ANTROPOLOGIA URBANA: NUESTRA PSEUDO IDENTIDAD CULTURAL NEOCOLONIAL

NUESTRA PSEUDO IDENTIDAD CULTURAL NEOCOLONIAL

POR CARLOS LASSO CUEVA.

ANTROPOLOGIA URBANA.
LE DIGO, A UNA AMIGA…

el hecho de que se jacte de tener 3 títulos pone de relieve su mediocridad. la tipa no es brillante.
estuve en casa de un médico amigo. orgulloso mostrando el diploma de un seminario al que ha asistido de alumno. tiene como 4 masterados. le digo: VEA JUANITO. A SU EDAD DEBERIA ESTAR DICTANDO SEMINARIOS, NO ASISTIENDO DE ALUMNO. ESO PRUEBA QUE UD NO SALIÓ DE LA MEDIOCRIDAD.

ENTRE GENTE INTELIGENTE NOS CONOCEMOS Y VALORAMOS NO POR LOS TITULOS, SINO POR LA OBRA QUE HEMOS ESCRITO., POR LAS COSAS QUE HEMOS HECHO EN LA VIDA, POR LA HISTORIA PERSONAL QUE NOS HEMOS CONSTRUIDO.

hay tanta gente sin historia

aparte de esto
me llama por teléfono un gordito, sociólogo, que ya habia venido algunas veces a mi casa, pero andaba perdido.
me dice: “TE HABLA EL SOCIÓLOGO FULANO DE TAL”
le digo: vea compadre, si hasta para hablarme por teléfono debe mencionar su título, eso pone de relieve que ud no tiene nombre, y que solo es un don nadie con título.
hay gente gris, anónima, que hasta firma poniendo el título.

me decía una novia empresaria, europea ella, que sus empleados le protestaban cuando les llamaba por su nombre: “señor fulano venga acá”. que le reclamaban que eran licenciados…
me decía: “tu país es el país de los licenciados. en Europa no es asi. allá no se usan socialmente los títulos”.

es triste esto que voy a decir
una noche llego al colegio de periodistas
el presidente era mi amigo
llegan como ocho chicas trigueñitas, humildemente vestidas, respetables muchachas suburbanas, pobres, recién egresadas, recién graduadas, recientemente matriculadas en el colegio
me las presenta
yo estaba de candidato a presidente de la casa de la cultura y él me estaba apoyando
las chicas desfilan dándome la mano y diciendo, cada una: “licenciada fulada de tal”….
en la humildad triste de nuestro subproletariado, adquirir un título es bastante. compensa, satisface subjetivamente, aunque se siga vitaliciamente en el anonimato.

recuerdo un homenaje que edité en una revista, a mi paisano Eduardo Kingman, quien hizo la portada de mi segundo libro:
su subtítulo era: “ser Eduardo Kingman en una vida ya es bastante”.

Mi ilustre abuelo Segundo Cueva Celi no tuvo ningún título, pero el ministerio de educación le editó su obra musical en doce tomos, tiene un monumento en Loja, en donde el teatro centro de arte lleva su nombre; hay calles en seis ciudades del Ecuador con su nombre: Ambato, Cuenca, Loja, Piñas, Santo Domingo y Guayaquil.

Gabriela Mistral, Jean Paul Sartre, García Márquez, Juan Montalvo, Alfredo Pareja Diezcanseco, Camilo Egas, Oswaldo Guayasamín, Enrique Gil Gilbert, Joaquín Gallegos Lara, Demetrio Aguilera Malta, Clemente Yerovi, no tuvieron ningún título.
Los títulos no dan talento, solo sirven para encontrar un mejor empleo.

