BIOGRAFIA DE CARLOS LASSO CUEVA. Por Rodolfo Pérez Pimentel.

Apareció publicada en 1994, en el tomo VI del Diccionario Biográfico del Ecuador, de Rodolfo Pérez Pimentel.

CARLOS LASSO CUEVA.

POETA.- Nació en Loja el 18 de abril de 1951. Hijo legítimo de Carlos Enrique Lasso Cabezas y de Laura Cueva Espinosa, separados el 62 y divorciados el 68. De corta edad asistió al jardín de infantes Pío Jaramillo Alvarado y luego fue llevado por sus padres a Guayaquil y matriculado en la escuela San Agustín que se fundó entonces. Sacaba buenas notas y siempre era el primero en llegar por las mañanas. Para el tercer grado pasó al Instituto Particular Abdón Calderón y fue alumno del Sr. Fiallos, a quien recuerda como un excelente pedagogo. En esa época el Presidente Velasco Ibarra visitó su casa dos veces pues su padre era ferviente velasquista y dirigía varios comités como Presidente de la Asociación de Propietarios de Buses y Colectivos. Una vez los cefepistas le apedrearon un carro que salió fotografiado en la primera página de los periódicos.

El 62, luego de un pleito familiar, su madre lo llevó a Loja y fue alumno del Hermano Daniel en la escuela de los lasallanos, pero al año siguiente se trasladó a Quito, a casa de su abuelo materno el ilustre músico y compositor Segundo Cueva Celi. Ingresó a la escuela de El Cebollar, fue solista del coro y abanderado de la Banda de guerra y el día que asesinaron al Presidente Kennedy le encargaron que diera la noticia por el micrófono.

Después fue becado por los Hermanos Cristianos para seguir la secundaria en el colegio La Salle de la capital, pero su madre le interrumpió los estudios debido a otro pleito familiar y lo trajo a Guayaquil, matriculándolo en el Colegio Nocturno “20 de Abril” en el que perdió el año en aritmética. Entonces su abuelo Cueva Celi lo llevó a vivir con él en Quito porque decía que éste era el nieto que lo inspiraba para su creación artística. Carlos era un mocetón alto y fornido, blanco, refinado y parecía de más edad. El 67 se apasionó por las sesiones de la Asamblea Constituyente y conoció a su pariente (después también su compadre, pues es el padrino de su hija) el Diputado Carlos Cueva Tamariz, representante de las Universidades. Fue una bella amistad que ha perdurado mucho tiempo y en ocasiones Cueva Tamariz hizo de padre, aconsejando y ayudándole a resolver problemas. Entonces quizo matricularse en la recién fundada Escuela de Teatro, de Favio Paccioni, pero su abuela materna se opuso radicalmente y lo obligó a continuar en la secundaria tradicional, que concluyó por un camino inédito tres lustros más tarde.

Su abuela también lo quizo obligar al estudio de la música para la que no tenía vocación, pero llegó a ganar en el Coliseo de Quito una medalla de oro para su Colegio en el Festival Estudiantil de la Canción; entonces, el Secretario del Colegio Mercedario San Pedro Pascual le decomisó un poema satírico y a pesar de ser Presidente interino del Consejo estudiantil y Miembro de la Academia literaria que dirigía Marco Antonio Rodríguez, fue obligado a salir.

En esos días la muerte del Che Guevara le impactó mucho y se dedicó a buscar la solución a los problemas del país y del mundo, radicalizando sus ideas, estudiando a fondo el marxismo, la praxis leninista, frecuentando las mesas redondas universitarias que organizaba su pariente Agustín Cueva Dávila, concurría de oyente a la Escuela de Sociología a la que llamaban “la casita del bosque” y leía el periódico “En Marcha” que dirigía Alejandro Moreano. Un amigo religioso, Walter Crespo Guarderas, le prestó un libro de la CIA y para descubrir sus falacias se presentó donde su coterráneo el Dr. Manuel Agustín Aguirre, amigo personal de su abuelo, quien le regaló libros, revistas y folletos que leyó con avidez. Sin embargo, esto afectó notablemente sus relaciones con su abuela y tías que acostumbraban quemarle estos textos y se fue a Guayaquil a trabajar con su voz de barítono como locutor de Radio Atalaya, pero por leer demasiadas noticias de la Agencia rusa TASS fue cancelado por Voltaire Paladines.

