permanente contra espacios opresivos, sepulcrales a veces; son la mejor expresión, y la más bella, de la historia nuestra. De esta historia de lucha del hombre contra una situación que lo oprime y determina”. Su arte no es de evasión. No elude enfrentar estéticamente la verdadera situación, cruel y objetiva, ante la cual muchos prefieren cerrar cómodamente los ojos. El arte de Guayasamín, para decirlo con palabras de Cueva, no ha quedado atrapado por el sistema, porque jamás se dejó atrapar por los cantos de sirena de “la inautenticidad y la enajenación” y porque, al revés del “ilustre señor Mera (Juan León: autor de la “cursi y sensiblera” novela Cumandá), no se prestó para ser “corifeo de un grupo social” vinculado a la mantenida injusticia social. Guayasamín y su arte pertenecen a nuestra “vanguardia artística…esas manos levantadas significan el esfuerzo de un pueblo sumergido para salir a respirar de nuevo el aire libre, son solo parcelas de futuro incrustadas en el momento actual”.

En otras palabras, Guayasamín (al igual que Cueva lo hizo en el terreno del ensayo) , en lucha contra un medio ambiente colonizado y alienado, nos ayudó a definir nuestra identidad. Pasó a formar parte de nuestro acerbo. Por eso somos sus deudores. En un país en que es tanta la marginalidad y la miseria, y en el que muchos prefieren celebrar los tan afamados y “optimistas” concursos (tan “plásticos”, superficiales e incongruentes) de belleza de Miss Ecuador, de Reina de Quito, de Reina de Guayaquil (con todo lo que tienen estos de reminiscencias feudales y de sarcasmo “light” frente a una mayoría de seres humanos que viven en la pobreza y en la marginalidad), una obra como la de Guayasamín  por fuerza tiene que  resultar chocante para una mentalidad dominante, conservadora de un statu quo perverso al que con rigor  desenmascara y acusa. Por eso, en este contexto, en el que por supuesto, no encaja, su nombre y su obra deben resultar –y resultan- antipáticos y malditos…pues su arte, su mensaje,  es –quien puede negarlo?-   una recusación.

Discípulo de los muralistas mexicanos, su pintura ha sido vista del siguiente modo por Regis Debray: “Lo que separa a Guayasamín de Siqueiros o de Diego Rivera, pese a un sentido muy cercano a lo monumental y de lo enfático,  es que los indios de los Andes jamás han montado a caballo detrás de un Zapata y jamás han podido sentarse, ni siquiera por unas semanas,  sobre el terciopelo del sillón presidencial, encarnados en un Pancho Villa con su euforia y sus botas. Raza vencida desde el principio hasta el fin: Guayasamín no tiene una victoria que cantar ni consuelos que ofrecer. No conmemora ninguna historia aureolada; declama la desesperación. No articula sino dolores fijos, punzantes, repetidos: sus telas en blanco y negro tienen la banalidad de las lágrimas, sus rostros el anonimato de los crucificados al nacer. Ni poética, por su sujeción a lo visible, ni política, por su afán de depuración de las formas. La Edad de la Ira establece la comprobación de un duelo inmemorial. Estática, congelada en su grito, aceptando el hecho irreversible de las figuras y los ángulos, ésta pintura no es de ninguna forma subversiva ni crítica –pese a sus apariencias e incluso a las intenciones del pintor-  por la simple razón  de que lo imaginario está ausente. Pero esta misma sequedad conmueve. Poderosamente convencional, fantásticamente cándida –aunque vestida de negro- he aquí una figuración que no es ciertamente “moderna”, y tampoco “académica”. Sin época ni fecha: testimonio de una edad de piedra, en ella echa sus raíces…sin anécdotas ni cirios adornados como cactus, sin volcanes nevados ni puestas de sol. Guayasamín desarrolla una abstracción figurada, pero que jamás se convierte en símbolo o clave. Escapa al mismo tiempo a la escenificación del patetismo o la exhibición de las llagas y a la abstracción del signo alusivo, ya que tiene la facultad de poder o la fatalidad de deber anclarse en la desgracia de una raza y de una tierra de la cual ha destilado esa mezcla de humildad y de violencia que compone, según se dice, el “alma indígena”. De allí el pudor de esta pintura, blanca como una historia borrada y negra como la sangre, con la única variante del rojo sobrio de un país de cráteres…la dureza angulosa del dibujo restituye, incluso en sus excesos, esos crujidos de violencia interior que hacen de la árida inmovilidad incaica el más inquietante de los volcanes apagados…Neruda y Asturias han sentido resonar en sus cuadros la raza de bronce de la cual ellos también son los portavoces y emblemas más allá de las fronteras. ..lo que le permite ser el más americano de los pintores cosmopolitas o el menos folclórico de los pintores populares”.