Recuerdo a Olaf Holm, a quien este país no le ha rendido el homenaje que le debe. El no tenía título, y por eso no se pudo lograr que sea profesor en la U. El primer tomo de HISTORIA DEL ECUADOR de Salvat fue escrito casi integramente por él. editaba los cuadernos de antropologia y prehistoria de la CCE del Guayas. Hay una serie de folletos suyos. en su época de director del Museo Antropológico venían muchos norteamericanos y europeos a hacer aqui investigaciones para sus tesis bajo su tutoría: él escribía articulos (ensayos) sobre nuestra prehistoria muy a menudo para revistas académicas de las U de USA y de Europa (que no han sido rescatados ni recopilados aqui en el paisito). Recuerdo que cuando le conocí yo insistía en tratarle de “Dr”, mientras me traía en su jeep a Guayaquil, concluido el simposio por los seis mil años de Valdivia. Me corrigió. Entonces le empecé a tratar de “profesor”, y me volvió a reclamar. No sabiendo ya cómo mismo tratarlo le pregunté cómo debía de hacerlo, y me respondió que él se llamaba Olaf, Olaf Holm. Desde ese momento comenzamos a tratarnos de “tú”. Cultivé por años su ilustre amistad visitándole los jueves en su oficina. El me conseguía los tomos de la revista CULTURA que el banco central editaba en ese tiempo. Su discurso presentando mi segundo libro (Y saluden de mi parte a las golondrinas” aparece publicado en mi libro Época de Lluvias.

al margen o a propósito de todo esto
ya voy en la página 500 de EL CEMENTERIO DE PRAGA, de Umberto Ecco, que me envió Genoveva, desde Andalucía…con su NOVELA CERO (la última que escribió), junto a otras dos, recientes, de Juan Marsé.

NUESTRA PSEUDO IDENTIDAD CULTURAL NEOCOLONIAL

POR CARLOS LASSO CUEVA.

Vivimos en un mundo contaminado (degradado…ecológica, culturalmente) que nos rebaja y destruye (el hábitat humano) ética y antropológicamente (sin mencionar la injusticia social que arroja a multitudes a la denigrante miseria: la desocupación colectiva que a menudo funciona embrutecedoramente). La filosofía de la sociedad industrial capitalista moderna, de consumo y despilfarro (basada en un tipo de desarrollo que es insostenible y del que ya se están derivando graves problemas que en el futuro serán fatales, como el de la escasez de agua, sin mencionar el efecto invernadero que se va convirtiendo en una sentencia de muerte por lo menos para esta civilización decadente), plenamente cuantitativa, prosaica, vulgar, superficial y sanchezca, “municipal y espesa”(según la definición de un miembro del grupo de los llamados poetas “decapitados”de hace un siglo) nos agrede al presionarnos a pensar exclusivamente en términos cuantitativos y no cualitativos: el tener y no el ser: “tanto tienes, tanto vales”. Lo monetario , el éxito económico (bien o mal habido, eso es lo de menos), lo vulgarmente pragmático (porque la realidad de la vida en este sistema nos impone, y con qué violencia cotidiana, la necesidad de sobrevivir, de hacer lo que sea para “parar la olla” y matar el hambre) se ensañan contra los antiguamente llamados “valores del espíritu” y la esencia humana sale perdiendo. Este proceso nos deshumaniza. Marx indagó rigurosamente esta problemática en sus Manuscritos Económico-filosóficos de 1844, que fueron la base de su visión antropológica: de ellos nació el concepto moderno de alienación.

En su libro más famoso (Las ideas estéticas de Marx), el filósofo mejicano-español Adolfo Sánchez Vásquez (que dictó un seminario sobre esta temática en la Casa de las Américas en 1972, al que asistimos, en La Habana) incorpora a esta temática una disquisición sobre el arte de masas, diferenciado del arte popular. Nos explica que el arte popular es aquel que nace de las entrañas de un “pueblo” y rescata sus tradiciones, características, valores, potenciándolos de un modo estético. Arte de masas, en cambio, es el seudo arte vanal, comercializado, populista, corrompido, vulgar, que se atiene a complacer los bajos instintos de un público no cultivado.. Este tipo de pseudo arte alienado y alienante, es el que tiene éxito en la sociedad capitalista, porque es más rentable financieramente. La TV está llena de espectáculos cursis, programas triviales, deleznables, superficiales, ordinarios, que rebajan la capacidad de aprehensión estética del público. La programación a-cultural de la TV ecuatoriana es un ataque planificado a nuestra identidad histórica… con cosas que no lo cultivan sino que tienden a rebajarlo, mediocrizarlo,embrutecerlo: hay toda una orquestación nefasta en este sentido. Es el pseudo-arte de masas en su expresión más chabavana y rotundamente anticultural. La cultura no es negocio y se sostienen programas -exitosos- al nivel de los sectores más atrasados de la población.