Vivía a salto de mata, estudiaba en el colegio “6 de Septiembre” de la Autoridad Portuaria y frecuentaba diariamente en el invierno de 1968 la casa de Enrique Gil Gilbert con Enrique Astudillo Vega y otros compañeros del colegio a eso de las dos de la tarde. A principios de 1969 fundó el Centro Camilo Torres de la Juventud Comunista, tomó parte en la famosa huelga estudiantil por la supresión de los exámenes de ingreso y por la Segunda Reforma Universitaria que terminó con la masacre del 29 de Mayo de ese año. Entonces cayó preso por pegar carteles contra el gobierno de Velasco Ibarra y estuvo cuatro días detenido en el calabozo común del cuartel modelo hasta que Rene Maugé lo fue a sacar. Otro día y junto a Gabriel Abad, Rene Castro, César Jácome, Vladimir Velasco y un compañero de apellido Verduga, se robaron un tanquero de leche Indulac y la repartieron gratuitamente en el suburbio, acción que consiguió primeras planas en la prensa. Mas, a consecuencia de la fuerte represión policial tuvo que volver a Quito, a esconderse un par de meses en la residencia universitaria, en donde recibió albergue gracias a la disposición dada por su ya viejo amigo, el Dr. Manuel Agustín Aguirre, que estaba de Rector. Entonces fue invitado para viajar a Cuba secuestrando un avión pero prefirió quedarse.

En 1970 cuando los hermanos Córdova Galarza secuestraron al jefe de la FAE, Rohn Sandoval, fue detenido en la redada nacional denominados la Operación Peineta y conducido al Ministerio de Defensa, lo apalearon dos noches seguidas. Estuvo amarrado y vendado una semana con Elías Gallegos Anda, Telmo Hidalgo, Max Aguirre Borrero, Jorge González Moreno y un ex-senador Checa, entre otros. Luego los pasaron al cuartel Vencedores en donde un coronel, jefe de la unidad, se portó muy caballeroso. Al final los aflojaron cuando se descubrió la verdad, pero por hacer declaraciones en el diario “El Tiempo” tuvo que andar otra vez escondido varias semanas. Entonces le dieron refugio en el hospital de Aislamiento. El Dr. Julio Prado Vallejo recogió estas declaraciones y denuncias sobre violación de los Derechos Humanos y sufrió el allanamiento de su oficina por los sicarios de la última dictadura velasquista, que fue muy dura e inhumana.

Por entonces ya había conocido a su novia, una basquebolista a la que le daba serenos con Fernando Maldonado Donoso y Arturo Hidalgo. El 20 de octubre de 1971, con ella –que estaba embarazada- y otros compañeros, secuestraron un avión de Saeta y lo desviaron a Cuba, donde nació Carlos, su hijo varón, en la Maternidad de Línea, el 16 de marzo del 72. Su amigo el Dr. Andrés F. Córdova les había prestado el dinero para comprar los seis pasajes y el día del secuestro se embarcó como pasajero en dicho avión y a su regreso hizo declaraciones elogiosas ponderando la calidad humana y la sinceridad ideológica de este grupo de piratas aéreos, que no derramaron ni una gota de sangre. Este hecho lo narró Carlos en un artículo publicado en expreso el 22. VI. 91.

En La Habana entró a la Universidad en Periodismo y Literatura hispanoamericana, trabajó en el Valle de Picadura donde conoció a Ramón Castro Ruz, quien le enseñó a fumar cigarros habanos a los que hasta ahora es adicto, luego trabajó en la revista Bohemia y en el departamento de publicaciones de la Escuela de Sociología, pero principiaron sus contradicciones con el sistema político monopartidista y dictatorial imperante en Cuba y cayó detenido en una redada nacional realizada en 1974 con motivo de la llegada del líder soviético Leonid Brezneb, pues se había corrido la voz de que un grupo de heterodoxos entre los que se encontraba Lasso le iban a arrojar tomates a la cara. Estuvo once días en el interior del Cuartel de Inmigración del Miramar, bien atendido y alimentado y salió gordo y colorado, cosa que sorprendió mucho a sus amigos, que no suponían que había estado comiendo del rancho de los militares, superior en todo a la alimentación racionada del pueblo llano.