Guayasamín  llena una etapa crucial del arte plástico ecuatoriano y llegó a ser acaso el más universal de los ecuatorianos del siglo XX. Si el Ecuador tiene una historia en la plástica, es gracias a la pintura de este maestro que sin duda tuvo posturas políticas controvertidas. Su respaldo a Fidel Castro y a su gobierno represivo y dictatorial a lo mejor un día termina chocando con una realidad desmistificadora que puede surgir. Los intelectuales y artistas, sobre todo de Quito, le criticaron en su momento aquel banquete a Otto Arosemena, tomando el nombre de la Casa de la Cultura –resultado del cual fue la embajada en México para Benjamín Carrión-, cosa que fue rechazada por Manuel Agustín Aguirre y Agustín Cueva-. Este último se refiere  de soslayo a este episodio en “Lecturas y Rupturas”. Aguirre publicó en la revista “Mañana” una carta desafiliándose de la Casa de la Cultura para siempre. Eso fue un escándalo cultural y político respecto del cual algunos miembros del Frente Cultural tomaron públicamente posiciones muy críticas. Algún cándido “derechozo”, ignorante de estos antecedentes, criticó a Cueva por su manera de referirse a Carrión en LECTURAS Y RUPTURAS.

Se pretendió hacer un escándalo por lo del mural que hizo para el Congreso Nacional. Esa obra refleja las convicciones de este artista que en su obra pictórica no se traicionó: en ese cuadro, por lo menos (Eduardo Kingman le criticó públicamente que haya ido a España a retratar “a la plana mayor del franquismo”…pero, ya que mencionamos al gran pintor lojano, una crítica que se le ha hecho es que terminó dedicándose a pintar “indios lindos y pulcros que agradan a los  burgueses y a los turistas yanquis”) no lo hizo. Ahí recordó la presencia siniestra de la CIA, autora de crímenes en todas partes del mundo, protegiendo los intereses de las trasnacionales. No hay ahí un ataque al pueblo ni al proletariado norteamericano que es víctima  de la dominación oprobiosa del más moderno y tecnificado capitalismo. En general, me consta que los intelectuales marxistas del tercer mundo son los que más admiran la gran novelística norteamericana de Heminghay, Steinbek, Faulkner, la gran poesía de Whitman, el teatro de Oneil y Tennese Williams, y muchos otros aspectos de la importantísima cultura popular de ese país.

En el terreno personal Guayasamín era muy humano. Como todo verdadero valor, carecía de poses.  Oswaldo era espontaneo, campechano y hasta simple en el trato con sus amigos.  Con ellos no era el  artista de valía mundial sino uno más.  Quizás conservaba la sencillez de sus tiempos humildes, o quizás poseía la autenticidad, el estilo propio de la gente de jerarquía superior. Sabía valorar  a la amistad, y era fiel a ella: virtud que no todo el mundo practica. Cuestionado y combatido desde muchos frentes, seguramente contradictorio, tenía facetas de nobleza que fluían de él espontáneamente. Una vez llamó a mi hija de ocho años para saludarla y decirle que él era mi amigo. El que marcó su número en el teléfono fue Efraín Alvarez Fiallos, que estaba de diputado por el FADI, quien se identificó aclarando “pero quien le va a hablar a Fedeyina es Oswaldo Guayasamín”. Fiel a sus amigos y  a un antiguo concepto de la amistad, sin duda tuvo defectos.  Felizmente…no fue perfecto. Pero nadie puede negar que fue un gigante que en más de un sentido nos dejó algunos  ejemplos de coherencia. Al margen de consideraciones personales y de anécdotas que podamos contar quienes le conocimos, nos dejó una obra plástica que es una herencia cultural  trascendente  por medio de la cual inmortalizó su nombre y contribuyó a forjar la  identidad de este país cuya  problemática  y crisis llevamos a cuestas todos los días de nuestras vidas.

DEL MURO DE DON JOFFRE BURGOS JIMENEZ………………………………………………………Excelente el artículo donde enfoca varias de las facetas,del más Grande Embajador de nuestra cultura.Es que no puede ser de otra manera,cuando Ud.Querido Carlos,ha tenido el privilegio de gozar de la amistad y poder compartir gratos momentos con el Maestro Oswaldo Guayasamín,uno de los ecuatorianos más destacados y reconocidos a nivel internacional.Gracias a Ud.Carlos por ese importantísimo artículo de vuestra autoría que todos los ecuatorianos debemos leer,para tener una visión más realista de tan Grande Personaje,pero a la vez tan sencillo.Felicitaciones Carlos,un abrazo a la distancia.

5Me gusta · · Dejar de seguir esta publicación · Compartir
Anuncios

3 comentarios en “EL ODIADO Y ODIOSO GUAYASAMIN.

  1. Impresionante y magistral la obra del MAESTRO GUAYASAMIN, estuve en la capilla del hombre antes de su inauguración…Me impacto su frase “Mantengan una luz encendida porque siempre voy a volver”… él vive en la luz que no se extingue.

    ¡Excelente artículo!!!.

  2. Magnífico artículo sobre el más grande pintor de todos los tiempos a quien tuvo el privilegio de conocerlo con todas sus virtudes y defectos, es verdad no hay hombre perfecto, pero Guayasamin fue autentico y en sus cuadros plasma la injusticia que ha soportado sobre todo el indígena por parte del imperio español y luego por los mestizos que continuaron con el sistema de explotación capitalista.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s