En USA a esto es a lo que los sociólogos beatniks le llamaron (usando una denominación originaria de Alemania) KITCHS: Kitchs es el pseudo arte barato, cursi, banal, simplón, fácil, mediocre, vulgar, para consumo de las mayorías. El pseudo arte, de mal gusto, que es tan rentable en el mercado. De la mano de él viene la pornografía, que es una degeneración de lo erótico. En lo político la versión de todo esto es el populismo, tan próspero.Y el conjunto viene a formar parte de una enorme parafernalia que no es otra cosa que la superestructura cultural, ideológica, educativa, política, religiosa, “periodística”, del sistema económico (Kitchs) que vivimos. Todo es una perfecta “armonía” en este sentido.

En el Ecuador tenemos una realidad cultural atrofiada, deformada, oscurecida, traumatizada que, por lo visto, es sostenida orquestadamente. Nuestro “pueblo” carece de identidad cultural. No tenemos una población definida ni histórica ni culturalmente. Vemos una cultura derribada, abatida, en lo que se refiere a la posibilidad de su asimilación real por las masas agredidas y bombardeadas por lo kitchs, etc. De esto emerge una distorsión, convertida en una dependencia cultural que rinde pleitesía a las expresiones “culturales” citadas. País de historia colonial, semicolonial y neocolonial, con una identidad débil, apenas industrializado, en el que se opta por rendir pleitesía a lo extranjero, a lo que viene a ser producto de una globalización de esta pseudo cultura alienada-alienante, deshumanizada, grotesca. Esto se explica. El proceso histórico del que es producto nuestra realidad destrozó, desvalorizó y abarrajó a lo aborigen, las expresiones culturales autóctonas fueron aplastadas durante siglos. Todo un proceso histórico se atrofió y distorsionó. En lo económico fue la causa de que todo el llamado “tercer mundo” no se industrialice. Por eso lo cultural autónomo (reflejo de su débil e insignificante industrialización: en este contexto no cabe considerar la aspiración idealista de Benjamín Carrión respecto de que podíamos ser pobres pero potentes culturalmente, como si la superestructura pudiera ser distinta a su base económica, como lo señaló claramente Alejandro Moreano), surge anémico, se mantiene inseguro, casi oculto, abolido entre otras cosas por la realidad neocolonial que favorece otras expresiones que se van imponiendo y proliferan. Según una estadística internacional, el nuestro es el país en el que menos se lee en América latina.. El promedio de lectura nacional -se dice- es de apenas medio libro al año. La juventud actual no es animada a la lectura, y el profesorado secundario no estimula tal cosa…en sus filas se lee muy poco, en excepcionales casos. La proyección histórca de esto es deprimente.

Asi prospera el culto a lo que sirve a este tipo torcido de intereses. Perdida y alienada la identidad, se rechazó siempre lo que era indígena, mestizo, criollo, que debían sujetarse, para merecer aprobación a imitar lo “bueno”, lo extranjero. Lo nacional, frustrado, desconocido, aplastado,se rechazó en un larvado culto a lo producido por la civilización europea blanca, sajona, “pura”.Hasta ahora se encuentra gente que en un alarde de inconsciente racismo, en un alharaquiento gesto no confesado de supuesta “superioridad racial”, puntualizan fervientemente que “su bisabuelo fue francés, alemán o español”. No importa que haya sido un alemán, francés o español totalmente gris y anónimo, sin trascendencia alguna, un don nadie, un cero a la izquierda, un desapercibido ser del que no se dice nada en ningún libro siquiera, con tal de que haya sido de allá. Eso como que les da alguna seguridad emocional en la vida. Como que eso es una “comprobación de su superioridad…racial”. Por ahi va funcionando ese concepto que mucha gente desconoce, y que es muy manejado por sociólogos y antropólogos: el de la esquizofrenia cultural, muy vigente en estos lares. El término implica negar, repudiar, desconocer la propia identidad para intentar asumir otra, querer ser otro.

Por aquí ni se conocen las tesis planteadas por Agustín Cueva (el más grande sociólogo ecuatoriano del siglo XX, ganador de dos premios continentales de ensayo, Premio nacional de Cultura “Eugenio Espejo”, presidente de la Federación Latinoamericana de sociólogos, fundador de la Escuela de Sociología de la Universidad Central del Ecuador, Director de la División de Estudios Superiores de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM) en ese libro clásico del pensamiento social ecuatoriano que es “Entre la ira y la esperanza”.