En La Habana vivió desde el 71 hasta el 74, primero en un departamento compartido con otros latinoamericanos en el barrio residencial del Miramar, luego en el Hotel Nueva Isla, situado en la Habana Vieja.

Desde entonces pidió su salida de Cuba y estuvo más de un año tramitándola pero los militares querían que se quedara a vivir en la isla. Su enamorada Nancy Ledesma, Miembro del Partido en Cuba, trataba de que no le permitieran la salida y por fin el 10 de mayo del 74, luego de casi tres años de permanencia, tomó el avión en “Rancho Boyero” para Lima, en donde viven muchos parientes descendientes de antepasados lejanos. “No me dejaron sacar cinco cuadernos de poemas, un ensayo sobre Máximo Gorki, mi diario personal. Apenas un libro de Javier Heraud y “El Capitalismo Monopolista” de Paúl Swezzy, y Una Quena”. Ni siquiera pude despedirme de mi hijo”.

“Al llegar al aeropuerto el cónsul cubano trató de hacerme deportar a Bogotá y el piloto ruso del avión de Cubana de Aviación se puso a lanzar gritos contra mi. Ventajosamente los funcionarios de la Cancillería peruana que fueron a recibirme se pusieron de mi parte. El ruso les decía que yo era un deportado. En Lima viví hasta el 7 de Agosto gracias a un permiso especial que me sacaron mis parientes -entre los que constaba un General del Ejército peruano-. Me atendieron los Miembros del Instituto Cultural Peruano Chino y el Dr. Alfonso Barrantes Lingan – después alcalde de Lima y candidato a la Presidencia como opositor de Vargas Llosa- me presentó a muchos cuadros y dirigentes de la Izquierda. Ellos hicieron una fiesta para despedirme. En ese entonces habían ahí media docena de partidos maoistas y de uno de ellos salió Sendero Luminoso. Sus dirigentes en ese tiempo parecían increíblemente inofensivos”.

“Nuevamente en el Ecuador me incorporé al Partido Comunista Marxista Leninista, dirigí el Periódico sindical “Unidad y Lucha” del que saqué catorce ediciones. Luego pasé a la sección campesina y estuve seis meses en la Pre-cooperativa agrícola “Ventura”, cerca de Bucay en la provincia del Cañar y terminé por desilusionarme de este grupo que carecía de cuadros y que aplicaba un esquema fanático leninista estalinista que le hacía repetir las tesis pro-capitalistas de la Tercera Internacional”. Comprendí además que la lucha sindical consolida al sistema y la abandoné definitivamente en el año 76. El 77 hice crítica de cine en Diario Expreso, y comentarios de libros y exposiciones plásticas. Di clases de ética en un Colegio de las madres Lauras en Duran, donde me pagaban diez sucres la hora, cosa que me hacía feliz. Me dediqué a armar mi primer libro Poemas de la Guerra publicado por la Casa de la Cultura núcleo del Guayas. Tuve una columna cultural en el diario El Mundo de Loja, cuyo núcleo me publicó en 1979 mi segundo libro titulado “Y saluden de mi parte a las golondrinas”. “También di clases de economía política en el colegio La Dolorosa de Guayaquil”.