En general, los clásicos del pensamiento social ecuatoriano son cada vez más desconocidos incluso entre la clase media. No se conocen sino excepcionalmente libros elementales sobre nuestro proceso histórico. La mayoría opina de estos temas con lo que aprendió en la primaria o la secundaria. Hasta ahi llegó “su formación intelectual”. De ahi se desprende que el nivel de cultura política es mínimo, insignificante. Si se hace una encuesta sobre las diferencias entre las principales corrientes ideológicas de nuestro tiempo (el neo liberalismo y la socialdemocracia), mucha gente respondería que no sabe absolutamente nada.

Luego de la “independencia” llegó la dominación económica, y por ende, cultural, norteamericana. El sistema en vigencia enseñó a asimilar la música, el arte, las costumbres y puntos de vista que llegaban anexos a los productos manufacturados. Nuestras multitudes se nutrieron con ese mensaje. Aún ahora se sabe más de las estrellas de cine, bailarines, deportistas famosos “de por allá” que de lo nuestro, con lo que viene, así, a ser difícil auto-identificarse. La conquista española venció, ultrajó, masacró y pisoteó a nuestros aborígenes, para los que “anocheció en la mitad del día”. Aquí tantos resultaron ser hijos de la Malinche. Esto implica el “olvido” de la propia identidad, la negación radical de lo autónomo, en un contexto de aprehensión de las pautas culturales e ideológicas extranjeras, en un país exportador de materias primas e importador de productos manufacturados. En el discurso vigente, eso era lo bueno, lo valioso, lo constructivo, lo digno. Por supuesto, se adoptó en el camino la ideología de la clase dominante (que aqui no ha producido cultura alguna y que está interesada exclusivamente en lo crematístico), que, aquí, era otra mixtura. Los valores, creencias, gustos, preferencias estéticas y culturales de esta fueron inoculadas a la mayoría, hasta ahora, Se enseñó a adorar la cultura extranjera y a despreciar la propia. La auto-estima nacional quedó estigmatizada para siempre, y no se ha recuperado.

Empeorando este negativo contexto está el tan deficiente nivel académico de las Universidades ecuatorianas…que dejaron de ser centros de elaboración del pensamiento para convertirse en maquinarias dadoras de títulos conseguidos sin mucho esfuerzo en un contexto de deterioro académico profundo. El malhadado libre ingreso masificó a la Universidad nacional, medocrizándola y rebajando al máximo su nivel académico. Nuestras Universidades en lo que se refiere a  calidad y rigor académico han estado a la cola en este aspecto en el mundo: y de este asunto nadie dice nada.

Venimos de una realidad colonial en la que se impuso el régimen de castas, en la que se entronizó el racismo. Este está tan vigente! Entre indios y mestizos hasta hoy es un insulto calificar al otro de indio o mestizo. Es frecuente ver que indígenas puros son vituperados por elementos que son tan indígenas como ellos, pero desculturizados, colonizados, ignorantes de su verdadera identidad. Creen ser algo distinto a lo que en realidad son. Es todo un proceso de enajenación cultural el que se ha impuesto durante siglos para llegar a esta situación. El objetivo era, fue, es , mediocrizante, se trató de extirpar la verdadera identidad histórica, cerrar a un pueblo la posibilidad de descubrir su camino en la vida, impedirle ser él mismo. Aquí la gente prefiere hacerse ilusiones sobre su identidad cultural y racial, en lugar de asumirla objetivamente.

Alguien habló del desarrollo capitalista autónomo que se quedó pasmado en el camino de edificación de nuestro subdesarrollo. Pongo un ejemplo de esta inautenticidad: Mi madre, Laura Cueva Espinosa, autora del ensayo ecológico Sobre Nuestra propia Agenda (publicado en la LA PRENSA, de Loja, y en la revista LA VERDAD, de Guayaquil) trabajó como encargada de la sección de estadística de un centro de salud en el sur de Guayaquil. Ella inscribía a los pacientes que acudían a ser atendidos. Se sorprendía de que mientras los apellidos eran nativos: Quishpe, Matusaca, Ullaguari, Tenesaca, Yagual, Caiche, Tomalá, Guayamabe, los nombres eran Peter, Robert, Jefferson, Washington, Elvis, Jackson, Elízabeth…era la prueba práctica de lo enquistada que está en nuestra realidad sociocultural la ansiedad por ser otro, por asimilarse…es la esquizofrenia social funcionando.

En el hemisferio Norte solo a eruditos antropólogos les interesa conocer las expresiones culturales del mal llamado “tercer mundo”. Pero, por acá con qué vigor que se difundió la fiesta del Hallowen, que es una tradición inglesa, sajona, con la que nada tenemos que ver. Pero se difundió velozmente a través de los estudiantes del Centro Cultural Ecuatoriano Norteamericano. Poco faltó para que se incorpore como fiesta nacional en la Constitución. Pregunten a los jóvenes y hasta a algunos profesores qué saben de la batalla de Miñarica, de la lucha del grupo EL QUITEÑO LIBRE o de la Revolución Juliana, y uno entre muchos, con algo de suerte, podrá responder positivamente. Pero hablen de “Terminator”…, etc. Todo esto implica que vivimos (junto a la crisis económica, social, política) una radical crisis cultural en nuestro país.

Una prueba de esta crisis es que para 1990, época de los primeros encuentros y congresos ecologistas a los que asistimos, había en Guayaquil más de media docena de grupos ecologistas. Para 1996 todos habían desaparecido. El puerto principal es una de las ciudades con más problemas de contaminación de distinta índole. Una muestra descomunal de esto es el Estero Salado. En cada colegio, en cada barrio, debería haber un grupo ecologista. Pero no hay ni uno. Esto a mi me resulta deprimente. Hemos hecho esfuerzos en este sentido, que han sido infructuosos.

El individualismo asocial resultante del modo de vida dentro del disociador Estado capitalista predica la doctrina de que cada quien se preocupe solo de sus asuntos y que busque exclusivamente su propia conveniencia y nada más. El modelo económico de vida va difundiendo el individualismo. Cada quien debe sobrevivir económicamente como sea. De esa realidad nace una idiosincracia, un modelo de pensamiento, una “ideología”. Esto no es más que otro reflejo de la descomposición socio-cultural lumpenizante inducida por el sistema de vida dentro del capitalismo.. En este sentido hay que reconocer que el  sistema de la “libre competencia” es sabio para sus siniestros fines, y se sale con la suya al practicar la consigna de “divide y vencerás”. No hay grupos culturales activos, ni entidades ecologistas, que brillan por su ausencia, reflejo de “un país mal hecho”, de una sociedad en la que lo cualitativo se esfuma en beneficio de la entronización definitiva de los anti-valores cuantitativos. Vivimos en el reino del “tener”, no del “ser.

Nuestra literatura popular y realista tiene obras clásicas como PACHO VILLAMAR, EL COJO NAVARRETE, A LA COSTA,  LAS CRUCES SOBRE EL AGUA, EL EXODO DE YANGANA, HUASIPUNGO, TRABAJADORES, JUYUNGO, y el imponente SANTO DEL PATÍBULO de Carrión (a veces pienso que no se le debería dar la cédula de identidad ecuatoriana a quien no demuestre haber leído estos libros que son obras conocidas por una muy pequeña minoría…El Ministerio de Cultura ya debería de haber publicado la obra completa de estos autores), pero la juventud de nuestro país está más familiarizada con Madonna, Michael Jackson, Ricky Martin, los líderes mundiales del rock, Rambo (sin hablar de los astros del fútbol)…eso es la alienación cultural.

Nuestra cultura popular retorcida, abolida, negada (como nuestra pasmada industrialización) aplastada por un proceso de transculturación dedicado a velar porque se asimile pasivamente la cultura importada, que se impuso. Marx dijo que LA IDEOLOGIA DOMINANTE ES LA DE LA CLASE DOMINANTE…que aquí sería sobre todo nuestra burguesía comercial importadora y agroexportadora,, opuesta siempre a la industrialización, que hasta ahora defiende y lucra de un modelo de desarrollo que es un suicidio socioeconómico para el resto de clases de nuestra formación social como lo ha sido para México, que, debido a la firma del Tratado de Libre Comercio con los USA, perdió su soberanía alimentaria y se convirtió en importador de maíz.