Hernán Rodríguez Gástelo en su Lírica ecuatoriana Contemporánea ha opinado de la poesía de Lasso Cueva que “acierta en fórmulas poéticas casi sapienciales, irónicas y sardónicas de serena grandeza. Muchos de sus pasajes son frescos y vigorosos pero otros son laboriosos; tienen toques de poesía auténtica junto a lo vacilante o recargado. Es el caso de una decidida y total pasión política que busca cauces líricos a su cosmovisión y su cólera. Otro crítico manifestó que “su poesía se debate entre lo objetivo y lo subjetivo, saliendo mejor en esto último, En total son como once las antologías literarias en que la poesía de Carlos Lasso ha sido comentada de manera elogiosa. Esto es lo que le hace decir que él ya pasó a la historia. Posteriormente se dedicó a editar por 1980 “La Gaceta Socialista”, periódico personal que hizo circular; al interior de sus amistades. Después, con el grupo llamado Liga Espartaco publicó media docena de manifiestos ideológico-políticos de carácter antileninista, rescatando las tesis de Rosa Luxemburgo y de la Izquierda de la Tercera Internacional. Después estableció relación con el Grupo Comunista internacionalista (GCI) de Bélgica, que publica revistas en idioma español, combatiendo la tesis de la Revolución Socialista en un solo país.

En 1982, y merced al decreto No. 537 del gobierno de Roídos, que permite a los autodidactas graduarse de bachilleres, dio sus exámenes escritos en el colegio Vicente Rocafuerte y obtuvo el tan ansiado título, “Este decreto fue emitido gracias a la mediación de Galo Plaza Lasso, con la cooperación de Galo García Feraud que era el Ministro de Educación. Hay que resaltar que Juan Andrade Heyman y Alfredo Pareja Diezcanseco nunca se graduaron de bachilleres porque no había esta ley.

En 1986 ingresó entusiasmado a estudiar literatura en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Guayaquil y aguantó en ella dos años. Se desilusionó mucho al ver su lumpenización. El Decano, un ex-Atala y de tendencia derechista, quizo castigarlo por su criticidad obligándolo a repetir un año mediante una anulación de matrícula. Carlos llegó a la conclusión de que tenía más categoría retirarse que continuar en un medio ambiente tan vulgar. Manifestó que históricamente tendría más rango decir “yo me retiré de esa porquería, antes que decir “me gradué de licenciado en esa Facultad”, pero en ella fundó el Círculo Cultural Pío Jaramillo Alvarado, convertido en un taller de cultura y en un comité ecologista que edita el boletín Minaya. Hicieron muchos actos culturales en la propia Facultad de Filosofía. En Abril 89, aprovechando que lo nombraron Presidente de la Comisión de Cultura del Centro Ecuatoriano Alemán de Guayaquil, organizó un Seminario de Literatura que duró nueve jornadas y al que concurrieron como expositores sus amigos escritores de la Casa de la Cultura. Fue un éxito. Después participó en los dos primeros Encuentros Nacionales de grupos ecológicos, celebrados en Guayaquil (1989) y en Cuenca (1990) y colaboró en Expreso con artículos dedicados a esta causa, defendiendo la calidad de la vida humana en la tierra. En Septiembre 90 fue nombrado Presidente de la Coordinadora Ecológica del Guayas, integrada por seis grupos y fue postulado para la Presidencia de la Casa de la Cultura Núcleo del Guayas. Lo respaldó lo más selecto de la institución y obtuvo el 47o/o de los votos. En su campaña planteó la fiscalización del Núcleo y la investigación rigurosa del robo e incendió del Museo de Oro, la resurrección de las secciones, la integración de la entidad a la lucha ecológica y la creación de una Escuela de Teatro. Rafael Díaz Icaza escribió en El Universo (25 VI 91) explicando el motivo de la alta votación obtenida por Lasso, pese a que era un debutante en estas lides electorales. Fue el ganador moral, su prestigio creció.

Alto, fuerte, vital. Su dedicación a la política ha decrecido para dar paso a una actitud de entrega a la literatura, especialmente a la poesía. Está llegando a la madurez lírica y empieza a sentir una suave tristeza en el alma. Espíritu de selección, bondad ingénita y conversación chispeante. Generoso hasta el extremo, amigo fiel y sincero. Sabe de historia, entronques y está escribiendo mucho y bien. Su nombre consta en el tomo 3 de la obra de Fernando Jurado Noboa sobre los descendientes ecuatorianos de Sebastián de Benalcázar. Su amor a la libertad y su entrega a la verdad le han causado problemas y contratiempos que tiene olvidados pues no es rencoroso. Además goza de numerosos amores con damas gentiles. Su dirección postal en Guayaquil es la casilla 7521. Su teléfono el 433680.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s