Los dominados del llamado “tercer Mundo” (cómo olvidar a Franz Fannon, cuyo libro LOS CONDENADOS DE LA TIERRA, con un excepcional y largo prólogo de Jean Paul Sartre…que fue uno de los que nutrió nuestra adolescencia) seres sin identidad, con su historia perdida y disuelta, incapacitados de dilucidar rigurosamente acerca de su devenir, vulnerables, desarmados conceptualmente, vacíos…seres esencialmente contaminados culturalmente, con su identidad histórica mutilada, asumiendo identidades que no les corresponden, queriendo ser lo que no son, inconscientes de su tragedia porque la alienación se hace ver por sus víctimas como lo natural, lo espontáneo, lo innato. Todo esto no implica caer en el chovinismo ni en una especia de xenofobia cultural. No predicamos la autarquía. Todo lo contrario pues la causa de la justicia social es mundial, como es mundial la lucha ecologista, ya que el efecto invernadero, el sistema capitalista y su modelo de desarrollo despilfarrador y depredador –insostenible- son una amenaza planetaria.

Pero defendiendo el tema de nuestra identidad, insistimos, el libro ecuatoriano que mejor abordó esta problemática fue sin duda ENTRE LA IRA Y LA ESPERANZA de Agustín Cueva. El, gran descolonizador, abrió la brecha. Creó un método de pensamiento liberador. Luego profundizó su análisis –en LITERATURA Y CONCIENCIA HISTORICA EN AMERICA LATINA- hasta los Cronistas de Indias, la esclavitud, el papel de Bartolomé de las Casas. Rescató hitos claves de nuestra –hasta entonces- confundida conciencia histórica. Uno de sus mejores trabajos, publicado en LA BUFANDA DEL SOL, fue CIENCIA EN LA LITERATURA E IDEOLOGIA DE CLASE (este no se ha compilado en ningún tomo hasta la fecha pero está en su blog: www://clavedelsociologo.wordpress.com/).

En esta tendencia, en el boletín de la Fundación Natura Nº 59 hay un artículo pequeño de Lucía Lemos, donde habla de la adopción de estilos de vida extraños (los jóvenes pintándose el pelo con colores raros) y de la imposición de una cultura consumista, occidentalizada, que desecha los valores locales…a este propósito y recuperando el tema de la identidad… Juan Andrade,  escribió un texto titulado Diálogo sobre la cultura, en el que se refiere a la revalorización de nuestra literatura. Abdón Ubidia publicó en el Nº 71 de la extinta revista Nueva un aleccionador artículo (muy en la línea del libro “Entre la ira y la esperanza”, desarrollando brillantemente el tema) analizando la ideología inmersa en la novela Cumandá, de Juan León Mera. Luego, en el Nº 15 de la revista PalabraSuelta escribió otro rescatable texto desmistificando la novela escrita con mente feudal: La Égloga Trágica..

La UNESCO estuvo trabajando en el rescate de la identidad de los pueblos de nuestro continente. Publicó excelentes números monográficos en la desaparecida revista EL CORREO, como por ejemplo en su Nº de Agosto de 1977. En el Nª 58 de Nueva Jorge Enrique Adoum escribió un interesante artículo titulado  Las Hadas las prefieren rubias. La CONAIE publicó hace tiempo un trabajo sobre este tema, reproducido en la revista del GCI. en Bélgica. Bueno sería divulgar, difundir, reproducir, socializar, analizar y discutir estos documentos valiosos para aproximarnos colectivamente a tener una idea más exacta y precisa de este tema de la contaminación cultural (subproducto del sistema económico que la división internacional del trabajo nos impuso) contra la que nos batimos en situación de desventaja. Sobre esta temática qué conveniente sería empezar a realizar talleres, mesas redondas, debates.

Hay un viejo ensayo de Manuel Agustín Aguirre titulado “América Latina y el Ecuador”, incluido en el tomo Pensamiento Político y Social de Manuel Agustín Aguirre, editado por el Banco Central, en el que expone algunas reflexiones muy atinadas al respecto. En EL CORREO DE LA UNESCO (a mi me la mandaban de París)…en su número de Agosto Septiembre de 1977 hay artículos ligados al asunto, escritos por Jorge Amado, Alejo Carpentier, Roberto Fernández Retamar, Jorge Enrique Adoum, Octavio Paz, Leopoldo Zea…En el número de Enero 79 hay otro excelente artículo. de J E Adoum ,y en el n° de Diciembre 81 hay artículos de Carpentier, René Depestre, Fernández Retamar (es un número monográfico sobre la población caribeña). En el N° de Junio 82 hay otro art. de J E Adoum titulado América latina: Los Héroes vinieros de afuera. En su edición de Julio 84 enfoca de nuevo varios aspecto culturales de nuestro continente. Interesante sería que algún organismo cultural recopile y edite aqui estos trabajos.

La revista CASA DE LAS AMERICAS hizo aportes en esta dirección: La estuvimos recibiendo durante la década de los 80.  En ella escribían prestigiosos valores de varios países de nuestro continente. Y, por último, cómo ignorar el estudio, tan macizo, de la ilustre maestra cubana Mirta Aguirre sobre Hollywood y el Entretenimiento Cinematográfico supongo que desconocido enteramente en nuestro país, brillante análisis de nuestro papel de colonias del mal cine yanqui  y de la desculturización impuesta por este cine de masas que impone sus normas, valores, patrones de conducta que luego acá son adoptados incondicionalmente sobre todo por masas juveniles despolitizadas, absorbidas, que “dichosamente” (siempre ha sido tan obvio presenciar este proceso) se “rambotizaban”.

Lo dicho no significa desconocer  que se ha hecho en los USA, excepcionalmente, un cine de calidad incuestionable: me refiero a las obras de Orson Welles, Elia Kazan, John Huston, Arthur Penn (“La jauría humana”), Jules Dassim, Edward Dimitryk, el admirado Joseph Losey (“Barry Lindon”, “El mensajero del amor”) Preminger (“Laura”), Howard Hawks, Fred Zinnemann (“Julia”, “Hombres”), Robert Aldrich (“Apache”), Stanley Kubritch,y muchas obras de la zaga del “cine negro”(que universalizó las obras de Dashiell Hammett, Mickey Splillane y del más poético de entre ellos: Raymond Chandler) posterior a la “caza de brujas” encabezada por el tristemente célebre senador Joseph MacCarthy y su compinche J. Parnell Thomas.

Nuestro contexto está repleto de jóvenes mestizos de innegable ascendencia indígena, inconscientes víctimas del sistema, desocupados, cercanos al consumo de drogas, en las que encuentran algún “consuelo” en medio de sus desafortunadas condiciones objetivas de vida…producto de familias semiproletarias (un sociólogo de segunda les llamaría “clase baja”), prácticamente sin futuro, en las manos del destino y de los malos vientos. Contrahechos por un medio que los ayuda en su proceso de desintegración .. Se les ve, cual precoces conformistas (no es esa juventud de la que hablaba emocionado don Juan Montalvo), cercanos al lumpen (otra característica de nuestra realidad: la lumpenización creciente: ver el libro de André Gunder Frank: Lumpen Burguesía: Lumpen Desarrollo) en masa.

Ahi están: desculturizados, desocupados, frustrados semi-proletarios sin conciencia de clase, en las esquinas de los barrios pobres, fumando mariguana, oyendo música “disco” -prototipos de la esquizofrenia socio-cultural- y soñando despiertos con el paraíso norteamericano al que querrían viajar, por supuesto, porque se les ha enseñado que ese era el camino del éxito individualista en la vida, empujados a ello por una realidad nacional que no les da ninguna esperanza. Convertidos automáticamente en representantes de esa visión del mundo, en portavoces mediocres, acríticos y dóciles de esa mentalidad. Son el alienado resultado, el deplorable producto lógico de la superestructura imperante en nuestro seudo -Estado oligárquico burgués. Uno de los aspectos lamentables de nuestra frecuentemente inadvertida y  poco dilucidada realidad cultural neocolonial. En el otro polo está la gente elegante, vestida con ropa importada, manejando celulares inteligentes, viviendo en una bella y cómoda realidad consumista, que tampoco está ubicada en el contexto histórico concreto de este país de la periferia subdesarrollada del mundo. Para toda esta globalidad compleja, es triste decirlo, como que la identidad cultural es una entelequia.